AL PAN, PAN Y AL VINO, VINO
Amanecía cuando Esperanza salió de su casa echándose sobre los hombros la vieja toquilla gris perla de su abuela.
"Una primavera fresquita se nos presenta", pensó, mientras se dirigía con paso ligero a la antigua estación de trenes.
El sol aparecía tímidamente por el horizonte y pronto sus rayos hicieron brillar el cabello rubio de la chica. Ésta recorría las calles sin detenerse, con el fin de llegar a su destino, la estación, antes de que la gente empezara a salir de sus casas. Llevaba haciendo este camino quince años, así todos los días, desde que cumplió los ocho. Empezó acompañando a sus hermanas mayores, pero ahora lo hacía ella sola ya que ellas se habían ido a vivir a otra ciudad.
Tardó siete minutos en llegar al viejo edificio. Las puertas estaban abiertas, siempre lo estaban, cruzó el vestíbulo vacío de gente y se dirigió al andén. Se detuvo junto a las vías y miró a izquierda y derecha. Siempre hacía los mismos movimientos, siempre a la misma hora y en el mismo lugar. Nadie la veía, pues a aquellas horas nadie estaba en la calle aún. Si alguien la hubiera observado pensaría que Esperanza estaba esperando a alguien, pero ¿a quién?
Pasados cinco minutos, la chica se giró bruscamente, como la que se despierta de un sueño, y volvió a recorrer el camino de regreso a su casa con el mismo paso ligero que la llevó hasta allí.
Abrió la puerta sin hacer ruido, subió la escalera y entró a la buhardilla. Se quitó la toquilla, la dobló cuidadosamente y la colocó en la vieja arca, junto a muchos otros objetos que allí descansaban desde hacía muchos años: un par de libros, una caja con fotografías y recortes de revistas, un sombrero, un paraguas y muchas más cosas.
Tenía que darse prisa pues debía estar puntualmente en su trabajo. Le esperaban unas horas sentada cosiendo. Le habían encomendado que se encargara, junto a otras mujeres, de coser los trajes para toda los vecinos y vecinas del barrio. Una tarea fácil, ya que todos los trajes eran iguales, tanto para hombres como para mujeres, pero también era una tarea aburida. Ella había visto en las fotografías, y en los recortes de revistas que guardaba en el arca de su abuela, que treinta años antes no todo el mundo vestía con el mismo traje. Entonces había mucha variedad de telas, colores y formas.
¿Por qué había cambiado todo tanto?
¿Por qué la chica iba cada día a la antigua estación de trenes, si ya ninguno pasaba por allí?
A las siete en punto de la mañana, Esperanza estaba preparada para empezar su jornada laboral.
(Conchi, 30-03-2011)
Guardó cuidadosamente el viejo Againer en su funda de piel y se dirigió a la puerta donde el parpadeo de una luz roja la hizo volver sobre sus pasos a recoger la mascarilla. Sería mejor cubrirse un poco o al día siguiente tendría de nuevo esa tos seca tan desagradable de las últimas alarmas. Cerró con destreza la cremallera del mono y bajó apresuradamente los escalones que la separaban de la calle. Las aceras automáticas ya estaban en marcha y una multitud de individuos estáticos con ojos apagados se desplazaba a velocidad constante hacia Fabrics Corporation, la fábrica de
De un salto se colocó sobre la acera rodante sin que nadie se inmutara. Jugueteó tecleando con los dedos sobre la barandilla negra que rodaba más despacio que la cinta por lo que, de cuando en cuando, tenía que levantarlos y colocarlos más adelante o habría terminado cayéndose. Le gustaba el cambiante paisaje urbano: a diario surgían nuevos edificios y desaparecían otros; los parques se llenaban de árboles o se transformaban en desiertos según el capricho del encargado de
