lunes, 31 de mayo de 2010

Profesiones antiguas

Hace unos días me hicieron una propuesta: "¿por qué no hacemos una recopilación de profesiones antiguas, aquellas que recordemos de cuando éramos pequeños y que hoy ya no se ven?"

Hemos venido hablando estos últimos días de que todo se está informatizando, de que el uso del ordenador ya tenemos que introducirlo en nuestras vidas, en nuestro quehacer diario. Si bien esto es cierto, no es menos que la sociedad actual está sufriendo grandes cambios a nivel enconómico. La palabra "crisis" también la utilizamos a diario. ¿Quién nos puede decir a nosotros que no vamos a volver a ver aquellas profesiones antiguas, ya desaparecidas?
Pero ¿estaríamos preparados para aprender estos oficios?

Bueno, pues hoy os propongo que, si queréis y os apetece, hagamos una recopilación de aquellas profesiones.

Dejo la entrada abierta para ir añadiendo vuestras aportaciones.
Podéis dejarlas en Comentarios o enviármelas al correo (iriarco2@gmail.com) si queréis adjuntar alguna foto. Como mejor y más cómodo os resulte.
Creo que puede ser interesante.

Empiezo yo recordando al "afilaor".


(Foto sacada de Internet. Es una moto, no una bicicleta)

1.- EL AFILADOR (por Conchi)

Cuando era pequeña recuerdo que venía un hombre con una bicicleta que voceaba: "el afilaor, el afilaor". Alternaba las voces con una musiquilla que tocaba con un instrumento, no sé si era una armónica o una pequeña flauta. Sólo sé que cuando yo la oía ya sabía que el afilaor se acercaba. Entonces salía corriendo y entraba a casa llamando a mi madre y a mi abuela: "que viene el afilaooooor". "Abuela, ¿no quieres afilar las tijeras o la navaja del abuelo?" "Mamá, venga, corre y llámalo para que se pare, que si no se va..."
Unas veces mi abuela accedía a afilar sus tijeras. Las que usaba para cortar las telas, ya que ella era modista, lo mismo que mi madre. Aquellas tijeras no podíamos cogerlas para cortar nada más, lo teníamos prohibido. Otras veces, afilaban las navajas de los hombres: mi abuelo y mi padre. Por supuesto que las niñas tampoco podíamos tocar aquellas navajas.

(Foto sacaba de internet)

El afilaor se paraba y con una piedra redonda que daba vueltas (esmeril, creo que se llamaba) afilaba los objetos. A mí me gustaba verlo, y pensaba que aquello era muy difícil de hacer, que aquel hombre era como un mago.
Tengo la imagen de este hombre en mi mente, así como el sonido de la melodía que tocaba. No me importaría volver a escucharla.

ACTUALIZACIÓN:
Gracias a Galle he aprendido que el instrumento que tocaba el afilador se llama "chiflo". Adjunto foto:También ella me recordaba que estos hombres, además de afilar cuchillos, navajas, tijeras y cualquier objeto cortante, arreglaban los paraguas. Es cierto, y a mí se me había olvidado.
Gracias, Galle, por completar este oficio.

2.- HACEDORA DE PASTA CASERA (por Galle)

a) Hacer pasta (fideos, espaguetis, macarrones...) y venderlos para obtener algún ingreso también fue un oficio en nuestra tierra, un oficio perdido actualmente.
Galle nos ha enviado el enlace a este vídeo que me pareció muy interesante.

http://www.rtve.es/mediateca/videos/20091023/oficios-perdidos/612542.shtml

b) Encontré éste que sí me que me ha traído recuerdos, cuántas veces vi hacer este ritual a mi abuela y los vecinos de la aldea, uff, aún hoy nosotros hacemos así la masa de la empanada, me niego a comprarla prefabricada, eso sí como mis manos ya no aguantan el amasar, lo hace Jose. Bicos.

http://www.rtve.es/mediateca/videos/20091021/oficios-perdidos/610212.shtml

Hay que pulsar en la parte superior izquierda donde dice ver video, que cabeza la mía no decírtelo antes.


Esperamos que os guste.

3.- El lechero, el mielero, el sereno, el colchonero, el aguador, el barbero y otros... (por Galle)

Pensando en mi niñez he recordado que por el barrio venia además del afilador el lechero, nos dejaba la leche en casa en botellas de cristal, Jose mi marido recuerda que en su barrio se la dejaban en cuartillos de aluminio ( es mayor que yo esta claro), también venia el mielero de ese mis recuerdos son muy agradables pues nos dejaba probar las distintas mieles que traía, miel de flores, miel de lavanda, parece que le estoy viendo, la miel venia en jarritas de barro y él tocado con una boina y unas alforjas colgadas del hombro de las cuales sacaba quesos de oveja que eran de la Alcarria.

Por las noches se oía al Sereno, a este le recuerdo con mucho miedo, era un señor bajito y gordo con una gabardina dos tallas mas grande que el y una gorra, lo que mas llamaba mi atención era el chuzo y el enorme manojo de llaves que colgaba de una de sus manos, imagino que su aspecto a mis ojos de niña era temible y por eso me daba tanto miedo. Las veces que acompañaba a mi madre al mercado podíamos ver al colchonero con una vara atizar la lana que descansaba sobre una tela y luego de esta dura tarea, volvía a coser el colchón con unas agujas grandes y curvas, como me gustaba dormir en colchón de lana.

A mi madre la oí hablar en muchas ocasiones de los aguadores, a estos yo no los he conocido pero sí a la pipera del barrio de la Esperanza, con su silla de enea y un cesto de mimbre, vendía cucuruchos de pipas de girasol y de calabaza, no recuerdo el precio al que nos vendía las pipas, ese era nuestro kiosco de chuches.

Y luego en el pueblo y la aldea conocí otros oficios que ya están en vías de extinción, el molinero, y el pregonero, a este ultimo le conocía todo el mundo creo que mas incluso que al propio alcalde, el pregonero de mi pueblo se llamaba José “El pajarillo”, su hermana era la telefonista de la centralita del pueblo, madre mía que mayor me estoy haciendo jajaja.

En Galicia mi padre me llevó a conocer a personas que tenían oficios de aldea o rurales, un campanero, un herrero, un zapatero (primer oficio de mi padre en la aldea), y al que más me gustaba visitar al Barbero. A mi padre le encantaba que le afeitaran en la barbería y cuando estábamos de vacaciones siempre acudía al barbero, yo me sentaba en una silla tras él y observaba en el espejo como aquel hombre afilaba su navaja en una cinta de cuero y retiraba la espuma del rostro de mi padre con esa afilada navaja, después, como un gran ritual le administraba una loción que olía fatal y le ponía una toalla caliente cubriéndole el rostro, después de pagarle salía cogida de su mano y como otro ritual más, compraba un puro a una cigarrera que siempre tenía su puesto en la puerta de la barbería, el día que tocaba afeitado era uno de los días que yo más disfrutaba.

Lástima que ya sólo sean recuerdos y que las generaciones futuras sólo los puedan conocer por nosotros. Bicos.


4.- El carrero y el parvero (por Stella)

EL CARRERO

Se llamaba carrero, a la persona que pasaba por los tambos con una chata tirada por cuatro o cinco caballos. Cargaba sus tachos con leche recién ordeñada y la llevada la fábrica de productos lácteos (queso, crema y dulce de leche).
También recibía el nombre de Carrero quienes llevaban bolsas de trigo, maíz o lino, hasta la estación del ferrocarril, de allí llegaban a los molinos harineros o a los puertos para su exportación.
Ser carrero era un trabajo duro, especialmente los que transportaban la leche, no tenían ningún día de descanso debiendo soportar desde las heladas hasta los intensos calores de verano. Hombres curtidos por las inclemencias del tiempo, hoy sólo en el recuerdo d e pocos.

(Relatos de Idelso Badariotti) bisabuelo de mi nieta MILAGROS

EL PARVERO

El parvero era un personaje que debía conocer muy bien las técnicas para lograr una parva perfecta contando sólo con una horquilla.

¿Qué era una parva? Una parva era una reserva de forrajes para el invierno agrupando pasto seco a modo de montaña.

¿Cómo se formaba?
La alfalfa del campo cortada, oreada, seca se llevaba en vagones al campo para proceder a armar con ella la parva .Generalmente tenía de 4 por 20 de base y 6 de ancho (esto see obtenía de unas 10 ha. de alfalfa )
(Relatos de Idelso Badariotti)


5.- La lavandera y el betunero (por Piedad)

LA LAVANDERA

Recuerdo cuando era niña, que mi abuela contaba su vida y la forma como subió a sus tres hijas de corta edad después de quedarse viuda a los 28 años.

