Llevábamos mucho tiempo deseando visitar los pueblos blancos. Por fin este verano, en el mes de agosto, nos decidimos hacer nuestro sueño realidad. Cogimos el coche y nos dirigimos hacia ellos. Fue un viaje relámpago ya que nos recorrimos la ruta en dos días, entre otras cosas porque fueron unos días muy calurosos y no se prestaban al paseo. Pero ya podemos decir que los conocemos y que nunca olvidaremos su encanto.
Os debía esta entrada y las fotos que prometí enseñaros y por fin las saco a la luz.
Se llaman Pueblos Blancos a un conjunto de localidades que se encuentran en las provincias de Cádiz y Málaga (Andalucía). Su nombre proviene de la antigua costumbre de los habitantes de encalar las fachadas de sus casas, adornándolas con macetas de flores de vivos colores, creando un espectáculo de color para la vista, al que se une el dorado del sol, el marrón de la montaña, el verde de la serranía y el azul del cielo. Se caractarizan por sus calles estrechas y sus rojos tejados. Muchos de estos pueblos conservan un castillo o sus restos.
En esta zona se encuentra el Parque Natural Sierra de Grazalema, con una flora y fauna muy variada, siendo la zona mas lluviosa de toda España, y El Parque Natural de Los Alcornocales, el alcornocal más importante de la península ibérica.
Iniciamos nuestra ruta en Espera. Casas blancas, calles estrechas y cuestas empinadas hasta lo más alto del pueblo donde se encuentra el castillo.En este pueblo desayunamos unos molletes con aceite de molino, productos típicos espereños.
El segundo pueblo que visitamos fue Arcos de la Frontera ("ciudad de los poetas").
Situado en la cumbre de una espectacular peña cortada nos ofrece multitud de miradores para contemplar el bello paisaje.
De origen prerromano, recorrer sus calles hace rememorar su herencia musulmana.
Su castillo, callejuelas, cuestas empinadas, plazuelas, torres, casas señoriales y palacios, junto a los numerosos arcos hacen de este pueblo un lugar digno de ser visitado.
El siguiente pueblo de nuestra ruta fue El Bosque. Pueblo pequeño situado a los pies del Monte Albarracín y a las orillas de un río.
El Bosque es un lugar ideal para hacer rutas de senderismo y para deleitarnos con sus truchas del río, como hicimos nosotros a la hora del almuerzo.
Desde El Bosque nos dirigimos hacia Grazalema, pueblo situado en plena sierra, por lo que la carretera fue llenándose de curvas y cuestas.
A pesar de ser verano, pleno agosto, la sierra estaba verde, cosa que nos llamó la atención ya que en Córdoba los colores en esta época son los marrones o amarillos.
Después de tantas curvas llegamos al pueblo de Grazalema y lo primero que buscamos fue el Pinsapo, árbol autóctono de esta zona.
La belleza de este pueblo, Grazalema, es tal que casi es imposible de describir. Hay que verlo, pasear por sus calles empedradas y disfrutar de ese paisaje único.
En este pueblo nos alojamos en un hotel rural super acogedor. Tengo que destacar la decoración del interior pues era un verdadero museo de antigüedades.
Cientos de objetos antiguos colgaban en las paredes de sus pasillos, escaleras, y espacios comunes.
Un pueblo tranquilo, muy limpio y bien cuidado, cuyas gentes son tan acogedoras que nos dan ganas de quedarnos más días, pero... no pudo ser.
Desde Grazalema nos dirigimos a Ubrique, pueblo famoso por sus trabajos en piel. Una carretera llena de curvas nos llevó a él pasando por localidades como Villaluenga del Rosario y Benaocaz. En el camino pudimos disfrutar de los alcornocales y de los toros bravos.
Pasamos la noche en Grazalema y a la mañana siguiente nos dirigimos hacia Zahara de la Sierra. Pueblo situado en la ladera de la montaña en cuya cima se encuentra su castillo.
Al lado de Zahara de la Sierra se encuentra el pantano del mismo nombre. No pudimos pasar de largo, así que nos detuvimos para disfrutar unos momentos de la belleza del paisaje, la grandiosidad del pantano y el silencio del campo.
Entramos a Algodonales. Este pueblo es más pequeño que los anteriores pero con las mismas características. Nos llamó la atención que estaba rodeado de huertas bien cuidadas, olivos, naranjos, membrillos y granados.
Desde Algodonales nos dirigimos a Olvera. Nada más acercarnos ya nos sorprendió su castillo situado en la cima de una roca.
En Olvera volvemos a encontrar las calles empinadas y muy estrechas, por donde es difícil conducir a no ser que se sea una buena conductora (como nos demostró mi hermana).