Era lunes, llevaba todo el fin de semana en casa sin hablar con nadie. Su hermana, Jennifer, le había prometido venir a verla pero la había llamado el viernes para disculparse porque tenía malo al niño pequeño. Una terrible melancolía se había apoderado de ella con tal furia que el cuerpo se le quebró y decidió meterse entre sábanas. Sólo el habitual paseo matinal con el Againer la había calmado un poco. De todas maneras, los Againers habían mejorado mucho y ahora no sólo transportaban al sujeto al pasado sino que también reproducían el movimiento de los objetos de entonces e incluso se podían realizar viajes interactivos con otros usuarios. El suyo sólo le permitía moverse por escenarios del pasado en solitario, sin compartir la experiencia con nadie y, además, como un alma en pena caminando en un mundo detenido en el tiempo. Su padre se lo había regalado el día que cumplió los ocho años y la vinieron a buscar para llevarla al Training Citizen Center con todos los niños de su edad. Entonces, mientras la miraba con ese amor tan suyo, su padre había sacado el Againer del estuche de piel que lo guardaba mientras le rogaba que fuera todas las mañanas a la estación donde él trabajaba si no quería sentirse sola y desvalida. Que observara esa costumbre durante toda su vida y así sabría siempre lo mucho que su madre y él la querían. Luego, con una sonrisa, le mostró otro Againer idéntico y le dijo: “yo he sincronizado el mío con el tuyo para poder coincidir en algún viaje. Te prometo, hija mía, que si conservas la fe, algún día me verás llegar a bordo de la locomotora”. Y con esas palabras se habían despedido hacía ya quince años. Desde entonces nunca más se habían visto.
(Alicia, 1-04-2011)
Secó sus lágrimas, no era cuestión de andar mostrando debilidades, la mañana llegaría pronto y volvería a tener cinco minutos de felicidad, esos que la ayudaban a continuar en la incesante rutina. Acarició el Againer que acomodó en la mesa de luz.
El día transcurrió como siempre cosiendo los uniformes, todos iguales, todos del mismo naranja horrible, tanto que le lastimaba los ojos verlo, lo peor es que debería usarlo la misma temporada.
Por los altavoces se escuchaba la música clásica que la acompañaba desde que había sido llevada al Training Citizen Center, a los pocos minutos la voz monocorde que les recordaba lealtad a
Sabía que estaban prohibidos los Againer, que si la encontraban con uno iría a la isla de
Esperanza creía que todo algún día cambiaría, estaba segura que no sería a la única que le molestaba todo aquello que la rodeaba. Una tarde cuando volvía a su casa le pareció ver un joven con un libro antiguo asomando de su bolsillo, intentó seguirlo, pero esté desapareció, pero no se dio por vencida, y desde entonces hacía siempre el mismo camino con el deseo de cruzarlo nuevamente.
Muchos detalles le hacían creer que no era única, personas que la miraban directamente a los ojos, algunos que caminaban más rápido que otros, otros llevaban sonrisas en su cara, no todos eran autómatas, no tenían el cerebro lavado, había algunos que no eran traidores ni fieles a la causa. No recordaba cuándo se dio cuenta, pero algo dentro de ella le decía que por algo su padre la había llamado Esperanza.
(Aldhanax 1-04-2011)
Esperanza. Su nombre por sí sólo tenía esencia de ilusión y optimismo. Ella intuía que no era un adorno a su persona, sino una misión que debería cumplir en esta tierra. Nadie podría disuadirla, estaba convencida de ello.
Antes de llegar a su casa, se detuvo a mirar los árboles con sus hojas tan verdes que invitaban a no hacer harapos con la esperanza.
Pero además no podía sacar de su mente a aquel joven con su antiguo libro.
Se preguntó que si había sido una visión o era realidad. Más le entusiasmó la última idea. Quiso buscarlo por otros caminos, no los ya recorridos, ir por otros barrios.
Cuando llegó a su casa recorrió con su mirada las paredes, duras murallas y las ventanas abiertas pegando en sus vidrios el cielo .Esta imagen la invito a salir, respirando la libertad mientras iría nuevamente en busca de aquel joven.
La ciudad era demasiado grande, pero ella lo buscaría en cada rincón.
Se abrigó con un chal colorido que le regalara una amiga de Perú y salió caminado lentamente pero avivando sus ojos para hallarlo.
