Hemos venido hablando estos últimos días de que todo se está informatizando, de que el uso del ordenador ya tenemos que introducirlo en nuestras vidas, en nuestro quehacer diario. Si bien esto es cierto, no es menos que la sociedad actual está sufriendo grandes cambios a nivel enconómico. La palabra "crisis" también la utilizamos a diario. ¿Quién nos puede decir a nosotros que no vamos a volver a ver aquellas profesiones antiguas, ya desaparecidas?
Pero ¿estaríamos preparados para aprender estos oficios?
Bueno, pues hoy os propongo que, si queréis y os apetece, hagamos una recopilación de aquellas profesiones.
Dejo la entrada abierta para ir añadiendo vuestras aportaciones.
Podéis dejarlas en Comentarios o enviármelas al correo (iriarco2@gmail.com) si queréis adjuntar alguna foto. Como mejor y más cómodo os resulte.
Creo que puede ser interesante.
Empiezo yo recordando al "afilaor".
1.- EL AFILADOR (por Conchi)
Cuando era pequeña recuerdo que venía un hombre con una bicicleta que voceaba: "el afilaor, el afilaor". Alternaba las voces con una musiquilla que tocaba con un instrumento, no sé si era una armónica o una pequeña flauta. Sólo sé que cuando yo la oía ya sabía que el afilaor se acercaba. Entonces salía corriendo y entraba a casa llamando a mi madre y a mi abuela: "que viene el afilaooooor". "Abuela, ¿no quieres afilar las tijeras o la navaja del abuelo?" "Mamá, venga, corre y llámalo para que se pare, que si no se va..."
Unas veces mi abuela accedía a afilar sus tijeras. Las que usaba para cortar las telas, ya que ella era modista, lo mismo que mi madre. Aquellas tijeras no podíamos cogerlas para cortar nada más, lo teníamos prohibido. Otras veces, afilaban las navajas de los hombres: mi abuelo y mi padre. Por supuesto que las niñas tampoco podíamos tocar aquellas navajas.
El afilaor se paraba y con una piedra redonda que daba vueltas (esmeril, creo que se llamaba) afilaba los objetos. A mí me gustaba verlo, y pensaba que aquello era muy difícil de hacer, que aquel hombre era como un mago.
Tengo la imagen de este hombre en mi mente, así como el sonido de la melodía que tocaba. No me importaría volver a escucharla.
ACTUALIZACIÓN:
Gracias a Galle he aprendido que el instrumento que tocaba el afilador se llama "chiflo". Adjunto foto:
También ella me recordaba que estos hombres, además de afilar cuchillos, navajas, tijeras y cualquier objeto cortante, arreglaban los paraguas. Es cierto, y a mí se me había olvidado.Gracias, Galle, por completar este oficio.
2.- HACEDORA DE PASTA CASERA (por Galle)
a) Hacer pasta (fideos, espaguetis, macarrones...) y venderlos para obtener algún ingreso también fue un oficio en nuestra tierra, un oficio perdido actualmente.
Galle nos ha enviado el enlace a este vídeo que me pareció muy interesante.
http://www.rtve.es/mediateca/
b) Encontré éste que sí me que me ha traído recuerdos, cuántas veces vi hacer este ritual a mi abuela y los vecinos de la aldea, uff, aún hoy nosotros hacemos así la masa de la empanada, me niego a comprarla prefabricada, eso sí como mis manos ya no aguantan el amasar, lo hace Jose. Bicos.
http://www.rtve.es/mediateca/videos/20091021/oficios-perdidos/610212.shtml
Hay que pulsar en la parte superior izquierda donde dice ver video, que cabeza la mía no decírtelo antes.
3.- El lechero, el mielero, el sereno, el colchonero, el aguador, el barbero y otros... (por Galle)
Pensando en mi niñez he recordado que por el barrio venia además del afilador el lechero, nos dejaba la leche en casa en botellas de cristal, Jose mi marido recuerda que en su barrio se la dejaban en cuartillos de aluminio ( es mayor que yo esta claro), también venia el mielero de ese mis recuerdos son muy agradables pues nos dejaba probar las distintas mieles que traía, miel de flores, miel de lavanda, parece que le estoy viendo, la miel venia en jarritas de barro y él tocado con una boina y unas alforjas colgadas del hombro de las cuales sacaba quesos de oveja que eran de
Por las noches se oía al Sereno, a este le recuerdo con mucho miedo, era un señor bajito y gordo con una gabardina dos tallas mas grande que el y una gorra, lo que mas llamaba mi atención era el chuzo y el enorme manojo de llaves que colgaba de una de sus manos, imagino que su aspecto a mis ojos de niña era temible y por eso me daba tanto miedo. Las veces que acompañaba a mi madre al mercado podíamos ver al colchonero con una vara atizar la lana que descansaba sobre una tela y luego de esta dura tarea, volvía a coser el colchón con unas agujas grandes y curvas, como me gustaba dormir en colchón de lana.