Pasando por debajo del arco entramos a una plaza donde se encuentra el Ayuntamiento de Olvera. ¡Y esto está justo arriba del todo!
Desde Olvera nos dirigimos a Setenil de las Bodegas. El paisaje empezó a cambiar.
Setenil de las Bodegas es un pueblo tan típico que no se puede dejar de visitar. La mayoría de sus casas se encuentran dentro de las rocas de la sierra.
Sus casas-cuevas (trogloditas) tienen como tejado la propia roca, algo que nos llamó mucho la atención.
Hay calles, como ésta, la calle Herrería, en la que empezamos a bajar escalones y al mirar hacia arriba observamos que apenas hay una rendija entre el tejado de la derecha y la roca situada a la izquierda.
El pueblo es grande y las casas se desparraman por la pendiente de la sierra desde su castillo hasta el valle.
En Setenil encontramos numerosos restaurantes muy acogedores. En uno de ellos pudimos almorzar exquisitamente.
Setenil de las Bodegas es un pueblo que sigue creciendo y pudimos observar que las casas-cueva se siguen construyendo utilizando el interior de las rocas.
Es hora de volver a casa. Vamos saliendo de la sierra y nos encontramos con nuestro paisaje habitual: la campiña. ¡Qué diferentes! Y sólo nos separan unos kilómetros.También la campiña es un paisaje bello ya que se pueden disfrutar de muchas tonalidades en la tierra bajo un cielo azul luminoso.
Hace calor y en nuestro camino pasamos por un pueblo de la provincia de Sevilla, limítrofe con la provincia de Córdoba, que se le llama "la sartén de Andalucía", por las altas temperaturas que alcanza en verano. Este pueblo se llama Écija.
Écija no forma parte de los Pueblos Blancos, pero también vale la pena visitarlo ya que es un pueblo muy, muy bonito. También se le conoce por el "pueblo de las torres", por el gran número de ellas que se alzan hacia el cielo.La zona de los Pueblos Blancos, como la mayoría de Andalucía, fue un lugar de asentamiento desde la prehistoria y numerosos pueblos dejaron aquí sus huellas: los iberos, los celtas, romanos, visigodos y, sobre todo, los árabes.
Un viaje relámpago fue el que hicimos pero ya no podremos olvidar la belleza de estos pueblos, nuestros pueblos.
Sólo me queda desearos que los visitéis aunque sea en un viaje corto, como el nuestro.







20 comentarios:
Por lo que veo fue un viaje corto pero intenso. Oye, Conchi, ¿qué son los molletes? Me encantaría visitar esos pueblos blancos un día... Un abrazo
Al compartir este viaje, mostrando estas bellas imágenes y siendo una guía fenomenal, recorrí contigo Los Pueblos Blancos ¡qué maravilla! en cualquier momento me acerco de nuevo total me queda a la vuelta de la esquina...
Abrazos.
menos mal que fué un viaje corto!!!!
parece que lo disfrutaron a full!!
gracias por compartir estas imágenes,es una forma de conocer..
bellas imágenes!!!
un abrazo
Preciosas fotos.
UN VIAJECITO CORTO PERO INTENSO , QUE BELLOS LUGARES , ME ENCANTARON LAS FOTAGRAFIAS, OJALA QUE PRONTO SE VUELVA A REPETIR AMIGA!
BESITOS DE CHOCOLATES:)
CONCHI QUE TENGAS UN MARAVILLOSO DÍA:)
Conchi, qué regalo más hermoso.
Digo como Adrisol, menos mal que fue el viaje corto.
Precioso reportaje.
Besos
Conchi después de leer tu viaje relampago a estos pueblos tengo que decirte que estoy totalmente agotada jajajaja, digo esto pues yo conozco la zona y esas cuestas cansan y con tu narración he vuelto a recorrerlas, a mi el pueblo que mas me gustó fue Grazalema, guardo un gran recuerdo del lugar.Bicos.
Precisamente esta semana me recomendaron Zahara de la Sierra y quiero volver a Arcos! Ay Madre! Q ganas!!!
Genial guapa q t hayas hecho aunque sea una mini escapada!
Besos!
Laura
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http://viajealatardecer.blogspot.com
http://madridallabout.blogspot.com
¡Buenas noches!
Me alegro que os hayan gustado las fotos que hicimos en este viaje. ¡No las puse todas!!!
