Hacía tiempo que habíamos hablado de que nos gustaría tanto encontrarnos, conocernos,... Y por fin pudo ser. El sábado pasado, 28 de enero de 2012, Rosa y yo pudimos compartir unas horas que siempre recordaremos.
Ella viajó a Sevilla junto a su marido y unos amigos. Me dijo que iba a hacerlo y yo le respondí que esta vez teníamos que encontrarnos, en Sevilla o en Córdoba, o en mitad del camino, pero que lo haríamos era seguro.
Me puse mala con la gripe la semana anterior y yo sufría por si no me curaba para el sábado, porque habíamos quedado en que ellos viajarían a Córdoba ya que Carlos y Paquita no conocían nuestra ciudad y nosotros haríamos de guías (mi marido y yo). Menos mal que aquel día yo me encontraba bastante mejor y pudimos estar con ellos hasta que volvieron a Sevilla.
Quedamos en la estación de trenes, lo mismo que cuando vino Piedad. Enseguida nos conocimos y eso que nunca nos habíamos visto. Saludos, abrazos, nos preguntamos por la familia, llamamos por teléfono a Piedad y empezamos a caminar. Pasear por Córdoba es un verdadero placer y máxime cuando lo haces al lado de amigos y en un día tan estupendo, sin frío ni calor.
La primera visita se la hicimos a Averroes, filósofo y médico cordobés. (Córdoba, 1126- Marrakech, 1198).Esta estatua está situada junto a la muralla, al lado de una de las puertas, justo en la que me encontré con Ali hace unos años. ¡Cuántos recuerdos!
Frases célebres de Averroes:
Quien habla de cosas que no le atañen, escucha cosas que no le gustan.
Cuatro cosas no pueden ser escondidas durante largo tiempo: la ciencia, la estupidez, la riqueza y la pobreza.
Pasamos por el monumento a los enamorados, por el Alcázar y llegamos al Arco de Triunfo. Ahora está diferente pues han hecho obras y, como veis, se puede pasar por debajo. (La foto la hizo mi marido. ¿A que es preciosa?)
La Puerta del Puente (o Arco de Triunfo) fue construida en 1571 por orden de Felipe II. Desde ella sale un puente que une la ciudad con la Torre de la Calahorra y el barrio del Campo de la Verdad.
El antiguo puente romano ahora es peatonal. Desde él se pueden disfrutar de unas bonitas vistas del río Guadalquivir.
Volvemos hacia el Arco para acercarnos a la Mezquita. Entrar al patio de los naranjos es como adentrarse en otro mundo, en otros tiempos. Los naranjos, tanto los del patio como los que hay por las calles, están cargaditos de naranjas, dándole un bello colorido a los árboles.
Entramos a la Mezquita y paseamos entre sus arcos. Hablar de ella es difícil pues es tan impresionante. Estuvimos sentadas un ratito en el coro para empaparnos de tanto arte.Os dejo un enlace que si os apetece podéis ver. ¡Con él visitaréis la Mezquita como si estuvierais dentro de ella!
Visita virtual a la Mezquita y Catedral de Córdoba.
Fuimos a la Calle de las Flores, a la del Pañuelo y entramos a uno de los talleres donde se trabaja el cuero para hacer los cordobanes y los guadamecís. Luego fuimos a sentarnos en una de las tabernas más antiguas de la zona: Casa Pepe y allí comimos (cogollos con ajito frito, salmorejo, flamenquines, berengenas con miel, rabo de toro, una degustación de postres y café). Con la barriga llena volvimos a la calle para seguir paseando, jeje
Llegamos a las Tendillas, esa plaza que ya es conocida por todas las personas que visitan este blog. En la foto se ve desde la parte opuesta a la de la cabecera, pero es la misma plaza, la del caballo, la de la estatua del Gran Capitán.De allí fuimos por la calle Nueva y la Espartería hasta la plazade la Corredera donde se estaba celebrando el mercado medieval. Las calles colindantes y la misma plaza estaban a esas horas llenitas de gente. Hacía buena temperatura y parece que apetecía pasear por el lugar.
Nosotros nos mezclamos con la multitud pero enseguida nos salimos para seguir con nuestra ruta. Pasamos por la puerta del Ayuntamiento y nos encaminamos por la calle Alfaros hasta la Cuesta del Bailío. De allí fuimos a la Plaza Capuchinos.
El Cristo de los Faroles es uno de los monumentos más emblemáticos de nuestra ciudad. Un rincón por el que siempre nos gusta pasear. De allí fuimos por la plaza de Colón o de la Merced, hasta el víal. Ya teníamos los pies un poco cansados así que nos sentamos en una terraza de un bar que está justo donde estaba la antigua estación de trenes y allí nos tomamos un refresco.Charlamos y charlamos y, como os podéis imaginar, nos acordamos de todas y cada una de las personas que pasáis por aquí.
Conocer a Rosa ha sido un verdadero placer, así como a su marido y a sus amigos, que eran super simpáticos. Rosa es guapísima, con una piel suave y delicada y con el pelo rizado, ¡en eso coincidimos!
Bueno, no sé qué más contaros!!!! Espero que os hayáis hecho una idea de nuestro encuentro, algo que nosotras nunca olvidaremos.
Ah, se me olvidaba, ella, que también es andaluza y exagerada, viajó desde Barcelona hasta Córdoba con unos regalos para mí. Unos regalos que me enviaron también Roser y Piedad. ¡Ay, qué tres! ¡Muchísimas gracias!!!!! ¡Todo precioso y riquísimo!