A mi madre la oí hablar en muchas ocasiones de los aguadores, a estos yo no los he conocido pero sí a la pipera del barrio de
Y luego en el pueblo y la aldea conocí otros oficios que ya están en vías de extinción, el molinero, y el pregonero, a este ultimo le conocía todo el mundo creo que mas incluso que al propio alcalde, el pregonero de mi pueblo se llamaba José “El pajarillo”, su hermana era la telefonista de la centralita del pueblo, madre mía que mayor me estoy haciendo jajaja.
En Galicia mi padre me llevó a conocer a personas que tenían oficios de aldea o rurales, un campanero, un herrero, un zapatero (primer oficio de mi padre en la aldea), y al que más me gustaba visitar al Barbero. A mi padre le encantaba que le afeitaran en la barbería y cuando estábamos de vacaciones siempre acudía al barbero, yo me sentaba en una silla tras él y observaba en el espejo como aquel hombre afilaba su navaja en una cinta de cuero y retiraba la espuma del rostro de mi padre con esa afilada navaja, después, como un gran ritual le administraba una loción que olía fatal y le ponía una toalla caliente cubriéndole el rostro, después de pagarle salía cogida de su mano y como otro ritual más, compraba un puro a una cigarrera que siempre tenía su puesto en la puerta de la barbería, el día que tocaba afeitado era uno de los días que yo más disfrutaba.
Lástima que ya sólo sean recuerdos y que las generaciones futuras sólo los puedan conocer por nosotros. Bicos.
4.- El carrero y el parvero (por Stella)
EL CARRERO

Se llamaba carrero, a la persona que pasaba por los tambos con una chata tirada por cuatro o cinco caballos. Cargaba sus tachos con leche recién ordeñada y la llevada la fábrica de productos lácteos (queso, crema y dulce de leche).
También recibía el nombre de Carrero quienes llevaban bolsas de trigo, maíz o lino, hasta la estación del ferrocarril, de allí llegaban a los molinos harineros o a los puertos para su exportación.
Ser carrero era un trabajo duro, especialmente los que transportaban la leche, no tenían ningún día de descanso debiendo soportar desde las heladas hasta los intensos calores de verano. Hombres curtidos por las inclemencias del tiempo, hoy sólo en el recuerdo d e pocos.
(Relatos de Idelso Badariotti) bisabuelo de mi nieta MILAGROS
EL PARVERO
El parvero era un personaje que debía conocer muy bien las técnicas para lograr una parva perfecta contando sólo con una horquilla.
¿Qué era una parva? Una parva era una reserva de forrajes para el invierno agrupando pasto seco a modo de montaña.
¿Cómo se formaba?
La alfalfa del campo cortada, oreada, seca se llevaba en vagones al campo para proceder a armar con ella la parva .Generalmente tenía de 4 por 20 de base y 6 de ancho (esto see obtenía de unas
(Relatos de Idelso Badariotti)
5.- La lavandera y el betunero (por Piedad)
Contaba que iba a las casas ricas del pueblo una vez por semana o cada 15 días para recoger la ropa sucia que le ponían en un saco, se lo cargaba a la espalda y se iba a un arrollo para lavarla hincada de rodillas en el suelo y frotar sobre una piedra, con lo cual se pasaba todo un día. Enjabonaba la ropa blanca y la dejaba en remojo mientras lavaba la de color. Luego lavaba la blanca y la ponía al sol sobre el prado para que quedara bien blanca y por la tarde la terminaba de lavar y secar, pero en algunos casos no le daba tiempo en un día y tenía que volver al día siguiente. El jabón que usaba era casero, es decir, que lo hacía ella con aceite usado y sosa caústica. Y total, para ganarse unos céntimos que a malas penas le alcanzaba para comer. ¡Eso sí que era pasar fatigas!