Contaba que iba a las casas ricas del pueblo una vez por semana o cada 15 días para recoger la ropa sucia que le ponían en un saco, se lo cargaba a la espalda y se iba a un arrollo para lavarla hincada de rodillas en el suelo y frotar sobre una piedra, con lo cual se pasaba todo un día. Enjabonaba la ropa blanca y la dejaba en remojo mientras lavaba la de color. Luego lavaba la blanca y la ponía al sol sobre el prado para que quedara bien blanca y por la tarde la terminaba de lavar y secar, pero en algunos casos no le daba tiempo en un día y tenía que volver al día siguiente. El jabón que usaba era casero, es decir, que lo hacía ella con aceite usado y sosa caústica. Y total, para ganarse unos céntimos que a malas penas le alcanzaba para comer. ¡Eso sí que era pasar fatigas!

Mi madre no tuvo que ganarse la vida haciendo esos trabajos aunque ella también lavaba nuestra ropa del mismo modo que mi abuela. También hacía el pan a mano y las magdalenas y galletas pero no para vender, sino para el gasto de la casa, aunque los dulces sólo los veíamos por Navidad. Así que no teníamos problemas de engordarnos ¡Y es que una vez al año no hace daño!

EL BETUNERO

Tengo un vago recuerdo de cuando era muy, muy pequeña de haber visto a los betuneros en las calles con una caja donde guardaban sus herramientas de trabajo y cuando veían a algún hombre con zapatos (porque no todos los hombres podían llevar zapatos) acudían a él para limpiarle los zapatos y ganarse así unos céntimos... le daban con betún y después los cepillaban bien con un cepillo hasta sacarle brillo.

Este es un oficio que hace muchos años ya no se ve, y malo sería si lo volviéramos a ver. ¿No os parece?

6.- Las lecheras (por Sabela)


Recuerdo con especial cariño a las "Lecheras" que venían de los pueblos de los alrededores a repartir la leche a la ciudad, unas venían con sus burros y las albardas llenas de cántaros de leche con su medida aparte, otras, quizás las más pudientes traían un carro tirado por un caballo. Una de éstas nos dejaba a nosotros un cántaro pequeñito lleno de leche claro, que nos enviaba el señor que trabajaba las fincas de mi padre, ese cántaro le llamábamos "caneco" y recuerdo que venía cerrado con un candado. Con impaciencia esperábamos a Teresita, así se llamaba la lechera, pues nos dejaba subir a su carro provisto de asientos e incluso nos dejaba llevar las riendas del caballo. Íbamos un buen rato con ella para volver a casa andando, ¡qué cosas!


7.- El colchonero (por Entreluces)

Una de las profesiones que ya han desaparecido es la de colchonero, aquel que mullía la lana de los colchones, tan ambulante por cierto, como el de afilador, servicio a domicilio y sin cobrar "desplazamiento".

En casa de mis abuelos los colchones eran de lana y periódicamente, creo recordar que una vez al año, llegaban un par de señores, que eran los "colchoneros".
Vaciaban completamente los colchones y, con una vara, batían al aire repetidamente la lana hasta reblandecerla al máximo. Luego se volvían a coser y con una aguja larga pasaban unas cintas por los ojetes para luego atarlas. Los colchones quedaban muy mulliditos y como nuevos.

Bueno, desconozco si esta profesión ha desaparecido, pero me consta que colchones de lana en algunas casas de campo siguen existiendo.
Igual que sé de buena tinta, que en Italia muchas familias siguen haciendo la pasta en sus casas.
Un amigo italiano que vive aquí tiene una máquina parecida al del vídeo para hacer pasta y el sabor os aseguro que nada que ver con la que venden ya hecha,,,

8.- Los piñeros (por Antiqva)

Se me vinieron a la mente los PIÑEROS de mi niñez, que recorrían los barrios humildes de las ciudades de Castilla con sus carros de madera, tirados por mulos, y con una red en la parte de la caja en la que se acumulaban las piñas que habían recogido en los cercanos pinares...

Las piñas se utilizaban para encender fuego en las cocinas, añadiendo luego carbones (los llamados "ovoides" en Castilla, que eran carbones prensados artificialmente en forma ovoide).

Un abrazo (ya quisiera uno tener alguna imagen de un carro de piñas de aquellos tiempoos...)


9.- Ama de cría (por Galle)

De mis recuerdos he sacado una profesión de mi abuela paterna que creo ya está extinción en España, Ama de cría.

Cuando ella paría y estaban necesitados de dinero mi abuela partía de Lugo a Barcelona para amamantar a hijos de gente con mayor poder adquisitivo, teniendo de este modo que abandonar a los suyos durante una buena temporada.

Sus hijos en vez de amamantarse con leche materna pasaban a tomar leche de vaca rebajada, de este modo sus ingresos económicos eran un soplo grande a la economía familiar, que por aquellos días era bastante mala.

Según tengo entendido era un oficio que estaba muy bien remunerado y el trato que obtenían era bastante bueno, pues las evitaban los trabajos domésticos.

Claro que... menuda tristeza tener que dejar a tus hijos para criar a los de otros. Ahora no se amamanta a hijos ajenos pero muchos de los inmigrantes que están en nuestro país vienen a cuidar de nuestros hijos y ancianos, y tienen que dejar a sus familias del mismo modo que lo hacía mi abuela.

10.- Vendedoras ambulantes y buhonero (por Margarita)

Recuerdo con mucho gusto la figura de dos vendedoras ambulantes, no sé el nombre que se les daba a esta profesión, pero creo que era ese. Iban tirando un carrillo de mano, así se le llamaba allí en el pueblo. La primera vendía sus hierbas medicinales, e iba gritando la mercancía. Mis primas y yo solíamos despertarnos con los rayos del sol que pasaban por la persiana y con ese canto: "¡Manzanilla, mejorana, hierba buena, poleo...!". A esta nunca la veíamos porque mientras nos desperezábamos, preparándonos para desayunar. Era nuestro despertador. A la otra sí la veíamos porque pasaba por la mañana más tarde, cuando volvíamos de la playa, o a la tarde otras veces, tirando de un carrito que no habíamos visto por aquí en la ciudad, con una superficie a modo de mesa con departamentos, todo de madera, donde llevaba el pescado que poco rato antes habían traído las barcas. También iba cantando la mercancía bien fresca y las amas de casa salían a comprar.

Mi madre me contaba que siendo ella niña venía el buhonero, en un carromato, se paraba en la plazoleta y montaba su tenderete con toda clase de artículos, desde cacillos de hojalata para beber a mantas y cualquier enser necesario para la casa. Si no llevaba en su carro lo que necesitabas, se lo encargabas para la próxima vez que pasara por el pueblo. Por lo visto tenían su ruta y pasaban con asiduidad.

11.- El herrador y el guardagujas (por Blanca)

Yo recuerdo al "herrador".
En mi pueblo había uno: Mario.
Mi abuelo y mis tíos, agricultores, llevaban a los mulos a poner herraduras nuevas. ¡Qué pena me daba ver como les golpeaban!!.
Me explicaban que no les dolía pero yo cerraba los ojos al oír los golpes.

¡Ah! también recuerdo al "guardagujas".
Por la mitad de mi pueblo pasa el tren, allí en la casilla, estaba siempre el guardagujas con su gorra, su silbato y una bandera roja (¡no recuerdo el color!). Debía estar muy atento para dar paso o detener a los trenes y bajar la barrera para evitar cualquier catástrofe. Hubo algún susto que otro pero nunca pasó nada!!!
Ahora hay un paso subterráneo, los trenes pasan muy deprisa...

12.- Los piconeros, el latonero y el barquero (por Paco)

Son algunos los oficios, profesiones antiguas o formas de "buscarse las habichuelas" que se me ocurren. Y al tiempo que se me ocurren pienso que es que ya soy "mu mayor". Pero dejemos esto...

Os hablaré, en primer lugar, de "LOS PICONEROS", porque por suerte para mi crianza, nací en un barrio de Córdoba donde abundaban los hombres que se dedicaban a esta profesión. Recuerdo, siendo niño, verlos por la tarde bajar de la sierra, cada uno con su burro cargado con la mercancía que pregonaban con salero: "¡Niña, al picón! ¡Picón de encina, carbonilla!". Y al escuchar sus voces, salían las mujeres con la talega para comprar un poco de picón y, quizá, algo de carbonilla para el hogar.

