
Os digo que hoy Pinocho es:
PICACHO
Esta es una vieja historia que sucedió hace algún tiempo, es la historia de Juan, un viejo carpintero, de gran bondad, trabajador y que hubiera deseado tener un hijo. Un día, como cualquier otro se fue a dormir cansado, pero feliz, pues de sus manos había salido una gran obra de arte, su buen hacer hizo que de un trozo de madera consiguiera hacer un muñeco, como la madera era de "pica-pica" le puso de nombre Picacho.
Esa misma noche, mientras dormía Juan, un hada visitó su taller y al ver el muñeco tan lindo y que parecía un niño de verdad, le dio vida, premiando así al buen carpintero.
A la mañana siguiente, la sorpresa fue grande para Juan y pensó que a este niño también le había que dar una buena educación y una gran formación, pensando en ello, se dijo: ¡Tendrá que ir al colegio!.
Y, así fue cómo pasó lo que os voy a contar.
Un buen día caminaba hacia el colegio Picacho acompañado de su amigo Pedrito Saltamontes. En el camino se encontraron con unos niños muy traviesos. Al verlos Pedrito se fué con ellos sin escuchar a Picacho que le insistía en que debían de irse pues llegarían tarde a clase y así fue, porque ni siquiera llegaron a la escuela. La maestra comunicó la ausencia, ante la negación de los protagonistas de esta historia, que insistían en que habían estado en clase, y que Picacho por haber desobedecido y negarlo, el hada lo había castigado con un hechizo, le crecerían las orejas y la nariz por mentir. Picacho calló lo boca, pues quería ayudar a su amigo; amigo que el hada buena, pensando en que sería un buen consejero, lo había puesto a su lado, pero la realidad no fue ésta, ya que por el contrario resultó ser un mal amigo, pues los hechos así lo confirman.
Juan al ver a Picacho con orejas de burro y nariz grande, no dudó en lo que decía Pedrito, tal disgusto se llevó que, llorando, cruzó sin mirar la calle y sin recordar lo sucedido se vio en el hospital. Picacho no se separó de su lado, lo cuidaba amorosamente y pensaba que por no hablar a tiempo, su papá se encontraba allí herido, pues un coche le había dado un golpe. Decidió decirle la verdad y habló con Juan de lo que había pasado, éste le preguntó: ¿entonces cómo explicas lo de las orejas y la nariz?. Sencillo papá, tratando de que Pedrito no se fuera con los niños, nos metimos en una zona llena de insectos y como soy hecho de madera de pica-pica, sabrosa para las abejas, me acribillaron a picotazos y de ahí el hinchazón que tengo.
Juan permaneció callado, le dolía haber dudado de su hijo. Este esperaba la reacción del padre y fue en este momento cuando apareció el hada, curando a Juan y convirtiendo a Picacho en un niño de verdad, así los premiaba para que disfrutaran de su vida en común, y, por supuesto castigaría a Pedrito Saltamontes por su mala acción, pues si es malo, muy malo mentir, mucho más es implicar a otro en la propia mentira.

12 comentarios:
Sabela, escribiste un buen cuento, lleno de moralejas para que los niños puedan llevarlas a sus vidas.
"...si es malo, muy malo mentir, mucho más es implicar a otro en la propia mentira."
Este final es muy bueno.
Al leerlo pensé en la importancia que los niños les dan a "tener amigos". El concepto de la amistad en los más pequeños es de mucha dependencia.
"Si no haces lo que yo quiero, ya NO eres mi amigo".
Y muchas veces tienen que traicionarse a sí mismos para no peder a "ese" amigo "condicional".
Bueno, no me enrollo.
Amiga, te doy las gracias, "incondicionalmente", por tu esfuerzo y tu tiempo.
Un abrazo.
Conchi
Sabela, y tú que decías que habíamos puesto el listón muy alto, ¡Pues anda que tú no te has quedado baja! Pues a demás de los valores que contiene, que son muy importantes, porque como tú dices, no se ha de mentir, este cuento es graciosísimo. Con esto quiero decir que lo que es amí particularmente me ha hecho reír. ¡Felicidades!
Un abrazo.
Vaya Sabela ¿desplegastes esta vez tu magia? Leyendo tu cuento has escrito una historia "casi"real que he vivido hace poco... ¡hasta has puesto un nombre! si es que las meigas son las meigas.
Me ha gustado, es darle la vuelta al cuento y ver mucho más allá.
Besossss
hola sabela!!!!
simpática versión de un cuento tan tradicional.......
haciendo hincapié en la amistad entre los niños!!!!!!!!!
me encantó sinceramente.
un abrazo desde Argentina......................
QUE LOS CUENTOS TODOS
que todos los cuentos
impriman valores
valores ..muchos valores
hasta hacerlos carne de nuestro cuerpo.
MB por esta nueva versíón
SMT
Creo que la confianza hacia los hijos es primordial, quizá el error venga del hada que, con buena intención, pensó que Picacho necesitaba consejero, dudando de su capacidad para discernir lo que esta bien o lo que esta mal, demostrando asi su falta de confianza.
Bonita versión Sabela, Felicidades.
Sabela, ¿le estás contando los cuentos a tu nieto? Si es así dinos qué tal???.
A mí me faltan los nietos, ves tú, jaja.
Un abrazo, amiga.
Conchi
Cuando se fué el sábado a dormir le leí el de Pinocho, lo llevaba en dos hojas, lo escuchó y dijo ahora yo, cogió las hojas e hizo otra nueva versión y con ellas en la mano se despertó...
La verdad no me imaginaba como era realmente el mundo de los nietos..., los tendrás y comprobarás lo hermoso que és.
Gracias por dejar vuestros comentarios, el leerlos es un tarea diaria que no puedo pasar sin ella.
Abrazos.
Sabela me ha encantado esta versión de Pinocho.
Felicidades.
Besos
Gracias Kety, es un placer que leyeras el cuento.
Abrazos.
Sabela, no he podido leer tu cuento hasta hoy, aunque tarde te felicito por esta simpática versión del famoso pinocho. Un abrazo
Gracias por tu felicitación, agradezco tus palabras.
Abrazos.
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