Comenzó a recorrer el monasterio de los Benedictinos.
Llegó hasta su biblioteca, pidió por los libros más antiguos. Detuvo la mirada en uno que decía: Viajes hacia
El bibliotecario le comentó que ese libro no podía cederlo, pues un joven lo retiraría en horas del atardecer.
Le asistió una sospecha ¿Sería aquel joven que ella buscaba encontrar?
(Stella maris taboro, 2-04-2011)
El atardecer la encontró observando la entrada de aquella Biblioteca. Su nombre se fundía en un sentimiento, los dos eran uno en ese momento, formaban el alimento diario de nuestro existir, la esperanza de encontrar lo que buscamos…
A pocos metros del lugar, Nazareno caminaba absorto en sus pensamientos… en su propia búsqueda, empecinado en descubrir el conflicto que lo aquejaba desde hacía tiempo.
De alguna manera aquel libro que deseaba leer ya, le auguraba un cambio, un paso hacia una vida distinta, hacia el descubrimiento de su camino verdadero…
La calle era testigo de la desilusión; seguía su paso lamentándose, como de costumbre, por culpas vanas y otorgando una sensación de lástima a cualquiera que se le cruzara
Alberto, un señor de unos 60 años, hacía tiempo que observaba pasar al joven, notaba como sus quejidos ilógicos sobre todas las cosas tenían tal efecto negativo en las pobres personas que lo rodeaban.
En oportunidades en que Nazareno se detenía en su kiosco, Alberto trataba de cambiar su ánimo. Aquel día como atraído por un imán, se acercó una vez más al pequeño comercio vecino a la biblioteca…
Alberto, observando su mirada colmada de tristeza comenzó a hablarle…
Nada nace con valor muchacho. El valor, por suerte, lo ponemos nosotros; nosotros somos los consumidores, si el valor fuera divino, ¿Quién sería capaz de pagarlo? Cuando sientas que nada te entretiene, sube tu mirada y mira hacia el cielo. Las nubes están allí para vos, cada día es un espectáculo diferente, sus formas jugarán con tu imaginación y los rayos de luz pondrán colores extraordinarios en ellas.
¿Cómo te puedes aburrir con tanta belleza?
Si el día no te complace, siempre está la noche, y sus estrellas, luceros angelicales que iluminan tu patético rostro para que nunca te sientas solo. No necesitas a nadie si puedes descubrir la belleza en las cosas más simples. Cuando alcanzas ese nivel, nunca más veras los tonos grises.
La lluvia y los días nublados también son hermosos. Cada gota que cae del cielo, está dispuesta a limpiar todo pensamiento de maldad, codicia y barullo; la lluvia es perfecta muchacho, siempre te perdona, te rebautiza con cada gota liberándote de toda pena.
Ante estas palabras, Nazareno dejó entrever una sonrisa agradecida y siguió hacia su destino. Recordaba aquel libro que lo había maravillado por su título. Sentía en el aire una diferencia, podía respirar mejor.
La humanidad y su cultura en constante evolución habían desequilibrado su vida y necesitaba reacomodarse. La entramada red social de la época exigía estar en crecimiento continuo para no ser arrastrado por la marea de la rutina acelerada.
Pensó un minuto en su abuela. Ella se llamaba Esperanza y lo quería a su manera, no pudo darle más que pan y café por las mañanas, pero estaba con él y lo llevaba a todos lados. Había crecido con sus mimos y nunca se alejó del lugar que le dio cobijo.
Ahora estaba solo… La ausencia de la abuela lo obsesionaba…
Entró a
Una mujer interceptó su paso. Sus miradas se cruzaron. Enmudecieron y así quedaron por largos minutos…
(Colo, 09-04-2011)
Durante los interminables minutos en que sus miradas se cruzaron, Esperanza vio los ojos de su padre; oyó su voz, recordó sus palabras…Sí, aquellas palabras que en su momento le infundieron fe en el futuro.
No siempre la vida debería ser un simple hecho monótono. Tenía frente a sí: ¡A un ser vivo! Tan vivo como ella.