El picón se conseguía quemando baretas finas de encina o jara, en la sierra. Y antes de que se acabara la combustión, las mojaban y esperaban que secaran para después ser vendidas con la ayuda del burro. En Córdoba, cuando hace calor, hace calor, pero cuando hace frío, también se tirita lo suyo. Y ese poco de picón que nuestras madres o abuelas compraban, se echaba en un pequeño brasero (recordad "La Chiquita Piconera" de Julio Romero de Torres o si no la conocéis, os poco una imagen del cuadro).

Por las tardes, cuando los piconeros venían de la sierra (cara tiznada, ojos cansados, pero corrían malos tiempos y el hambre también corría), eran una atracción para la niñería e íbamos siguiendo al piconero y al burro por las calles del barrio. Toda una diversión.
Luego recuerdo como mi madre ponía a secar la ropa sobre unas "enjugaeras", una semiesfera de mimbre o baretas de olivo que cubría el brasero y nos protegía de quemaduras (los niños éramos niños). En fin, que yo recuerdo con mucho cariño esta profesión de piconero. Luego, ya más mayor, se abrieron establecimientos donde se podía comprar el picón...pero son como los super de ahora, ya no tenían ese encanto.

Otro de los oficios que se me viene a la memoria es el de "LATONERO". El latonero era un artesano ambulante , que con su pregón: "¡ El latonero!...", hacía salir a las amas de casa que tenían algún cacharro que arreglar (ollas, barreños, cueceleches...). Y es que los tiempos no estaban para ir tirando nada. Lo que se podía arreglar, se arreglaba, no como ahora, que la olla tiene un desconchón y olla nueva. Llevaban los latoneros un calderín donde con el carbón (que posiblemente le compraran a un piconero) calentaban el estaño con el que soldaban los desperfectos de la cacharrería. Y como eran personas muy mañosas, igual reparaban algo metálico que de cerámica (lebrillos, cántaros...). En fin, que como decía al principio, uno es ya "mu mayor".

Podría hablar igualmente del "BARQUERO", cuando para cruzar el Guadalquivir había uno o dos puentes y no siempre cerca de donde se vivía...Pero eso sería ya extenderse mucho.

13.- El carbonero y el piconero (por Isabel = Driada)

Del Picón y del Carbón

Belleza y realidad

La realidad: una carbonera

Fui niña de ciudad y no lo viví directamente no conocí a nadie que se dedicara a hacer carbón en el monte, pero en mi memoria quedó guardada la imagen del carbonero. Mi madre me mandaba a comprar carbón y picón a la carbonería de la esquina era imprescindible para el brasero. Aquella era nuestra calefacción, nada que ver con la actual. La mesa camilla con faldas para que no se escapara el calor de su interior. El brasero y la badila ya han pasado a la historia.

Una vez por semana acudía a aquella tiendecita con un cestillo y siempre me quedaba una duda ¿Se habrá lavado hoy? Su cara tiznada, sus manos ennegrecidas. Rodeado de sacos de carbón y montoncillos de picón. Yo no sabía entonces que aquellos troncos ennegrecidos eran el resultado de muchas horas a la intemperie y de un trabajo duro pero al mismo tiempo unido a la naturaleza y poco más puedo escribir que yo sepa de primera mano sobre esta profesión. Pero tengo que decir que a la petición de Conchi esta vez no me he podido negar.

Veréis que asociaciones de ideas las mías.

Mis conocimientos sobre el oficio con el que me atrevo a participar son muy pocos pero muy vivos.

La cara del carbonero de la esquina

Una canción que repiquetea en mis oídos

La visión directa y disfrute del cuadro la chiquita Piconera. Fue delante de esa bella pintura donde descubrí “ojos negros como el carbón”.

Y sobretodo una película TASIO. Fue la primera vez que con imágenes supe del como se obtenía el negro combustible.

También podría añadir aquí todo lo que he encontrado en la red sobre el tema pero eso ya está al alcance de todos.

Os dejo mis particulares recuerdos

Que también están ahí, en la red, pero que yo los siento más propios por haberlos vivido aunque sólo hayan sido desde una butaca.

Una bella pintura: La chiquita Piconera de Julio Romero de Torres

Recuerdo como si fuera ahora esa visión. Ojos negros como el carbón

Una canción. La piconera

No soy yo de copla , pero ésta me gusta







Una película. Tasio
Me impresionó. Fue la primera vez que vi una carbonera



Espero de vuestra benevolencia. No he explicado nada sobre cómo se hace el carbón, pero el carbón me ha traído recuerdos y aprovecho este espacio que tan amablemente nos brinda Conchi para compartirlos. (Isabel)

14.- El leñador (por Piedad)

Yo recuerdo, aunque no lo llegué a ver pero sí lo oí muchas veces que mi madre lo contaba, que en tiempos malos cuando no había ni trabajo, mi padre tenía que salir al bosque a buscar leña para venderla y hacer algún dinero para poder cenar o comer. Yo eso no lo viví porque no había nacido todavía, pero era así la vida de aquellos años....

15.- Levantadora de puntos (por Julia Ester)

He recordado una profesión ya inexistente. Te la comento.
"Cuando era adolescente, sobre todo en las familias humildes como la mía, las medias de Nylon eran pequeños tesoros, que cuidábamos como oro. Entonces existía la profesión de "Levantadora de puntos" (en realidad no sé si así se llamaba, pero...)

(Foto sacada de internet)

Cuando se nos corría un punto a la media la llevábamos a una señora que "lo levantaba" y nuestras medias volvían a lucir impecables. Hoy ante la variedad existente y de costos más accesibles, la media que se corre se tira, como casi todo... son descartables.”


16.- Los cambiadores de cuentos y los pescaderos (por Sabela)

Cambio de cuentos

Recuerdo con especial cariño las pequeñas tiendas que tenían "el cambio de cuentos", por aquí así se las llama a los tebeos, así tenías la posibilidad de leer muchos más, pues ibas allí y a cambio del tuyo elegías otro que no leyeras previo pago de una cantidad que ahora no recuerdo cual era. Utilicé este sistema porque así me daba la posibilidad de leer más.

Pescaderos

Seguro que en alguna ocasión me habéis oído hablar de ellos, fue algo que quedó muy grabado en mi, la antigua NVI a su paso por Lugo era parte de la calle que está alrededor de La Muralla, continuando San Roque y la actual Avenida de Madrid. Pues bien, "los pescaderos" eran camiones pequeños que tenían una caja abierta, pero cubierta con una lona, y dentro llevaban pescado fresco metido en cajas de madera cubiertas de hielo. Circulaban de A Coruña a Madrid y en su recorrido el hielo se iba derritiendo dejando un reguero de agua con un fuerte olor a pescado. Los niños jugábamos en la carretera y entre 5 y 6 de la tarde nuestras madres siempre salían a avisarnos ¡niños que es la hora de pasar los pescaderos!. Por supuesto nada tienen que ver con los camiones frigoríficos de hoy como os podéis imaginar, pero en Madrid podían comer pescado fresco.


17.- El cabrero (por Tomi)

Hace ya mucho tiempo, en mi pueblo había un señor que se llamaba Abelardo y era Cabrero, pero no un cabrero normal que cuidaba de sus cabras, Abelardo cuidaba de las cabras de todo el pueblo. Se levantaba muy temprano se ponía su zurrón a la espalda, garrota en mano, y con un cuerno hueco de carnero que tenía hacía un ruido soplando, que conocían muy bien todos los vecinos y también lo conocían las cabras, -cada vecino tenía una cabra, que les daba leche para uso de la familia-.
Cuando oían el cuerno de Abelardo, cada vecino abría la puerta de la casa para que saliera la cabra, que la tenían en el corral. La cabra salía a la calle atravesando la casa, y se unía a las demás cabras, así Abelardo iba por las tres calles del pueblo hasta recoger a todas las cabras. Le ayudaba su perro. Después se iba a la sierra con ellas para que comieran hierba y raíces, y a media tarde, antes de que oscureciera, se bajaba con ellas ya bien nutridas que daba gusto verlas, siempre ayudado de su perro y algunas veces de sus dos hijas que iban a buscarle a mitad el camino. Algunas veces fui con ellas porque éramos amigas.
Y ahora sorprenderos, porque cuando llegaba al pueblo tocando el cuerno, cada cabra sabía cual era su casa, y se metían ellas solas hasta el corral. O sea, que no están tan locas como dice el dicho, que son bien listas las cabras.
Nunca se le perdió ninguna cabra en la sierra.