Mi madre no tuvo que ganarse la vida haciendo esos trabajos aunque ella también lavaba nuestra ropa del mismo modo que mi abuela. También hacía el pan a mano y las magdalenas y galletas pero no para vender, sino para el gasto de la casa, aunque los dulces sólo los veíamos por Navidad. Así que no teníamos problemas de engordarnos ¡Y es que una vez al año no hace daño!
EL BETUNERO
Tengo un vago recuerdo de cuando era muy, muy pequeña de haber visto a los betuneros en las calles con una caja donde guardaban sus herramientas de trabajo y cuando veían a algún hombre con zapatos (porque no todos los hombres podían llevar zapatos) acudían a él para limpiarle los zapatos y ganarse así unos céntimos... le daban con betún y después los cepillaban bien con un cepillo hasta sacarle brillo.
Este es un oficio que hace muchos años ya no se ve, y malo sería si lo volviéramos a ver. ¿No os parece?
6.- Las lecheras (por Sabela)Recuerdo con especial cariño a las "Lecheras" que venían de los pueblos de los alrededores a repartir la leche a la ciudad, unas venían con sus burros y las albardas llenas de cántaros de leche con su medida aparte, otras, quizás las más pudientes traían un carro tirado por un caballo. Una de éstas nos dejaba a nosotros un cántaro pequeñito lleno de leche claro, que nos enviaba el señor que trabajaba las fincas de mi padre, ese cántaro le llamábamos "caneco" y recuerdo que venía cerrado con un candado. Con impaciencia esperábamos a Teresita, así se llamaba la lechera, pues nos dejaba subir a su carro provisto de asientos e incluso nos dejaba llevar las riendas del caballo. Íbamos un buen rato con ella para volver a casa andando, ¡qué cosas!
7.- El colchonero (por Entreluces)
Una de las profesiones que ya han desaparecido es la de colchonero, aquel que mullía la lana de los colchones, tan ambulante por cierto, como el de afilador, servicio a domicilio y sin cobrar "desplazamiento".
En casa de mis abuelos los colchones eran de lana y periódicamente, creo recordar que una vez al año, llegaban un par de señores, que eran los "colchoneros".
Vaciaban completamente los colchones y, con una vara, batían al aire repetidamente la lana hasta reblandecerla al máximo. Luego se volvían a coser y con una aguja larga pasaban unas cintas por los ojetes para luego atarlas. Los colchones quedaban muy mulliditos y como nuevos.
Bueno, desconozco si esta profesión ha desaparecido, pero me consta que colchones de lana en algunas casas de campo siguen existiendo.
Igual que sé de buena tinta, que en Italia muchas familias siguen haciendo la pasta en sus casas.
Un amigo italiano que vive aquí tiene una máquina parecida al del vídeo para hacer pasta y el sabor os aseguro que nada que ver con la que venden ya hecha,,,
Se me vinieron a la mente los PIÑEROS de mi niñez, que recorrían los barrios humildes de las ciudades de Castilla con sus carros de madera, tirados por mulos, y con una red en la parte de la caja en la que se acumulaban las piñas que habían recogido en los cercanos pinares...
Las piñas se utilizaban para encender fuego en las cocinas, añadiendo luego carbones (los llamados "ovoides" en Castilla, que eran carbones prensados artificialmente en forma ovoide).
Un abrazo (ya quisiera uno tener alguna imagen de un carro de piñas de aquellos tiempoos...)
9.- Ama de cría (por Galle)
De mis recuerdos he sacado una profesión de mi abuela paterna que creo ya está extinción en España, Ama de cría.
Cuando ella paría y estaban necesitados de dinero mi abuela partía de Lugo a Barcelona para amamantar a hijos de gente con mayor poder adquisitivo, teniendo de este modo que abandonar a los suyos durante una buena temporada.
Sus hijos en vez de amamantarse con leche materna pasaban a tomar leche de vaca rebajada, de este modo sus ingresos económicos eran un soplo grande a la economía familiar, que por aquellos días era bastante mala.
Según tengo entendido era un oficio que estaba muy bien remunerado y el trato que obtenían era bastante bueno, pues las evitaban los trabajos domésticos.
