






Nuestros gatos (no están todos) también quieren desear feliz año a todo el mundo. Algunos se expresan en español y otros en eslovaco. Os preguntaréis que cómo es que nuestros gatos saben hablar ese idioma y es porque nuestra casa es ahora un poco más internacional que antes. La novia de mi hijo es de Eslovaquia y ha pasado sus primeras navidades en España, con nosotros. Ella fue la que hizo los carteles que aparecen en las fotos junto a los gatos y también fue la autora de las fotografías. Casualidades de la vida, a Mat'a le gustan los gatos tanto como a nosotros. Su presencia nos ha llenado de alegría ya que ella es una persona muy agradable, muy educada y sumamente agradecida con todo.En estos momentos Daniel (mi hijo) y Mat'a van volando para su tierra. Mientras espero a que me manden un sms diciendo que aterrizaron estoy preparando esta entrada. Pasarán allí una semana y luego volverán. Esperemos que todo les vaya muy bien y que sigan estando siempre tan compenetrados para que puedan tener un futuro lleno de amor y alegría.
Os doy las gracias una vez más por todos vuestros mensajes llenos de buenos deseos para este año, tanto para mí como para todas las personas que pasan por nuestra plaza.
Os propongo que junt@s intentemos disfrutar de cada día como si de un regalo se tratara, que cuando nos despertemos por la mañana nos digamos: un nuevo día, un regalo. Y lo vivamos a tope, sobre todo con alegría. Sé que no es fácil, sé que muchas estamos mal de salud, con preocupaciones, que nos afectan mucho las cosas aunque sean pequeñitas. Una palabra, un gesto, un mal detalle, pueden robarnos esa alegría pero si aquí, en nuestra querida plaza, nos lo recordamos, nos apoyamos, a lo mejor podemos conseguirlo, ¿no creéis? Yo, al menos, necesito sentir esto: que cada día es un regalo y quiero disfrutarlo.
Venga, vamos a intentarlo. Puede valer la pena.