Me imagino que le pagarían una pequeña cantidad por cada una.

Otro oficio desaparecido.

Mañana os cuento lo del «Porquero».

18.- La modista-sastra y la comadrona (por Conchi)

Recordé estos dos oficios, que aunque no hayan desaparecido sí que han evolucionado bastante desde hace unos años. Me voy a referir a los que desarrollaron las mujeres, porque aunque también había hombres sastres y matrones, no hacía lo mismo que las mujeres, al menos por mi tierra.

La modista-sastra

Mujer que se dedica a coser ropa de mujer o de hombre. Esta profesión siempre me recordará a mi abuela María y a mi madre. Mi abuela se dedicó durante muchos años a ir por las casas para hacer los arreglos en la ropa de los hombres: pantalones, camisas, chaquetas y demás prendas. También las confeccionaba. Tenía unos patrones recortados en papel que usaba para cortar las telas. Yo la recuerdo siempre cosiendo, con su máquina de coser negra, que no nos dejaba tocar, con sus tijeras, su aguja y su dedal. Hacer aquellas prendas era difícil, por las telas y por la complicación: chaquetas, blusas, pantalones, chalecos, calzoncillos, todo se cosía a mano.

Mi madre también se dedicó a hacer ropa, pero ella se especializó en la de mujer: vestidos, trajes de novia, de comunión, visos, sujetadores y bragas, y hasta mortajas para los difuntos.

Hoy ya no se va por las casas para coser, ¿verdad?


La comadrona (matrona)

Esta profesión sigue existiendo, pero antiguamente la mayoría de las mujeres, sobre todo en los pueblos, parían en sus casas. Si les daba tiempo llamaban a la comadrona que se desplazaba en burro, o como pudiera, hasta el hogar de la parturienta para ayudarle. Recogía al niño o la niña y atendía a la madre, siempre ayudada por las otras mujeres de la familia o las vecinas. Un oficio muy, muy importante, aunque sabemos que muchas mujeres tuvieron que parir solas.

Yo nací en casa de mis padres y a mi madre la ayudó una comadrona. Todo fue bien, ¡menos mal!





¡MUCHÍSIMAS GRACIAS
A TOD@S
POR VUESTRAS APORTACIONES!


52 comentarios:

Asun dijo...

Ay Conchi, ahora mismo estoy oyendo la musiquilla del afilador, parece como si estuviera pasando por debajo de mi ventana. Mi madre también era modista y lo mismo, las tijeras de las telas estaban prohibidas para nosotras. ¡Que recuerdos!

Besos y feliz semana

Isabel dijo...

Sí, por mi barrio todavía se oye la llamada del afilador. En plenas zona turística y su flauta suena , a mi me recuerda a Peter Pan en la isla de Nunca jamás :)y a parte la volada de imaginación es que haya profesiones que aunque no muy visibles existe todavía, aunque su medio de trasporte como es el del afilador de mi barrio es una furgoneta.
Un beso

ANDREA dijo...

La vida continua su camino, y en su caminar va dejando atras todo aquello que antaño significo algo en la vida de cada persona, entre ellas estan las profesiones, esas que los padres de nuestros padres, que a la vez fueron enseñadas por sus padres a sus hijos. Todas esa profesiones van quedando de lado en el desenfrenado vivir del día a día

galle dijo...

Conchi en primer lugar decirte que me encanta esta entrada, de afiladores te puedo decir que la fama la tienen los de Ourense, que la piedra que tu llamas de esmeril (bien llamada) mi padre la llamaba moa, el silbato "chiflo" y que los afiladores también arreglaban los paraguas (al menos los afiladores gallegos) y prueba de ello es que hay esculturas en algunos lugares que representan al afilador con la bicicleta el chiflo y un paraguas.
Guardo grandes recuerdos de antes cuando el afilador pasaba cada cierto tiempo, hace cosa de un mes paso uno por el barrio y casualmente era de Ourense y muy mayor, lastima que se pierdan ciertos oficios.
Uno que estaba perdido y anda recuperandose es el de resinero, sobre todo por la zona de Segovia, estan retornando a sangrar los pinos para sacarles la resina.Bicos.

Conchi dijo...

Asun, Isabel, Andrea y Galle, gracias por seguir pasando por este rincón y por vuestras aportaciones.
Entre todas conseguiremos rescatar los oficios perdidos, y si no están perdidos del todo, casi!
Un abrazo
Conchi

Sabela dijo...

Muy buena proposición en sí que, además, nos ayudará a estar en contacto. Yo recuerdo al afilador con una especie de carrito que cuando lo paraban lo fijaba al suelo solamente con apoyarlo, el paraguas claro que sí, sujeto al cuello y apoyado en la espalda. Se decía "Va a llover que anda el afilador" (No recuerdo si llovía o no).
Creo que por aquí, al menos yo no lo recuerdo, no se hacía pasta, el pan sí, de una forma similar se preparaba la masa como se ve en el video que nos trajo Galle y se cocía en hornos calentadolo previamente con leña, el cereal que se empleaba principalmente era el centeno.
Le deseo mucha suerte a Dani (Espero no haberle cambiado el nombre)
Abrazos.

Piedad dijo...

Pues a mí me parece que lo estoy oyendo en la esquina de la calle, y es que hasta hace pocos años iba pasando de vez encuando. Yo recuerdo cuando aún veía algo que la piedra echaba chispas... ¿sabes el chiste ese que dice: ¡Tienes más hambre que el perro del afilador que se comía las chispas por comer algo caliente!
Pues yo recuerdo algunos trabajos que hacían mi abuela y mi madre, pero tengo que hacer memoria... ya te dejaré alguno de ellos...

Conchi dijo...

Sabela, este año el afilador hubiera tenido trabajo arreglando paraguas, con los que se han roto por culpa de los vientos! Aquí también se hacía el pan de centeno, pero tampoco había visto unas máquinas para hacer fideos! Me recordaron a las de picar la carne para hacer los chorizos en las matanzas.

Piedad, también yo me acordaba de las chispas de la piedra de amolar. Por cierto, aquí también se le llamaba "amolaor" (amolador, amolar = afilar)Lo que no sabía es el chiste, jeje.

Pues nada, cuando queráis escribís algo sobre un oficio antiguo y me lo enviais. La ventana está abierta.

Un abrazo para las dos, amigas.
Conchi

entreluces dijo...

Hola Conchi, la escasez de tiempo me ha impedido últimamente asomarme por aqui, y como vá de profesiones antiguas, una de las que ya han desaparecido es la de colchonero, aquellos que mullian la lana de los colchones, tan ambulantes por cierto, como el de afilador, servicio a domicilio y sin cobrar "desplazamiento".

En casa de mis abuelos los colchones eran de lana y periódicamente, creo recordar que una vez al año, llegaban un par de señores, que eran los "colchoneros".
Vaciaban completamente los colchones y, con una vara, batian al aire repetidamente la lana hasta reblandecerla al máximo. Luego se volvían a coser y con una aguja larga pasaban unas cintas por los ojetes para luego atarlas. Los colchones quedaban muy mulliditos y como nuevos.

Desconozco si ésta profesión ha desaparecido, pero me consta que colchones de lana en algunas casas de campo siguen existiendo.
Igual que sé de buena tinta, que en Italia muchas familias siguen haciendo la pasta en sus casas.
Un amigo italiano que vive aquí tiene una máquina parecida al del video para hacer pasta y el sabor te aseguro que nada que ver con la que venden ya hecha,,,

Ah!! y ahora puesta a merodear entre profesiones desaparecidas se me ocurre la del sereno, ese señor nocturno guardián denosequé con muchas llaves y silbato,,, pero que yo he visto más en películas que en la realidad,,

Un fuerte abrazo para todas,,,

Conchi dijo...

Entreluces, gracias por venir y por tu aportación.
Iré añadiendo las profesiones poco a poco.
No dejéis de pasar de vez en cuando y leer, ¿vale?
Bueno, y dejad también un saludito!!!

Yo os dejo un fuerte abrazo
Conchi

I. Robledo dijo...

Amiga, se me vinieron a la mente los PIÑEROS de mi niñez, que recorrian los barrios humildes de las ciudades de Castilla con sus carros de madera, tirados por mulos, y con una red en la parte de la caja en la que se acumulaban las piñas que habian recogido en los cercanos pinares...

Las piñas se utilizaban para encender fuego en las cocinas, añadiendo luego carbones (los llamados "ovoides" en Castilla, que eran carbones prensados artificalmente en forma ovoide).