Nazareno fue quien rompió la magia que él mismo había provocado, sacando a Esperanza de ése túnel de los recuerdos en que se había sumergido.--¿Te he visto en algún sitio antes?--dijo con voz tímida el joven.
No sé, tal vez--respondió Esperanza, mientras sus mejillas se ruborizaban sin poder evitarlo.
Si este joven supiera todo lo que lo he buscado ¿Qué pensaría de mi?--monologaba internamente.
¿Cuál es tu gracia?--Nazareno, mi nombre es Nazareno ¿Y el tuyo?--Esperanza--responde la muchacha ya más repuesta.
¡Igual que mi abuela! ¡No lo puedo creer! Si nos hubiésemos buscado, quizá no nos encontrábamos, esto es para mí un milagro--se expresaba Nazareno con una alegría inusual, mientras Esperanza enrojecía cada vez más.
--Aprovecho los sábados en que no trabajo para venir a la biblioteca. Suelo retirar cierto tipo de libros antiguos que me proyectan…no sé, algo me dice que todo es irreal, y en estos libros encuentro la energía que necesito para continuar
¿Te interesa la lectura?--Sí--responde Esperanza-- Entonces podríamos compartir los libros que retiro, ¿qué opinas?--
La joven duda unos instantes pensando que en definitiva no lo conocía hasta ahora. ¿Y si no es lo que parece?--se pregunta; pero oye a Nazareno diciendo: --En el camino del centro comercial hay una cafetería donde podríamos sentarnos por horas sin que nos digan nada, solo debemos consumir lo mínimo ¿Te parece bien?--
Esperanza acepta la propuesta, y los dos se encaminan hacia el centro comercial. Al pasar por el Kiosco, Don Alberto advierte un brillo especial en los ojos de ambos jóvenes, hecho que lo alegra mucho.
Mientras caminan, advierten que un autofly, al que antes no le habían dado importancia, se desplaza a corta distancia de ellos, por precaución, deciden cambiar de camino, pero después de haber transitado algunas calles, nuevamente el autofly los sobrevuela.
Los Benedictinos formaban un mundo casi aparte del sistema en el que ahora vivían los habitantes de esa ciudad…pero ya sabían ellos que no debían poseer ni leer libros antiguos…
El Régimen no lo permitía…
(Susana-- 10-4-2011)
No, el régimen de los Benedictinos no consentía que los jóvenes de aquella época conocieran historias del pasado, ya que eran totalmente diferentes a la vida actual, pero ¿por qué? -se preguntaban los jóvenes que, una vez en la cafetería y uno sentado frente al otro, conversaban mientras tomaban un café- ¿Qué había de malo conocer historias de otros tiempos?
Esperanza y Nazareno se miraron a los ojos, atraídos por el brillo que ambos desprendían. La muchacha, ruborizada al cruzar su mirada con la del joven, sintió algo especial dentro de ella que nunca antes había sentido con ninguna otra persona. Aquella mirada le transmitía una paz infinita.
Nazareno la observaba, pues su rostro le era familiar, pero lo que más le extrañaba era su nombre.
-Nunca había conocido a nadie, aparte de mi abuela, que llevara el nombre de Esperanza.
-Yo tampoco, pero mi abuela me hablaba de su hermana que también se llamaba como yo, aunque no la conocí porque ella vivía lejos de aquí.
-Qué casualidad, ¿verdad? Esperanza asintió con una sonrisa en los labios.
Se sentía tan feliz, que de vuelta a su casa, y después de despedirse de Nazareno y quedar para otro día e intercambiar opiniones sobre los libros antiguos, contemplaba todo lo que le rodeaba encontrando belleza en todo lo que ponía la mirada. Las aceras mecánicas eran maravillosas, el color naranja de los uniformes, que tan desagradable le resultaba, ahora le parecía alegre, incluso, la mirada apagada de los individuos estáticos le parecía vivaracha y dulce. Levantó la cabeza hacia el cielo para contemplar las nubes blancas que, movidas por el aire, corrían lentamente bajo los rayos del sol formando bellas figuras y, de pronto, apareció nuevamente el autofly que unas horas antes le había seguido. “¿Por qué la perseguían?” -se preguntaba la joven.
