La verdad es que éramos una gran comunidad. Los humanos cuestan de compartir sus sobras. Son seres egoístas, mezquinos y plagados de prejuicios…
Los niños y las mujeres son nuestros más acérrimos enemigos. Los pequeños nos lanzan piedras y si nos capturan… date por muerto. Ellas son portadoras de un extraño artilugio con palo, el cual descargan sobre nuestras espaldas acompañado de terribles aullidos y aspavientos propios de un epiléptico…
A pesar de todo, nuestra vida trascurría de manera más o menos apacible, más o menos tranquila, hasta que él llego…
El alcalde del pueblo le invitó y esa fue nuestra perdición. Desde este escondite intento mantenerme con vida, que salvé, como ya he dicho, gracias a mi profunda sordera, fruto de una broma cruel.
Este curioso hombrecillo portaba un palo. Lo soplaba por un extremo y, según todos, aquello producía un dulce sonido irresistible para el que lo escuchaba. Como una cuerda invisible, tiraba de ellos y les obligaba a seguirle donde quisiera llevarles… ¡A la muerte! Ahí quería llevarnos ese malvado… y así lo hizo.
Todo sucedió una mañana. Comenzó a tocar aquel absurdo palito y como autómatas, pronto comenzaron a congregarse a su espalda caminando a través de las calles del pueblo.
Él iba juntando a cada vez más de nosotros tras de sí… Sin luz en los ojos un paso tras otro, al son de aquella mágica música, que les cegaba la razón… Yo gritaba a su alrededor, saltando como un loco, pero al contrario que esa melodía, mi voz no era escuchada. Mis movimientos esperpénticos eran ignorados también….
Ese cruel hombre les estaba dirigiendo hacia el acantilado más alto. ¿Qué pretendía? ¡Matarlos a todos! ¡Asesino!, grité… ¡Madre!
Iban saltando al vacío, sin miedo, sin presión, simplemente, dejándose caer… la desesperación se apoderó de mí. Ese hombre sonreía satisfecho del genocidio que estaba cometiendo…
¡Nooooo! Mi familia acababa de saltar…
Las lágrimas corrían por mis peludas mejillas mientras me alejaba para salvarme, al menos yo… quedaría aquí escondido, casi moribundo, sin fuerzas…
Y allí, bajo un pequeño agujero de la posada del pueblo, murió la última rata de Hamelin, sola y triste. Acurrucada sobre sí misma… que hubiese querido ser seducida por aquel mágico sonido, que le hubiese permitido saltar con los suyos, pero su instinto le obligó a marchar e intentarlo una vez más…
25-10-08
Para participar en el proyecto, ver las entradas:


13 comentarios:
Natacha, ¿quién nos iba a decir que había una rata sorda entre aquellos ratones? Claro, tenía que ser así para que nos contara su versión. Realmente tuvo que pasarlo mal, sufrir de ver a su familia y a toda su gente caer por el acantilado, y ella avisándoles...
Cuántas veces, en la vida real, nos hacemos los sordos y no escuchamos los avisos.
Aunque también en esta vida, a veces, nos interesa más ser sordos y no escuchar las cantidades de mentiras que nos suelen decir...
En fin, que puede haber muchas lecturas de tu versión.
Buen cuento para un debate.
Te doy las gracias por tu participación y espero seguir leyéndote!!!
Un abrazo.
Conchi
felicitaciones natacha por tu versión del flautista!! me pongo de pie para aplaudirte!!!
me gustó muchísimo porque generalmente nos quedamos con una sola versión de los hechos,la que nos cuentan siempre, la más popular y no nos detenemos a pensar que la historia puede ser otra si la sabemos desde otro personaje involucrado.
si ésto, lo llevamos a la vida cotidiana, no te parece que podemos cambiar muchas historias????
un abrazo y gracias por este relato!!!!!!!!!!!!!!!!
Me encanto esta versíón!! Ver de otra optica a los personajes se esos fantasticos cuentos!!
Me gusto mucho el proyecto q has organizado CONCHI !!
Este blog me lo recomendo una amiga q tenemos en común Adrisol y me paracio fantastico desde ya te espero pr q me visites en el mio www.nadasoloyo.blogspot.com
Besitos :))
Natacha, esta historia me pareciò genial!, no podía ser de otra manera...porque vos sos genial, mi preciosa!
Conchi, soy la mamá postiza de Natacha,la hermana de Adrisol, la mamá de Patrulich, y la amiga de Pato´s, como verás una gran familia! y quiero felicitarte por esta idea maravillosa.
Besitos mi niña!
besitos Conchi!
¡que triste! yo si fuese la rata también hubiese preferido saltar que quedarme sola.
Felicidades, he de decirte que tu versión me gusta mucho mas que la original que tiene muchos mensajes, pero que no logré entender cuando era era una niña. No fue uno de mis cuentos favoritos, me parecía muy cruel eso de que se llevasen a los niños y que no volviesen.
Natacha, me ha gustado mucho tu cuento, pues el original no me acuerdo de haberlo escuchado, pues hace tanto tiempo que dejé ser niña, que si me lo explicaron ni me acuerdo jajaja
Un abrazo.
Preciosa y triste historia.
Conchi tus ideas como se puede comprobar son geniales y las personas que te secundan hacen cosas muy buenas y bonitas, yo me temo que no voy a estar a la altura de ellas, de todas formas lo que importa, creo, es participar y pasarlo bien.
Abrazos.
¡Gracias! os quiero a todos. Sois maravillosos.
Y tú Conchi, mi amiga del alma. Te quiero mucho, cielo.
Natacha.
La rata de tu cuento, Natacha, estaba como yo...por eso siempre llego tarde. Pero, llego. Preciosa historia. Enhorabuena a Natacha y a la genial inventora de la idea...
Me encantan estos cuentos. La rata me recuerda a situaciones cotidianas.
Este año no tengo tutoría, estoy en otro centro de otra provincia y me estreno como orientadora de primaria ¡ un abrazo!
Pato's y Elsis, muchas gracias por vuestra visita y vuestros comentarios. Nos encantaría que volvierais!!
Me tenéis enganchada con vuestros cuentos!, jaja.
Un abrazo muy fuerte.
Conchi
Natacha, que adaptación más chuli te ha quedado, pobre ratita, me he encogido de penita mientras leia , aunque confieso que me he puesto en alguna ocasión "histérica" ante su presencia.....pero la fantasia a veces supera la realidad. Un abrazo
Haber si surge un flautista mágico y se lleva a todos los reponsables de la miseria que padecen algunos mortales.
Felicidades
un abrazo
Publicar un comentario