Agradezco a sus señorías la oportunidad de explicar lo que realmente ocurrió, pues muchas tonterías se han inventado al respecto. Se ha dicho, por ejemplo, que éramos una banda de delincuentes, y que yo era el jefe. Los hechos mencionados nunca ocurrieron en una cueva, sino en un depósito, aunque se puede decir que estaba bien disimulado en un área apartada y casi formando parte del paisaje. En cuanto a la entrada… ¡Que roca mágica ni nada…. Roca mágica mis narices! Era una puerta blindada que se abría y cerraba respondiendo a órdenes verbales, siempre que uno conociera la clave.
No sabemos cómo fue que el primer individuo en entrar descubrió la clave, tal vez por pura casualidad se encontraba cerca, o tal vez espiaba nuestras actividades. Solo había que pararse frente a la puerta y decir: "esternocleidomastoideo", es decir, el nombre de un músculo, para que ésta inmediatamente se abriera. Suponíamos que era una clave segura, pues la gente no suele pararse en sitios deshabitados a recitar en voz alta lecciones de anatomía.
La cuestión es que cuando volvíamos de una de nuestras misiones, gritamos la palabra para que se fuera abriendo la entrada sin tener que detener el vehículo. Imagine la sorpresa nuestra y la de ese individuo cuando lo primero que vio, y lo último, fue nuestra camioneta de vidrios polarizados. No salíamos de nuestro asombro cuando recibimos otra llamada que nos hizo salir a una nueva misión, cuando recién habíamos regresado de la última. Dejamos el cuerpo a un costado y salimos rápidamente a realizar un nuevo operativo.
Es falso, y a hasta ridículo, que tuviéramos diamantes, oro, plata variedad de joyas y tesoros entre los productos incautados. En general se trataba de televisores, computadoras, discos piratas, y una variedad de productos comúnmente capturados en las acciones contra el contrabando y la piratería.
Cuando por fin regresamos al depósito, el cuerpo ya no estaba. Mis hombres comenzaron a sacar conclusiones. Si ese hombre murió dentro, entonces estaba vivo cuando entró. Si entró, conocía la clave. Si estaba muerto, no pudo irse solo, entonces alguien más conocía la clave también. Me temo que mis hombres son leales, pero no muy inteligentes.
Las cámaras de seguridad mostraron al primer hombre frente a la puerta. Aparentemente había olvidado la clave. Estaba diciendo los nombres de otros músculos, pues no recordaba cuál era. Dijo: supinador, abductor, trapecio, deltoides, pectoral, bíceps, tríceps, cuádriceps, dorsal, romboides, serrato…y hasta los repitió con distintos tonos de voz. Tenemos una grabación de 45 minutos de ese tipo haciendo idioteces frente a la puerta.
Del segundo sujeto no obtuvimos imágenes claras. Por lo cual investigamos entre los médicos forenses de la ciudad, rastreando el cuerpo del primero. Un médico reportó algo que le llamó la atención: le pidieron un certificado de defunción que indicara que se trataba de una muerte por causas naturales, aun cuando el cuerpo estaba destrozado por un gran impacto. Los familiares le habían explicado "pues claro, con ese tremendo impacto, era natural que muriera".
Con las señas aportadas por el médico, pudimos identificar al sospechoso y determinar donde vivía. Teniendo en cuenta que era un influyente empresario, nos hicimos pasar por comerciantes y le propusimos venderle un cargamento de aceite lubricante, líquido de frenos, y repuestos.
Al principio fingió interés, pero solo después, demasiado tarde, sabríamos que ya estaba informado de nuestras identidades y nuestras intenciones. Mientras nos entretenía con largas conversaciones y regateos, su esposa Condolencia hacía algunas llamadas. En la casa del sospechoso no encontramos evidencia que lo inculpara. Lo peor fue que cuando regresamos al depósito, tampoco encontramos nada. Los electrodomésticos, televisores, computadoras, reproductores de DVD, discos…todo había desaparecido. Hasta la puerta de entrada había sido retirada, tan moderna, costosa y sofisticada que era. Sólo encontramos huellas de vehículos que conducían hasta un pequeño aeropuerto. No sería una simple metáfora decir que todo había volado, pero esa es otra historia, de la cual también hay muchas versiones.
(24-10-08)
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10 comentarios:
Jorge, es un honor para mí publicar uno de tus escritos en mi blog. Me ha gustado mucho la versión que hiciste de Alí Babá, cuento que tantas veces leímos cuando éramos pequeños, pero que tú has modernizado con gran maestría.
Te doy las gracias de corazón por dedicarnos tu tiempo.
Un abrazo.
Conchi
hola jorge!!!
re modernoso(si vale la expresión)
tu versión de Alí Babá, obvio tenía que ser con videos truchos y electrodomésticos.
pero, que pasó con todo, el depósito vacío?. una historia con varios finales..........
un abrazo!!!
Conchi: gracias por tus palabras, es un placer participar y divertirme escribiendo, que es lo que me gusta.
Adrisol: ya ves, finalmente escribi algo nuevo, en eso estaba ocupado. Se viene ademas nuevo artículo en mi blog.
Un beso.
Hola, Jorge. Me encanta tu cuento, es muy divertido, me ha hecho mucha ilusión leerlo.
He visto tu blog pero no he podido dejarte mi comentario porque me pide unas letras que mi ordenador no me lee. Ya ves, la tecnología avanza mucho, pero todavía falta mucho más para que personas como yo podamos integrarnos totalmente en la sociedad, aunque yo no me quejo, ¡Dios me libre de tal cosa con lo contenta que estoy ahora que puedo manejar este trasto llamado ordenador!
Un abrazo y encantada de leerte.
Un beso para ti, Conchi.
Jorge, versión modernizada donde las haya, desde luego, jjaja.
Lo que no cambia es que los ladrones de "poca monta" siempre son tontos.. jaja.
Me gustó tu versión.
Un beso
Natacha.
Me gusto tanto tu cuento que he ido corriendo a ver tu blog.
Muchas felicidades Jorge, me rei mientras lo leia, tienes mucho ingenio.
Gracias Africa, en mi blog está la sección "narrativa",donde hay más cuentos, y la sección "amor y amistad" que tiene poemas.No logro estar mucho tiempo sin escribir.
¡Felicidades Jorge! También a mi me gustó esta versión moderna del cuento.
Abrazos.
Jorge, es una versión muy moderna, sí, y narrada con mucho desenfado. Me gustó. Bueno, las apariencias engañan. Así es. Qué se podría pensar al ver aquel almacén lleno de electrodomésticos. Y eso de las misiones para arriba y abajo, muy divertido e imaginativo. Resulta interesante y ágil de leer.
“Era una puerta blindada que se abría y cerraba respondiendo a órdenes verbales, siempre que uno conociera la clave”.
Bueno, es curioso como ahora podemos darle una explicación a algunos misterios antiguos si los extrapolamos a nuestros días y nuestra tecnología. Claro, no era una roca… este tema daría un gran debate, jeje.
“Tenemos una grabación de 45 minutos de ese tipo haciendo idioteces frente a la puerta”.
Estos puntos divertidos seguro que lo encuentran muy ameno los niños. Yo los encontré.
Felicidades.
Conchi, gracias por invitarme a colaborar en este proyecto que me parece estupendo. Lástima que tengo bastante enredadas las cosas, por ahora. Seguiré pasando a leer y si me deslío y me hago con un hueco ya te lo digo.
Un beso a ambos,
Margarita
Jorge acabo de leer tu relato, lo encontré muy divertido y con un aire muy inovador, te felicito..
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