Entró, pues, en la casa, se deshizo de la mascarilla y subió la escalera, abrió el arca donde guardaba infinidades de recuerdos de su abuela y se puso a ojear su contenido lleno de interrogantes. Una vez más detuvo la mirada en las fotos y en los modelos que vestían antiguamente y sintió deseos de vestir ella también aquellas ropas, que tan elegantes le parecían.
Un recorte de una revista le llamó la atención. Estaba fechada 40 años atrás y, en su artículo, un científico astrólogo hablaba del sol como una estrella gigante, que según sus estudios, ésta seguiría creciendo con el paso de los años hasta llegar a ser tan grande y potente que sus rayos quemarían como el fuego, y el cambio climático sería tan brusco que los habitantes del planeta tierra necesitarían vestir fibras térmicas para proteger su piel de tales efectos. Al llegar a este punto, Esperanza comprendió el porqué de aquellos modelos antiguos tan diferentes a los actuales y de que en aquella época no usaran los sombreros de ala ancha que usaban ellos en las estaciones de más calor. En ese mismo instante sonó el teléfono inesperadamente, que al oírlo le hizo estremecerse. Guardó el recorte, cerró el arca y se apresuró a coger el auricular, deseando que la voz que escuchara al otro lado del mismo le fuera amistosa.
Y la voz que oyó al otro lado del hilo telefónico era la voz de su hermana Abril, tres años mayor que ella, que le llamaba para darle una buena noticia. Abril hacía un año que vivía en pareja y ahora estaba embarazada. Hablaron de Jenifer, tres años mayor que Abril y de sus niños que estaban preciosos: Irene, de tres añitos, y Carlos, de cinco meses. Y hablaron de la fiesta sorpresa que estaban preparando, en la que se encontrarían las tres hermanas junto a sus familias respectivas.
Después de colgar el teléfono, Esperanza tomó entre sus manos el againer, sorprendiéndose al ver que este tenía encendida una lucecita verde que nunca antes la había visto. Pero, de pronto, sonó el timbre de la puerta y, acelerada, guardó el againer en la funda de piel y con el corazón golpeándole en el pecho bajó la escalera al tiempo que se hacía dos preguntas:
¿Qué significaría la luz verde en el againer? ¿Sería su padre que después de 15 años había sincronizado su againer con el de ella?
Y por último se hacía otra pregunta:
¿Quién llamaba a la puerta...?
Piedad, 13-04-2011
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PARTICIPANTES:
Chus, Piedad, Jorge, Rosa, Roser, Tomi, Margarita, Loli, Alicia, Sabela, Colo, Estrella del mar, Aldhanax, María, Susana (La Calderón), Conchi.
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Os agradezco de corazón vuestras visitas, vuestro tiempo y os deseo lo mejor para estos días.
Abrazos para tod@s.
38 comentarios:
Ya os comenté que esta semana de vacaciones tenía previsto dedicarme a hacer algo de limpieza en mi casa. Ya empecé ayer, hoy me dediqué a restaurar un cielo partido, resquebrajado por la lluvia, esta tarde me espera plancha... pero, tomándome un descanso, he revisado el correo y me encontré con uno que me envió Aldhanax hace días, lo he vuelto a leer y ahora no sé qué hacer, si seguir con mis planes o cambiarlos totalmente...
¿Qué opináis vosotras?
TRABAJO EN CASA...
Un hombre llega a casa del trabajo y encuentra a sus tres hijos en el jardín aún con los pijamas puestos jugando en el barro,
con cajas de comida vacías y los envoltorios de éstas esparcidos por todo el jardín.
La puerta del coche de su mujer estaba abierta, así como la puerta de entrada de la casa y no había señales del perro.
Cuando entró encontró aún mayor desorden.. Una lámpara caída en el suelo y la alfombra estaba arrugada contra la pared.