Un abrazo (ya quisiera uno tener alguna imagen de un carro de piñas de aquellos tiempoos...)

Piedad dijo...

Holaaaa. pues ahora que se ha hablado del mielero, recuerdo cuando era pequeña que pasaba por los cortijos, un señor con una bestia que vendía miel de caña. La llevaba en un pellejo, cosa muy extraña para mí, mi madre sacaba un recipiente y el hombre vertía en él la cantidad aproximadamente que quería mi madre, aunque siempre se pasaba... recuerdo que mi madre le decía: ¡Basta! ¡No ponga más!Y amí toda me parecía poca... claro, después comprendí el porqué de mi madre no querer más, ¡Porque no le llegaba el presupuesto!

Y el pregonero. ¿Sabes el chiste del pregonero? Era un niño que decía a su mamá: Mamáaaaaa, ¿Por qué papáaaaa matóooo al pregoneeeeeerooooo?

¿Lo has cojido?

También estaban los porteros en as comonidades de vecinos que también se ha perdido con los porteros automáticos....

Piedad dijo...

Bueno Conchi, pues hablando de los porteros este mío no me ha dejado terminar el comentario. Te quería decir que en mi blog te he dejado un mimo por si te apetece hacerlo
Abrazos para toda la plaza jajaja..

Conchi dijo...

Bueno, bueno, en cuatro días hemos hecho una buena recopilación de profesiones antiguas, oficios que muchos o se han perdido o se ven en determinadas zonas.

Comento que yo no conocía el de PIÑERO, claro que por mi tierra no había tantos pinos. Aquí había más encinas o chaparros.

El BETUNERO, como le llama Piedad, o limpiabotas ha existido hasta no hace tantos años. Al menos en Córdoba se veía por las calles. Tenían un sitio en la plaza y hasta él llegaban los hombres, los pudientes, se sentaban en la silla y ponían el pie sobre el taburete. El betunero le dejaba los zapatos más brillantes que cuando los compró.

El SERENO lo conocí teniendo unos catorce años en un viaje que hice a Barcelona. También a mí me impresionó. Mi tío y los vecinos de la calle llamaban al sereno para que les abriera el portal del bloque. ¡Qué cosas! Y yo me pregunto que por qué este señor tenía que tener las llaves de todos los portales... no sé.

Mi abuela y mi madre también tenían colchones de lana, pero la lavaban ellas. Por aquí no venían LOS COLCHONEROS. Yo me acuerdo de haber ayudado. Se lavaba en los barreños y luego se extendía sobre la hierba, al sol, para que se secara. Se dormía fenomenal en aquellos colchones, lo malo era hacer la cama, que había que pegar buenos pellizcos!!!

EL CARRERO y EL PARVERO, son dos profesiones de Argentina, que nos envió Stella, pero aquí también existieron!

Tampoco por mi tierra venían vendiendo la leche, LAS LECHERAS. Aquí íbamos a comprarla a las casas donde había vacas y la vendían.

Bueno, os agradezco vuestra participación!!!!

Un abrazo muy grande y feliz fin de semana.
Conchi

galle dijo...

Pues si que nos ha cundido lo de las profesiones, eso es que tenemos una buena memoria retrospectiva. A mi me ha llamado la atenciòn la de Parvero pues en Galicia se hace lo mismo pero se llama Palleiro y tiene en el centro un palo alto sobre el cual se va haciendo la estructura de paja, en vez de alfalfa se hace con otro tipo de forraje,aqui se hacia cada uno el suyo,tengo que decir que ahora no creo que se vean mucho pues las máquinas segadoras sacan los fardos ya compuestos y se guardan a buen recaudo en naves.
De mis recuerdos he sacado una profesión de mi abuela paterna que creo ya esta extinción en España, Ama de cria, cuando ella paria y estaban necisitados de dinero mi abuela partia de Lugo a Barcelona para amamantar a hijos de gente con mayor poder adquisitivo, teniendo de este modo que abandonar a los suyos durante una buena temporada. Sus hijos en vez de amamantarse con leche materna pasaban a tomar leche de vaca rebajada, de este modo sus ingresos economicos eran un soplo grande a la economia familiar que por aquellos días era bastante mala, segun tengo entendido era un oficio que estaba muy bien remunerado y el trato que obtenian era bastante bueno, pues las evitaban los trabajos domesticos.
Claro que... menuda tristeza tener que dejar a tus hijos para criar a los de otros, ahora no se amamanta a hijos ajenos pero muchos de los inmigrantes que estan en nuestro país vienen a cuidar de nuestros hijos y ancianos, y tienen que dejar a sus familias del mismo modo que lo hacia mi abuela. Bicos.
Gracias por Conchi por este tema tan interesante que nos propusiste.

Margarita dijo...

Cuántas profesiones antiguas han salido ya. Me encantaba escuchar el chiflo (no sabía cómo se llamaba hasta que leí esta entrada) del afilador, esa musiquilla me encantaba. Hace como unos meses pasó uno por mi calle y me rememoró un montón de sensaciones, hacía mucho tiempo que no pasaba ninguno. Iba a elegir una de las profesiones de mi abuelo, pero según fui leyendo resulta que ya están en la entrada. Era sereno, o guardacalles, como se le llamaba en su pueblo. Y de jovencito, con apenas dieciseis años fue betunero o limpiabotas, como decía mi madre y mis tías, cuando se escapó de casa para ver mundo, y eso que era hijo de un ¡notario! Le salió aventurero el niño. También fue crupier de casino en Tanger, pero esta profesión sigue existiendo. Bueno, la vida de mi abuelo me fascina, la verdad, jeje. Recuerdo que cuando niña iba de veraneo también cambiaba novelas y tebeos por una peseta en su casa. No sé si eso estaría admitido como profesión, pero creo que esta práctica ya no se hace.

En esos veranos, recuerdo con mucho gusto, la figura de dos vendedoras ambulantes, no sé el nombre que se les daba a esta profesión, pero creo que era ese. Iban tirando un carrillo de mano, así se le llamaba allí en el pueblo. La primera vendía sus hierbas medicinales, e iba gritando la mercancía. Mis primas y yo solíamos despertarnos con los rayos del sol que pasaban por la persiana y con ese canto: "¡Manzanilla, mejorana, hierba buena, poleo...!". A esta nunca la veíamos porque mientras nos desperezábamos, prerándonos para desayunar. Era nuestro despertador. A la otra sí la veíamos porque pasaba por la mañana más tarde, cuando volvíamos de la playa, o a la tarde otras veces, tirando de un carrito que no habíamos visto por aquí en la ciudad, con una superficie a modo de mesa con departamentos, todo de madera, donde llevaba el pescado que poco rato antes habían traído las barcas. También iba cantando la mercancía bien fresca y las amas de casa salían a comprar. También traían el pan a domicilio, pero creo que esto todavía hay lugares dónde se hace.

Mi madre me contaba que siendo ella niña venía el buhonero, en un carromato, se paraba en la plazoleta y montaba su tenderete con toda clase de artículos, desde cazillos de hojalata para beber a mantas y cualquier enser necesario para la casa. Si no llevaba en su carro lo que necesitabas, se lo encargabas para la próxima vez que pasara por el pueblo. Por lo visto tenían su ruta y pasaban con asiduidad.

No recuerdo ninguna más, aunque no tengo muy buena memoría, jaja. A ver si luego...

Algunas de las que he leído en esta entrada no las conocía, los piñeros y los parveros,no tenía idea. Está resultando muy interesante, como siempre.

Besos a tod@s

Margarita

Blanca dijo...

¡Cuántos oficios habéis recordado en tan poco tiempo!
Yo recuerdo al "herrador".
En mi pueblo había uno: Mario.
Mi abuelo y mis tíos, agricultores, llevaban a los mulos a poner herraduras nuevas. ¡Qué pena me daba ver como les golpeaban!!.
Me explicaban que no les dolía pero yo cerraba los ojos al oír los golpes.
¡Ah! también recuerdo al "guardagujas".
Por la mitad de mi pueblo pasa el tren, allí en la casilla, estaba siempre el guardagujas con su gorra, su silbato y una bandera roja (¡no recuerdo el color). Debía estar muy atento para dar paso o detener a los trenes y bajar la barrera para evitar cualquier catástrofe. Hubo algún susto que otro pero nunca pasó nada!!!
Ahora hay un paso subterráneo, los trenes pasan muy deprisa...
Un abrazo

Conchi dijo...