Claro que... menuda tristeza tener que dejar a tus hijos para criar a los de otros. Ahora no se amamanta a hijos ajenos pero muchos de los inmigrantes que están en nuestro país vienen a cuidar de nuestros hijos y ancianos, y tienen que dejar a sus familias del mismo modo que lo hacía mi abuela.
10.- Vendedoras ambulantes y buhonero (por Margarita)
Recuerdo con mucho gusto la figura de dos vendedoras ambulantes, no sé el nombre que se les daba a esta profesión, pero creo que era ese. Iban tirando un carrillo de mano, así se le llamaba allí en el pueblo. La primera vendía sus hierbas medicinales, e iba gritando la mercancía. Mis primas y yo solíamos despertarnos con los rayos del sol que pasaban por la persiana y con ese canto: "¡Manzanilla, mejorana, hierba buena, poleo...!". A esta nunca la veíamos porque mientras nos desperezábamos, preparándonos para desayunar. Era nuestro despertador. A la otra sí la veíamos porque pasaba por la mañana más tarde, cuando volvíamos de la playa, o a la tarde otras veces, tirando de un carrito que no habíamos visto por aquí en la ciudad, con una superficie a modo de mesa con departamentos, todo de madera, donde llevaba el pescado que poco rato antes habían traído las barcas. También iba cantando la mercancía bien fresca y las amas de casa salían a comprar.
Mi madre me contaba que siendo ella niña venía el buhonero, en un carromato, se paraba en la plazoleta y montaba su tenderete con toda clase de artículos, desde cacillos de hojalata para beber a mantas y cualquier enser necesario para la casa. Si no llevaba en su carro lo que necesitabas, se lo encargabas para la próxima vez que pasara por el pueblo. Por lo visto tenían su ruta y pasaban con asiduidad.
11.- El herrador y el guardagujas (por Blanca)
Yo recuerdo al "herrador".
En mi pueblo había uno: Mario.
Mi abuelo y mis tíos, agricultores, llevaban a los mulos a poner herraduras nuevas. ¡Qué pena me daba ver como les golpeaban!!.
Me explicaban que no les dolía pero yo cerraba los ojos al oír los golpes.
¡Ah! también recuerdo al "guardagujas".
Por la mitad de mi pueblo pasa el tren, allí en la casilla, estaba siempre el guardagujas con su gorra, su silbato y una bandera roja (¡no recuerdo el color!). Debía estar muy atento para dar paso o detener a los trenes y bajar la barrera para evitar cualquier catástrofe. Hubo algún susto que otro pero nunca pasó nada!!!
Ahora hay un paso subterráneo, los trenes pasan muy deprisa...
Son algunos los oficios, profesiones antiguas o formas de "buscarse las habichuelas" que se me ocurren. Y al tiempo que se me ocurren pienso que es que ya soy "mu mayor". Pero dejemos esto...
Os hablaré, en primer lugar, de "LOS PICONEROS", porque por suerte para mi crianza, nací en un barrio de Córdoba donde abundaban los hombres que se dedicaban a esta profesión. Recuerdo, siendo niño, verlos por la tarde bajar de la sierra, cada uno con su burro cargado con la mercancía que pregonaban con salero: "¡Niña, al picón! ¡Picón de encina, carbonilla!". Y al escuchar sus voces, salían las mujeres con la talega para comprar un poco de picón y, quizá, algo de carbonilla para el hogar.
El picón se conseguía quemando baretas finas de encina o jara, en la sierra. Y antes de que se acabara la combustión, las mojaban y esperaban que secaran para después ser vendidas con la ayuda del burro. En Córdoba, cuando hace calor, hace calor, pero cuando hace frío, también se tirita lo suyo. Y ese poco de picón que nuestras madres o abuelas compraban, se echaba en un pequeño brasero (recordad "
Por las tardes, cuando los piconeros venían de la sierra (cara tiznada, ojos cansados, pero corrían malos tiempos y el hambre también corría), eran una atracción para la niñería e íbamos siguiendo al piconero y al burro por las calles del barrio. Toda una diversión.
Luego recuerdo como mi madre ponía a secar la ropa sobre unas "enjugaeras", una semiesfera de mimbre o baretas de olivo que cubría el brasero y nos protegía de quemaduras (los niños éramos niños). En fin, que yo recuerdo con mucho cariño esta profesión de piconero. Luego, ya más mayor, se abrieron establecimientos donde se podía comprar el picón...pero son como los super de ahora, ya no tenían ese encanto.