Sinkuenta, el mollete es una pieza de pan casi redonda, aplastada y de miga blanda. Parece que su origen es árabe por eso se hacen mucho en Andalucía. Son famosos los molletes de Antequera, pero en todas las panaderías andaluzas suelen hacerlos. Están muy buenos tostados y rociados con aceite, al que se le puede poner sal, o tomate, o trocitos de jamón, o con ajo, o con manteca... hay muchas combinaciones! Riquísimos sea como sea!
Sabela, Adrisol, María Jesús, Pato's, Kety, Galle, Laura, gracias por venir y gracias por vuestros comentarios. Un placer encontraros.
Abrazos
Conchi
Me gustó tu viaje. Y esos pueblos blancos en la piedra... son preciosos!!!
Un beso.
Que hermoso relato Conchi!, dan ganas de bajarse para Andalucia y seguir tus pasos.Con tus fotos nos has hecho vivir estos pueblos blancos. Me han llamado la atencion por su originalidad este pueblo de casas-cuevas que como techo tienen las rocas, yo conozco las cuevas de Los Laneros o Cuevas de Campo y otras pero no estan debajo de rocas sino de tierra, en verano se esta muy fresquito.Te felicito, unos paisajes dignos de ver, gracias por compartirlos.Un fuerte ABRAZO. RESER
Conchi, me encantó ver todas estas fotografías y leerte. Esta ruta de los pueblos blancos la hice hace unos años y es una maravilla.
Es un viaje de los que guardo un gran recuerdo, así que me gustó volver a ver esos pueblos con tanto encanto con casas tan blancas, de calles estrechas y empinadas.
Fue en el mes de Noviembre, por lo tanto, ni calor ni frio, un tiempo expléndido, tengo un magnifico recuerdo.
Me alegro que tu tambien hayas disfrutado,
Abrazos!!
Hola Conchi. Precioso el itinerario que muestras. Algunos pueblecitos los conozco y del pinsapo alguna foto tengo es un precioso árbol.
Un abrazo
Yo no he hecho esta ruta pero sí he visitado otros pueblos cuando aún tenía algún resto visual y al leerte ahora me has hecho recordarlos, porque todavía guardo en mi mente aquellos paisajes con las fachadas cuviertas de flores... es una maravilla y dignos de visitar...
Abrazos.
Conchi, no conozco esa zona. Con tu relato me han entrado ganas de ir ya mismito...¡Tendremos que espeerar a unas vacaciones un poco largas, nos quedan un poco lejos!!!
Besos
Uff, qué belleza. Algunos de esos lugares los conozco. Y son maravillosos, pero para ir en primavera, jaja.
Me quedo con el Pinsapo. ¿sabes que me has dado una alegría?
Planté uno de esos en el jardín de mi casa hace 15 años, era como yo de alto, (osea metro y medio, jaja) y ahora debe medir, al menos 10 metros... no sabía qué variedad de abeto era.. y lo adoro. Es como ni niño chico, jajaja.
Gracias, bonita ahora sé de qué tribu era, jaja.
Mil besos.
Natacha.
soy libre.... me quitaron hoy la escayola, ¿se nota, no? :)
Gracias Conchi por la explicación de los molletes...¡no tenía ni idea!! La próxima vez que vaya a Andalucía los buscaré en las panaderías y seguro que me encantará comerlos con cualquier cosa... Te mando un abrazo
Julia, Reser, Entreluces, Isabel, Piedad, Blanca, Natacha y Sinkuenta, muchas gracias por seguir pasando por este rincón, que también es vuestro!
Esta noche voy de boda y mañana al medio día otra! Se me van a casar todos los hijos de los vecinos, jaja.
Que tengáis un feliz fin de semana.
Un abrazo grande
Conchi
De todos esos lugares solo conozco Ecija...
Ay, la "Casa Pirula", de Ecija, y su arroz con perdiz...
De los pueblos blancos, nada... Y mira que llevamos años pensando hacer esa ruta... De momento no hemos pasado de Ronda y sus alrededores.
Un abrazo, amiga
Conchi, hace días que vi esta entrada y quería pasarme pero hasta hoy no he podido. Me encantan estas fotos. Mis padres eran de Cádiz y antes iba con alguna frecuencia por ahí abajo, pero hace años que no he podido ir a Andalucía a la que tengo un gran cariño, pues son mis raíces y tengo parte de la familia viviendo allí, así que me ha gustado especialmente ver esta entrada. No conozco estos pueblos blancos, pero es algo que tengo marcado como pendiente en la agenda de mi vida. Tengo muchas ganas de poder verlos y fotografiarlos, ya sabes lo que me gusta la cámara :). Los objetos antiguos de ese hotel rural son una pasada; a mí me gustan mucho todas las cosas antiguas, tienen un encanto especial.
Un abrazo,
Margarita
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