Buenas noches!
Amig@s, estoy encantada con encontrar vuestras aportaciones. Así que lo primero que os tengo que dar son las gracias.

Galle, me ha emocionado leer lo de tu abuela: ama de cría. Yo sé que había mujeres que se dedicaban a esto, pero como tú dices tenía que ser duro tener que irse tan lejos de sus hijos para criar a otros. Uffff.

Margarita, yo sí recuerdo vagamente al buhonero, como tú lo llamas. Incluso podría decir que mi abuelo materno era algo así, sólo que él iba a los pueblos vecinos andando y los artículos los llevaba en un canasto. Vendía pipas, caramelos y todo lo que le encargaban, sobre todo las mujeres: hilos, artículos de pasamenería, calcetines, etc, etc. También llevaba novelas del oeste que le cambiaba a los hombres. Ufff, cuántos recuerdos!

Blanca, nunca vi poner una herradura a un caballo en vivo y en directo, pero tenía que ser impactante, seguro.
Sí que recuerdo al guardagujas. Mucha responsabilidad tenía el hombre. Claro que los trenes de antes iban a paso de tortuga comparados a los de ahora!

Un abrazo grande para tod@s.

¡Seguiremos añadiendo profesiones u oficios!

Conchi

S .M.T dijo...

GRACIAS POR ILUISTRARME CON OFICIOS

QUE DESCONOCIA


ABRAZOS

Natacha dijo...

Hola linda... estoy ya acabando mis exámenes...y tal vez llegue a tiempo con alguna profesión ¡Aunque ya están casi todas! jaja.
Te mando muchos besos, cariño y disculpas por tantos días de silencio.
Te quiero un montón, ya lo sabes.
Natacha.

Conchi dijo...

Hola, amig@s. Acabo de añadir en la entrada dos aportaciones que recibí en el correo. ¡Qué curioso, pero dos personas lejanas en la distancia, hoy se sintieron cercanas recordando el mismo oficio: el de piconero o carbonero!

Paco e Isabel, habéis coincidido, pero me pareció justo publicar vuestros recuerdos, ya que no sólo hablamos de profesiones antiguas, sino que hablamos sobre todo de nuestras vivencias, de nuestros sentimientos.
Gracias a los dos.

Stella, encantada de verte por aquí.

Natacha, ya sabes que esta puerta (o ventana) está abierta para todo el mundo, pero siempre se echan de menos a las personas queridas. Y no te preocupes que aún quedan profesiones!

Un abrazo y feliz tarde de domingo.
Conchi

Piedad dijo...

Piiiiiiiiiiiiiii....
¡Atención al pregonero....!

Por orden del señor alcaldeeeee, se hace sabeeeer que ha llegado a la plaza mayor del pueblooooo la joven Piedaaaaad...con el fin de recordar otros ofiiiiicios. Todo aquél que esté interesado en ellooooo se ruega comparezca en la plaza provisto de una silla si desea estar sentadooooooo.... para escuchar el siguiente relato de nuestra amigaaaa Pieeeeeeeedaaadd...

Bueno, pues me gusta mucho esta idea porque parece mentira, pero ya se me había olvidado muchos oficios de los que aquí se habla y todos los conocía, si no en directo, sí por oídas y es gracioso volverlos a recordar oyéndolo de otras personas que aunque lejanas a nuestros lugares, todas recordamos lo mismo...

"Leñador"

Yo recuerdo aunque no lo llegué a ver pero sí lo oí muchas veces que mi madre lo contaba, que en tiempos malos cuando no había ni trabajo, mi padre tenía que salir al bosque a buscar leña para venderla y hacer algún dinero para poder cenar o comer. Yo eso no lo viví porque no había nacido todavía, pero era así la vida de aquellos años....

Un besoooo.

ISABEL TEJERA CARRETERO dijo...

Piedad me acaba de decir de las actualizaciones, esto es estupendo Conchi , nos tienes a todos a tu lado y dándole a la tecla con toda la ilusión del mundo. Siempre hay que darte las gracias por ser capaz de reunirnos y sacar de todos nosotros lo mejor , que es aportar vivencias y llevarnos sonrisas.
Veo que los vídeos han salido un poquito grandes para el formato del blog , pero bueno la intención ha sido buena.
Aprovecho esta ventanita para invitaros al jardín,he preparado un concurso :)
Un abrazo fuerte Conchi

Julia Ester Cerles dijo...

Al fin Conchi!!!!!!! Al fin puedo entrar a tus comentarios. Primero Gracias por visitarme tanto y dejarme tan hermosas palabras que me halagan y alientan a seguir publicando. Eres una amiga constante y generosa.
Me ha encantado esta nueva propuesta, algunas de las profesiones las recuerdo, como el afilador y el colchonero, también el guardaajujas que en Argentina todavía existe en algunos lugares y le llamamos guardabarreras.
He recordado na profesión ya inexistente. No sé como hacertela llegar, tal vez deba armar la presentación y enviartela. Te la comento.
"Cuando era adolescente, sobre todo en las familias humildes como la mía, las medias de Nylon eran pequeños tesoros, que cuidabamos como oro. Entonces existía la profesión de "Levantadora de puntos" (en realidad no sé si así se llamaba, pero...
Cuando se nos corría un punto a la media la llevabamos a una señora que "lo levantaba" y nuestras medias volvían a lucir impecables. Hoy ante la variedad existente y de costos más accesibles, la media que se corre se tira, como casi todo... son descartables. Ojalá este aporte te sirva si debo enviartelo de oto modo. Hazmelo saber a traves de mi blog o mi correo electrónico: juliace35@yahoo.com.ar
Hasta pronto amiga te quiero mucho.

Conchi dijo...

Ayyyyyyyyy, Piedaddddd, me has hecho reir, a más no poder!jajaja
¿Sabes? yo vi una vez a un pregonero en un pueblo de Cuenca donde vivían unos tíos míos. Fui a su casa unos días y pasaba el pregonero por las calles. Me llamó mucho la atención y aún lo recuerdo.

Driada, los vídeos quedaron perfectos, da igual el formato. Como tú dices lo mejor es que estamos compartiendo nuestras vivencias y nuestros recuerdos, aquellos que forman parte de nuestras vidas. Y yo no hago nada, sólo copio y pego, jeje. Si no fuera por vosotr@s, nada de esto se conseguiría.

Julia, qué alegría verte por aquí. Perfecta tu aportación y la cojo de aquí, no tienes que molestarte y enviarla al correo. Me gusta pasar a visitarte y leer tus poemas.

Y ahora, después de escuchar a la pregonera Piedad, nos vamos al jardín de Driada a disfrutar de sus rosas. Imágenes bellísimas que no nos podemos perder!!!!!

Un abrazo grande para tod@s.
Conchi

ISABEL TEJERA CARRETERO dijo...

Y ya no son horas de visitas pero he vuelto a leer algunas trabajos que no les había dedicado el tiempo suficiente.
Me ha llamado la atención el de el vetunero ¿limpiabotas , no? Todavia los hay en el famoso paseo de las Ramblas de Barcelona
Buenas nochessssss

Piedad dijo...

Holaaa, vuelvo a estar otra vez en la plaza, pero ahora vengo a ver los siguientes oficios jajaja.¿Sabes? Yo también conocí el oficio de coger los puntos a las medias, pero hace tanto tiempo que ya no lo recordaba. Por eso digo que has tenido una excelente idea con este juego. el leñador lo recordé cuando hicimos el relato compartido de esteban el leñador ¿Te acuerdas...?
Bueno, pues seguimos recordando y en contacto y ya me iré dando una vueltecita de vez en cuando por la plaza que ya le tengo un gran cariño... Creo que me voy a poner una sombrilla en una esquina y me voy a montar un chiringuito de helados y gritaré: ¡venga niñas, venid que lo tengo rico y fresco...! ¡No penséis mal... quiero decir el helado!

Besitos.

Silvia García dijo...

Hola querida Conchi, luego de un largo recorrido de distintas aportaciones llego a agradecer tu visita y tus cálidos comentarios de siempre.
Muchas gracias.
Yo como persona nacida y criada por varios años en el campo tengo un montón de recuerdos, sobre distintas actividades, pero la que más recuerdo es la del colchonero que venía al campo con su gran máquina cada año a "escardar" la lana de los colchones, ponía forro nuevo y los cosía con una gran aguja.
Te mando un abrazo con mucho cariño.
Hasta pronto
Silvia

Sabela dijo...