Otro de los oficios que se me viene a la memoria es el de "LATONERO". El latonero era un artesano ambulante , que con su pregón: "¡ El latonero!...", hacía salir a las amas de casa que tenían algún cacharro que arreglar (ollas, barreños, cueceleches...). Y es que los tiempos no estaban para ir tirando nada. Lo que se podía arreglar, se arreglaba, no como ahora, que la olla tiene un desconchón y olla nueva. Llevaban los latoneros un calderín donde con el carbón (que posiblemente le compraran a un piconero) calentaban el estaño con el que soldaban los desperfectos de la cacharrería. Y como eran personas muy mañosas, igual reparaban algo metálico que de cerámica (lebrillos, cántaros...). En fin, que como decía al principio, uno es ya "mu mayor".
Podría hablar igualmente del "BARQUERO", cuando para cruzar el Guadalquivir había uno o dos puentes y no siempre cerca de donde se vivía...Pero eso sería ya extenderse mucho.
13.- El carbonero y el piconero (por Isabel = Driada)Del Picón y del Carbón
Fui niña de ciudad y no lo viví directamente no conocí a nadie que se dedicara a hacer carbón en el monte, pero en mi memoria quedó guardada la imagen del carbonero. Mi madre me mandaba a comprar carbón y picón a la carbonería de la esquina era imprescindible para el brasero. Aquella era nuestra calefacción, nada que ver con la actual. La mesa camilla con faldas para que no se escapara el calor de su interior. El brasero y la badila ya han pasado a la historia.
Una vez por semana acudía a aquella tiendecita con un cestillo y siempre me quedaba una duda ¿Se habrá lavado hoy? Su cara tiznada, sus manos ennegrecidas. Rodeado de sacos de carbón y montoncillos de picón. Yo no sabía entonces que aquellos troncos ennegrecidos eran el resultado de muchas horas a la intemperie y de un trabajo duro pero al mismo tiempo unido a la naturaleza y poco más puedo escribir que yo sepa de primera mano sobre esta profesión. Pero tengo que decir que a la petición de Conchi esta vez no me he podido negar.
Veréis que asociaciones de ideas las mías.
Mis conocimientos sobre el oficio con el que me atrevo a participar son muy pocos pero muy vivos.
La cara del carbonero de la esquina
Una canción que repiquetea en mis oídos
La visión directa y disfrute del cuadro la chiquita Piconera. Fue delante de esa bella pintura donde descubrí “ojos negros como el carbón”.
Y sobretodo una película TASIO. Fue la primera vez que con imágenes supe del como se obtenía el negro combustible.
Una bella pintura: La chiquita Piconera de Julio Romero de Torres
Recuerdo como si fuera ahora esa visión. Ojos negros como el carbón
Una canción. La piconera
No soy yo de copla , pero ésta me gusta
Una película. Tasio
Me impresionó. Fue la primera vez que vi una carbonera
Espero de vuestra benevolencia. No he explicado nada sobre cómo se hace el carbón, pero el carbón me ha traído recuerdos y aprovecho este espacio que tan amablemente nos brinda Conchi para compartirlos. (Isabel)
14.- El leñador (por Piedad)
Yo recuerdo, aunque no lo llegué a ver pero sí lo oí muchas veces que mi madre lo contaba, que en tiempos malos cuando no había ni trabajo, mi padre tenía que salir al bosque a buscar leña para venderla y hacer algún dinero para poder cenar o comer. Yo eso no lo viví porque no había nacido todavía, pero era así la vida de aquellos años....
15.- Levantadora de puntos (por Julia Ester)He recordado una profesión ya inexistente. Te la comento.
"Cuando era adolescente, sobre todo en las familias humildes como la mía, las medias de Nylon eran pequeños tesoros, que cuidábamos como oro. Entonces existía la profesión de "Levantadora de puntos" (en realidad no sé si así se llamaba, pero...)
(Foto sacada de internet)
Cuando se nos corría un punto a la media la llevábamos a una señora que "lo levantaba" y nuestras medias volvían a lucir impecables. Hoy ante la variedad existente y de costos más accesibles, la media que se corre se tira, como casi todo... son descartables.”
