La campesina que ofrecía siempre sus hierbas medicinales, le insistió que probara un té que le fortalecería aún más el cuerpo y el alma. El pequeño modisto aceptó de agrado y bebió confiadamente el brebaje, tras lo cual quedó inmediatamente dormido.
Desde las paredes sus antiguos enemigos fotografiados, despertaron y rodearon al inconsciente modisto buscando vengarse, pero la campesina los detuvo y obligó que se alejaran de allí. Huyeron al monte cercano, mientras más se convencían que debían hacerle pagar al modisto todas las trampas que sufrieron.
Había pasado ya una hora soñolienta, cuando el modisto, comenzó a soñar en voz alta. La campesina, que lo observaba, estaba casi desorbitada escuchando las confesiones del modisto.
Su primera víctima había sido un pájaro que casi se había ahogado en el bolsillo húmedo y oloriento del modisto para luego ser arrojado al abismo.
El pájaro condenaba al modisto y lo acusaba de opresor y de atentar contra la libertad con la que había nacido. Lo acusaba porque lo había oprimido en su mano derecha antes de arrojarlo y por haberlo tratado como si hubiese sido un ser inerte como una piedra. Los gigantes lo acusaban por tramposo y especulador. Hasta el Rey de la comarca había sido engañado por el sagaz modisto y estaba dispuesto a pedir su captura y su condena. Su hija, la princesa quien siempre había sospechado del modisto, no podía contener su bronca por aquel taimado modisto. La conciencia torturaba más y más al modisto. Seguía soñando en voz alta y su cuerpo temblaba de arrepentimiento, se convulsionaba, mientras repetía atormentadamente:
"Perdón, perdón a todos les pido, por mi soberbia y mis mentiras"
Los gigantes que habían escapado de las paredes, volvieron buscando venganza, venían armado con palos y piedras, de sus ojos parecía que escapaban llamaradas. Pero se detuvieron bruscamente al ver que desde las ventanas del modisto, volaron miles de palomas mensajeras, llevando en sus picos aquel mensaje:
"Perdón, perdón a todos les pido por mi soberbia y mis mentiras".
28-10-08
Para participar en el proyecto, ver las entradas:

13 comentarios:
Stella, en tu cuento transmitiste el valor de decir la verdad siempre. No necesitaste muchas palabras para escribir una buena versión de cuento tradicional. El arrepentimiento es un sentimiento del que no debemos avergonzarnos, es tan humano como el del orgullo, que nos impide pedir perdón. El sastrecillo lo hizo y envió palomas mensajeras con el mensaje.
Me ha gustado mucho, me ha resultado también muy poético.
Te agradezco de corazón tu participación, pues habiéndote enterado la última de este proyecto, enseguida elegiste cuento y me lo enviaste ya versionado.
Un abrazo.
Conchi.
La versión que dás tiene una muy buena moraleja: La verdad libera. Muy buena idea lo de los cuentos, yo, como te dije, tengo poquísima imaginación, sino participaría encantada. Un beso
Y seguimos saboreando estas nuevas versiones de los cuentos de siempre, la verdad están resultando muy buenos a la vez que mágicos.
Abrazos.
hola Stella Maris!!
buena versión de este sastrecillo que no es valiente por cierto.
Sin duda que la moraleja es, por un lado no vivir de lo qué luego habrás de arrepentirte, pero si es así, claro que debes arrepentirte y pedir perdón.
siempre se está a tiempo de lograr un perdón y un auto-perdón por el mal hecho.
Te felicito y gracias a Conchi por esta idea maravillosa!!!!!!!!!
un abrazo
¡Bonita versión! Ojalá en la vida real todos tuviéramos la valentía de pedir perdón a tiempo y corregir nuestras faltas, porque aunque no sepamos verlas, antes o después siempre cometemos alguna aunque sea inconscientemente.
¡Felicidades Stella!
besos matutinos con un mensaje de cariño para todo/as
Una versión muy original que además me gusta más que la original .Nunca me llegó a gustar ese personajillo, presuntuoso.
El sastrecillo se habrá arrepentido de verdad, o sería tan cobarde que al ver que venían a por el fingió arrepentirse?
Me pasa con este cuento como con el del Flautista nunca me entusiasmaron. Tu versión queda mucho mas bonita.
¡ Caer está permitido.
Levantarse es obligatorio!
Proverbio ruso.
Es coveniente dar una segunda oportunidad. No una tercera por supuesto.
Felicidades por el cuento.
Me asombra la magia que hay en ellos.
Un abrazo
el SASTRECILLO....temblaba...se convulcionaba,,.su conciencia..martillaba el cuerpo....
hasta lanzar con sus suplicas sus sinceras frases de PERDON......
Gracias a todos por comentar,por regalar esos minutos preciosos leyendo y opinando
Un fuerte abrazo,
stella maris T,
Stella, que importante es recononer nuestros errores para poder evolucionar, yo pienso que el pedir disculpas cuando la pifiamos siempre beneficia más al que las pide que al que las recibe. Bonito tu relato... un abrazo
MUY LINDO EL RELATO DEL SANTRECILLO, FELICITO A LA AUTORA STELLA!!!
AHORA EL SITIO DE ESTE CUENTO ESTÁ EN
http://cuentoseinfancia.blogspot.com/
TE EXTRAÑO CONCHI
Publicar un comentario