No sé por donde empezar, me gusta como está quedando esta actividad y la verdad no podía ser de otra manera, tengo que decir que desconocía la forma de hacer el picón y su nombre, recuerdo que para el brasero se iba a la carbonería a buscar carbón de leña.
Curioso me resultaba cuando la madre de mi cuñada que era de Salamanca decía que tenía que ir a ver a sus hermanas de leche y ¿sabéis por qué lo decía? porque fue amamantada por una ama de cría y las hijas de esta señora eran efectivamente sus hermanas de leche.
Yo también llevé a coger los puntos a las medias que se rompían, me resultó curioso el nombre de levantadora de puntos.
Bueno, ya con mi silla estoy en la plaza hartándome de reir, Piedad, ¡eres extraordinaria!, pero verás me hiciste recordar que cuando era pequeña cogíamos nuestra silla y nos íbamos a un campo (detrás de la capilla de San Roque, hoy está convertido en calles y viviendas) y nos poníamos alrededor de un escenario para ver la actuación de los títeres... ¡cuántos recuerdos! y como dice Paco es que soy "mu mayor"...
Abrazos.

Piedad dijo...

¡Que caloooooor!
¡Al rico heladooooo! ¡Tengo polo de limón, bonbón helado, cucurucho de fresa, bainilla, turrón y frangüesaaaaaaaa...! Mi madre también dio de mamar a una criaturita durante una temporada que su madre estuvo enferma.
¡Heladooooos... Venga, Paco, cómprame un helado para nuestra querida Conchi!

Hace muchos años, que en verano pasaba un hombre con un carretón y dos basijas paseo arriba, paseo abajo pregonando los helados que llevaba, que en su caso sólo llevaba de dos sabores... Yo tengo de todos los sabores...¡Helaaaaaadoooos!

entreluces dijo...

Jejeje, Piedad: me has hecho recordar a Pancho, el hombre de los helados que pasaba con su carrito de madera todos los días del año por mi calle. Mi presupuesto solo me daba para un polo de limón con la paga de los domingos. En aquella època vivía en Canarias y se me hacía la boca agua esperando a Pancho y poder zamparme el polo.
Pero Pancho era tan bueno que en alguna ocasión me perdonaba la pesetilla que ya me había gastado en un chicle, o algo parecido.

Como veo que los llevas de todos los sabores, Piedad, para mi marchando un cucurucho de chocolate,,,mmmm

Tomi dijo...

Qué bueno todos los oficios desaparecidos que habeis puesto. Yo pensando en cual poner, me habeis pillado el de Latero, Afilaor, Helaero, el de Cogedora de puntos de medias, y alguno más... Así que he tenido que remontarme a mi mas tierna infancia.

Los dos oficios que os cuento son el de «Cabrero» y el de «Porquero».

Oficio de CABRERO
Hace ya mucho tiempo en mi pueblo había un señor que se llamaba Abelardo y era Cabrero, pero no un cabrero normal que cuidaba de sus cabras, Abelardo cuidaba de las cabras de todo el pueblo: Se levantaba muy temprano se ponia su zurrón a la espalda, garrota en mano, y con un cuerno de carnero hueco que tenía hacia un ruido soplando, que conocían muy bien todos los vecinos y también lo conocían las cabras, -cada vecino tenía una cabra, que les daba leche para uso de la casa-.
Cuando oían el cuerno de Abelardo, cada vecino abría la puerta de la casa para que saliera la cabra, que la tenían en el corral. La cabra salía a la calle atravesando la casa, y se unía a las demás cabras, así Abelardo iba por las tres calles del pueblo hasta recoger a todas las cabras. Le ayudaba su perro. DEspués se iba a la sierra con ellas para que comieran hierba y raices, y a media tarde antes de que oscureciera, se bajaba con ellas ya bien nutridas que daba gusto verlas, siempre ayudado de su perro y algunas veces de sus dos hijas que iban a buscarle a mitad el camino, algunas veces fui con ellas porque éramos amigas.
Y ahora sorprenderos, porque cuando llegaba al pueblo tocando el cuerno, cada cabra sabía cual era su casa, y se metían ellas solas hasta el corral. O sea, que no estan tan locas como dice el dicho, que son bien listas las cabras.
Nunca se le perdió ninguna cabra en la sierra.

Me imagino que le pagarían una pequeña cantidad por cada cabra.

Otro oficio desaparecido.

Mañana os cuento lo del «Porquero».

¡¡Como se aprende en este Blog!!!

Besos a todas y todos, sois muy majos.

Conchi :)

Tomi

Conchi dijo...

Tomiiiii, no te conocía en esta foto!!! jaja.
Estábamos escribiendo a la vez, pero tú has tenido suerte, tu comentario entró y a mí me salió ERRORRRR. Ayyy, qué rabia!

Bueno, amigas, nunca pude imaginar que esto iba a dar para tanto. Entre los oficios, y los voceríos de Piedad con los helados, me parto de risa!!!

Voy a ver si entra esto.
Un abrazo grandeeee
Conchi

Conchi dijo...

Y ahora comento:

Yo fui un par de veces, siendo niña, al campo a hacer picón con mi padre y mis tíos. Por supuesto que yo lo que hacía era observar, acercarme, ellos me reñían y me retiraba, y volver a casa con todo negro. Pero me lo pasé genial! (Mi padre hasta este invierno estuvo comprando el picón para el brasero).

Nunca llevé a arreglar las medias, pero sí que oí hablar de esta señoras que tenían ese arte, ya que era bien difícil.

Mi abuelo materno también iba a coger leña al campo y luego la vendía, Piedad. De olivo y de encina, según me contaron. Así se ganaba unos cuartos.

Aquí también había una tiendecita, que vendía de todo, donde cambiaban los libros, pero sobre todo cambiaban novelas del oeste, que fueron casi mis primeros libros, ya que eran las que había en casa de mi abuelo, y yo me escondía para leerlas.

Por último decir que por aquí venía un hombre con una bicicleta vendiendo pescado. En la parte de atrás traía unas cajas de madera y en ellas traía el poco pescado que le cabía. Boquerones, sardinas, pescadillas y poco más. Ese el pescado fresco que comíamos y a mí me daba un ascooooo, jeje. Sabe dios los días que llevaban aquellos pececillos fuera del agua!

Otro abrazooooooooo
Conchi

Piedad dijo...

Pues Tomi me ha hecho recordar con los oficios de cabrero y porquero,que yo hice de pavera jajaja. Mi madre me mandaba con los pavos al campo, es decir, a la vega porque en el campo ya estábamos siempre, para que picaran la hierba y los bichitos. ¿Y sabéis como los llevaba para que siguieran el camino por donnde yo quería llevarlos? Pues pinchaba un trapo negro en un palo y con él iba guiando para que ninguno se saliera de la línea porque se asustaban al ver la sombra, y así los dominaba a mi gusto. Claro, que este oficio a mí no me aportaba ningún beneficio porque era para la casa, pero también es un oficio ¿No?
¡En aquellos tiempos había trabajo para todo el mundo, lo que no había era dinero!
Un abrazo para toda la plaza.

Pato´s dijo...

QUE BUENO FUE RECORRER LAS DISTINTAS PROFECIONES , QUE YA EN LA ACTUALIDAD CASI NI SE VEN , ME ALEGRO PODER HABER VENIDO A LEERTE , MUY BUEN POST , AMIGA!!

QUE TENGAS UN HERMOSO DÍA CONCHI:)

MILES DE BESITOS DE CHOCOLATES:))

Conchi dijo...

Al leer lo inteligentes que eran las cabras en el pueblo de Tomi me quedé impresionada, jeje. Y es verdad, los animales saben mucho, ¡hasta los pavos! y eso que son tan pavos...
No me imaginaba a Piedad de pavera, pero aquí nos estamos enterando de muchas intimidades, jaja.

Gracias a todas por vuestra compañia!!!
Un abrazo
Conchi

(Dicen que mañana llueve, así que preparad los paraguas para venir a la plaza)

Tomi dijo...

Lo siento, pero no me ha dado tiempo. Mañana tendreis noticias del Porquero, que no sé como se llamaba pero de mote le decían "Chocolate"

Piedad dijo...