16.- Los cambiadores de cuentos y los pescaderos (por Sabela)
Cambio de cuentos
Recuerdo con especial cariño las pequeñas tiendas que tenían "el cambio de cuentos", por aquí así se las llama a los tebeos, así tenías la posibilidad de leer muchos más, pues ibas allí y a cambio del tuyo elegías otro que no leyeras previo pago de una cantidad que ahora no recuerdo cual era. Utilicé este sistema porque así me daba la posibilidad de leer más.
Pescaderos
Seguro que en alguna ocasión me habéis oído hablar de ellos, fue algo que quedó muy grabado en mi, la antigua NVI a su paso por Lugo era parte de la calle que está alrededor de
17.- El cabrero (por Tomi)
Hace ya mucho tiempo, en mi pueblo había un señor que se llamaba Abelardo y era Cabrero, pero no un cabrero normal que cuidaba de sus cabras, Abelardo cuidaba de las cabras de todo el pueblo. Se levantaba muy temprano se ponía su zurrón a la espalda, garrota en mano, y con un cuerno hueco de carnero que tenía hacía un ruido soplando, que conocían muy bien todos los vecinos y también lo conocían las cabras, -cada vecino tenía una cabra, que les daba leche para uso de la familia-.
Cuando oían el cuerno de Abelardo, cada vecino abría la puerta de la casa para que saliera la cabra, que la tenían en el corral. La cabra salía a la calle atravesando la casa, y se unía a las demás cabras, así Abelardo iba por las tres calles del pueblo hasta recoger a todas las cabras. Le ayudaba su perro. Después se iba a la sierra con ellas para que comieran hierba y raíces, y a media tarde, antes de que oscureciera, se bajaba con ellas ya bien nutridas que daba gusto verlas, siempre ayudado de su perro y algunas veces de sus dos hijas que iban a buscarle a mitad el camino. Algunas veces fui con ellas porque éramos amigas.
Y ahora sorprenderos, porque cuando llegaba al pueblo tocando el cuerno, cada cabra sabía cual era su casa, y se metían ellas solas hasta el corral. O sea, que no están tan locas como dice el dicho, que son bien listas las cabras.
Nunca se le perdió ninguna cabra en la sierra.
Me imagino que le pagarían una pequeña cantidad por cada una.
Otro oficio desaparecido.
Mañana os cuento lo del «Porquero».
18.- La modista-sastra y la comadrona (por Conchi)
Recordé estos dos oficios, que aunque no hayan desaparecido sí que han evolucionado bastante desde hace unos años. Me voy a referir a los que desarrollaron las mujeres, porque aunque también había hombres sastres y matrones, no hacía lo mismo que las mujeres, al menos por mi tierra.
La modista-sastra
Mujer que se dedica a coser ropa de mujer o de hombre. Esta profesión siempre me recordará a mi abuela María y a mi madre. Mi abuela se dedicó durante muchos años a ir por las casas para hacer los arreglos en la ropa de los hombres: pantalones, camisas, chaquetas y demás prendas. También las confeccionaba. Tenía unos patrones recortados en papel que usaba para cortar las telas. Yo la recuerdo siempre cosiendo, con su máquina de coser negra, que no nos dejaba tocar, con sus tijeras, su aguja y su dedal. Hacer aquellas prendas era difícil, por las telas y por la complicación: chaquetas, blusas, pantalones, chalecos, calzoncillos, todo se cosía a mano.
Mi madre también se dedicó a hacer ropa, pero ella se especializó en la de mujer: vestidos, trajes de novia, de comunión, visos, sujetadores y bragas, y hasta mortajas para los difuntos.
Hoy ya no se va por las casas para coser, ¿verdad?
La comadrona (matrona)
Esta profesión sigue existiendo, pero antiguamente la mayoría de las mujeres, sobre todo en los pueblos, parían en sus casas. Si les daba tiempo llamaban a la comadrona que se desplazaba en burro, o como pudiera, hasta el hogar de la parturienta para ayudarle. Recogía al niño o la niña y atendía a la madre, siempre ayudada por las otras mujeres de la familia o las vecinas. Un oficio muy, muy importante, aunque sabemos que muchas mujeres tuvieron que parir solas.
Yo nací en casa de mis padres y a mi madre la ayudó una comadrona. Todo fue bien, ¡menos mal!
A TOD@S
POR VUESTRAS APORTACIONES!