¡uffff! ¡llevo todo el día en la plaza y no he vendido ni un cucurucho! Con esta lluvia no pasa nadie. Me parece que voy a cambiar de oficio... a ver si alguien me contrata aunque sea de porquera. Os advierto que también fui porquera jaja. Os cuento: cuando era muy muy pequeña me iba con mi abuela al campo mientras ella hacía otras cosas en la tierra, yo cuidaba de una cerda que teníamos y que me llevaba para que comiera en los restrojos de los cereales recién segados... ¿Se dice restrojos? Es que ahora cuando lo digo me suena muy rara esa palabra, claro, como hace tantos años que ya no soy del campo pues hasta las palabras que se usaban se me han olvidado. el caso es que yo cogía la cerda y como era más grande que yo (una cerda negra y fina, o sea, de las verdaderas pata negra), y yo era tan pequeña que siempre estaba cansada y eso de tener que andar por el campo no me gustaba nada así que me tumbaba boca abajo sobre el lomo de la cerda y me llevaba asta que un día se mosqueó y me enseñó los dientes con tan mala uva que me asusté de verdad y a partir de aquel día la respeté y no la martiricé montándome en ella como si fuera un burro. Aunque os he de decir que ahora el cerdo me gusta más en el plato, pero si no vendo helados tendré que coger el primer oficio que encuentre porque ¡La vida está muy achuchada!
Os espero en la plaza...
Abrazos...

Conchi dijo...

Ayyyyyyy, Piedad, que con la lluvia y los aires los paraguas se nos vuelan y esto es un desastre. Y tú aquí sigues con tu buen humor.
Me partía de risa imaginándote encima de la cerda o cochina, como decimos nosotros, jaja. Pobrecilla, tener que andar contigo encima!
Nosotros decimos rastrojos, pero ahora no sé si es con a o con e, como tú lo escribiste.
Mi padre también estuvo cuidando cerdos de pequeño, según me contaba. Con nueve años ya iba con una piara al campo. Hay que ver, con lo pequeño que era!
Bueno, a ver si sale el sol y nos vendes otros heladitos de esos tan ricos que tienes.

Tomi, tranquila, escribe cuando puedas. No tenemos prisa.

Un abrazo grande para tod@s.
Conchi

Piedad dijo...

Holaaa.
Conchi, ya decía yo que me sonaba mal la palabra de restrojos. Le he consultado a mi amigo el teclas y dice que es "rastrojos", así es que no lo decía bien, pero tú sí.
Un beso.

Sabela dijo...

Piedad a mi no me dio tiempo de llegar a la plaza, antes con lo que llovía me empapé y me volví a casa, me parece que con este tiempo vas a tener que cerrar el chiringuito para más adelante.
Te invito a que vengas conmigo por los jardines a hacer esas fotos tan lindas con gotas de lluvia, ver el blog de Driada y veréis que lo que digo es cierto.
Conchi ¿te acuerdas de las bordadoras? de las que a máquina o a mano preparaban el ajuar, sobre de todo de aquellos laboriosos juegos de cama la mayoría en lienzo pero también en lino...
Piedad voy para la plaza...
Abrazos.

Anónimo dijo...

Soy Tomi...

Piedad y Sabela, vosotras que estais mucho en la plaza aunque llueva... habeis visto si está el pipero por ahi???

Bueno, lo del oficio de "porquero", es parecido al de cabrero, pero en vez de ser cabras eran "cochinos de pata negra", lo que se llevaba por la mañana al campo a que comieran bellotas y cuando caía la tarde los devolvía a casa y así se iban cebando hasta que llegaba la época de la matanza.
... Pobres con lo felices que habían sido yendo de excursión todos los día con "Chocolate".

Saludos

Conchi dijo...

Hola!!! Aquí hizo hoy mucho frío y también llovió. Creo que nos vamos a tener que comprar un buen paquetón de pipas y nos sentamos en el brasero mientras charlamos, jeje.

Sabela, es cierto que antes había muchas bordadoras. Supongo que seguirá habiendo pero quizás no tantas. Incluso las muchachas aprendíamos a bordar, aunque yo no aprendí a hacerlo a máquina, sólo a mano y con bastidor. Pero hace tantoooo que no bordoooo. A ver si me hacen abuela y hago algo, jeje.

Tomi, ¿tú le has bordado unas sabanitas a tu nieta? ¿o un vestidito?... Lo del porquero lo has resuelto rápida, jajaja: ¡lo mismo que el cabrero! Ayyy, qué risa me ha dado al leerte.

Bueno, amigas, yo estoy ahora corrigiendo exámenes por un tubo, que soy de las maestras antiguas también!

Os mando un fuerte abrazo y todo mi cariño.
Conchi

Piedad dijo...

Vendo pipas, palomitas de maíz, almendras garrapiñadas, nueces y avellanaaaaaasss. Los cucuruchos los dejo para la próxima semana...
Venga niñas, compradme una golosina que aunque pasadas por agua, es de lo más fina...
Tengo caramelos de menta que refresca, caramelos de limón que es lo mejor, caramelos de chocolate, café, anís y naranja que es lo más bueno que se vende en esta plaza...
Venga niñas, que vendo baratoooo, a euro la bolsa y tienes para comer un ratooooo...

Conchi dijo...

jajjaja, yo quiero uno de cadaaaaaa, que tengo hambre a estas horas!!!!
Dice mi marío que si vendes chochitos, jaja, que a él le encantan de postre!
Buenooooo, qué frío hace y yo quité el brasero y las enagüillas!

Hasta luego!
Un abrazo
Conchi

Piedad dijo...

¡Venga Paquillo, date una vuelta por la plaza que yo vendo de todo y barato! Ahora sí que me pasa lo del dicho aquél que dice: ¡Con eso no tengo ni pa pipas! No sé si es el tiempo este que está más loco que las cabras de tomi, (que de locas no tenían nada) el caso es que no vendo naa de naa y los helaos mucho menos... ¡ay que mal veo yo esto con la crisis! Qué le pasa a la gente... ¡Es que no asoman la cabeza por la plaza para nada!

paco dijo...

Un placer haberte saludado de viva voz, amiga Piedad. Siento que tus ventas vayan mal...¿Sabes? Como esto va de viejos oficios, me recuerdas a una arropiera (mujer que vendía arropías, palabra antigua que hoy vendría a ser chucherías). Cerca de la casa donde nací, en la vieja Córdoba, había una arropiera que era la mujer más solicitada por la niñería de todo el barrio. Ella estaba en la plazuela, como llamábamos a un pequeño rincón donde se ponía con su tenderete, resguarda de los malos aires y las pocas lluvias de aquella época. Y cuando pillábamos una perra gorda (diez céntimos de peseta), era ella la que sabía en qué debíamos gastarla.
Así que gracias por tu saludo, por tu voz y, claro, por tus arropías (qué pena que no tengas altramuces (en cordobés, chochos), con lo que me gustan!).

Sabela dijo...

Piedad a por los altramuces que no se puede perder un cliente seguro y ya sabes si encuentras chufas o palo de regaliz aquí estoy yo para consumir.
¿Sabes? no sabía que eran los altramuces tuve que acudir a nuestro amigo Google y ya sé lo que son, por aquí no los ví, pero si en Portugal y por curiosidad los probé y no me gustaron nada de nada, lo siento Paco...
Abrazos.

ISABEL TEJERA CARRETERO dijo...

Caray!!! todo el mundo en la plaza y yo sin enterarme Piedad , me has guardado algo?.
Conchi esta entrada es verdaderamente interesante hay que tomársela a cachitos , porque mucho hay en ella para aprender, cuantas vivencias,

Piedad dijo...

Holaaa chicas y chicos. Ayer cerré el chiringuito porque era fiesta, pero hoy vuelvo a estar en la plaza mayor del pueblo, pero siento decir que no encuentro los altravuces, y suerte a conchi que me aclaró lo que era porque no tenía ni idea de lo que es, ¡y eso que tengo un negocio de golosinas! Jajaja, ¡Menudo negocio me he montado a costa de los oficios antiguos!
También estaba el barbero que iba por los cortijos. Recuerdo cuando era muy pequeña, que un día vino el barbero a casa y peló a mi sobrino que era un bebé, y yo que en aquel momento no estaba en casa, cuando me crucé con él me dijo que le había coratado una oreja, yo corrí como una loca pensando que era verdad ¡que susto!...

entreluces dijo...

Un saludo para todas las compañeras de la plaza y sus alrededores.
A ver si mañana sale el sol y nos gastamos algunos ahorrillos en chuches,,,, como ayuda al negocio de la compañera "arropiera", y no señalo a nadie,,,,,

Besoss

"Cuando soñamos solos, sólo es un sueño. Pero, cuando soñamos juntos, el sueño se puede convertir en realidad" (Cora Weiss)

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20 de febrero: Sabela

2 de marzo: Loli

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24 de marzo: Blanca

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