En el salón la televisión estaba a todo volumen con un canal de dibujos animados y la salita de estar estaba cubierta de juguetes y ropa.
En la cocina la pila estaba llena de cacharros, el desayuno derramado por la encimera, la puerta del frigorífico abierta de par en par, la comida del perro tirada por el suelo, un vaso roto debajo de la mesa y un pequeño montón de arena detrás de la puerta.
Inmediatamente subió las escaleras sorteando todos los juguetes y más pilas de ropa buscando a su mujer preocupado por si estaba enferma o la había ocurrido algo serio.
De camino a la habitación, vio como corría el agua por debajo de la puerta del cuarto de baño y cuando entró las toallas empapadas espuma y más juguetes por el suelo, kilómetros de papel higiénico amontonado y pasta de dientes untada por el espejo y las paredes.
Entro corriendo en el dormitorio y encontró a su mujer acurrucada en la cama, en pijama y leyendo una novela.
Ella le miró, le sonrió y le pregunto que tal le había ido el día.
Él la miró furioso y le preguntó, - ¿Qué ha pasado hoy aquí?
Ella volvió a sonreír y le dijo:
- ¿Recuerdas que cada vez que llegas del trabajo me preguntas
qué es lo que hago todo el día?
- Si, contestó él incrédulo.
- PUES HOY NO LO HICE...
EL TRABAJO EN CASA ENVEJECE, DESGASTA Y MUCHOS NO LO AGRADECEN
Aunque no participe en esta actividad, os leo.
¡Cuántas incógnitas por resolver...!
"El trabajo en casa", buenísimo, real como la vida misma.
¡Feliz Semana Santa a todas!
Bss
Je,je, que cierto es...
Conchi voy a leerla toda de un tirón.
Que descanses ó hagas lo que te apetezca durante estas mini vacaciones.
Saludos
Sólo os saludo, después de escribir un comentario largo se borró, buaaaaa, no lo entiendo...
Intentaré en otro momento...
Abrazos.
Interesante metodología la de los relatos compartidos.
Muy cierto, Conchi, el trabajo en casa es así, no se ve y....
Ya digo yo que hay un caza comentarios....
Es muy bueno poder leer todo el relato seguido.
Abrazos...
Buenas noches;
Conchi, este correo también lo recibí yo y pensé que tenia mucha razón, las tareas de la casa no son nada agradecidas, te pasas un día por alto y, al siguiente tienes el doble de faena, así que ya sabes Conchi mañana te toca hacerlo doble, nunca se acaba.
A todas las que os valláis de vacaciones, que disfrutéis mucho, las demás nos resignaremos.
Abrazos a todas.
Rosa.
Buenos dias. Este correo tambien lo recibi y es la verdad verdadera.
Queridas amigas deseo que paseis una relajada Semana Santa.
Abrazos para todas.
Gloria
¡Buenas tardes!
¡Qué tranquila está la plaza? ¿Me vais a dejar sola en el chiringuito? No quisiera tener que comerme yo todo lo que contiene... Así que os espero, y si es que os vais de vacaciones, esperadme que me voy con vosotras...
Gloria, ¿No han adivinado tu adivinanza? Yo no tengo ni idea de lo que puede ser, pero es graciosa...
Abrazos para todas.
Chicasss feliz semana santa.
Conchi, no trabajes tanto, precisamente por lo desagradecidas que son las cosas de la casa. Pero ¿os imagináis que no se hicieran?. ¿Como van las procesiones por Andalucía?.
Me leí de un tirón el relato y la verdad que me gusta mucho. Me lo he llevado.
Besitos para todas hasta pronto.
Roser
¡Buenas noches!
Estoy reventáaaaa. ¿Por qué se ensucia tanto todo? Hoy le tocó a la cocina y anda que anda... Como dice Roser, el trabajo de casa no luce pero si no se hiciera... ufff
Las proseciones supongo que irán bien, yo no he visto ninguna, sólo en la tele, jeje, pero anuncian lluvias así que algunas se susperderán, seguro, todos los años pasa lo mismo.
Bueno, a ver mañana qué hago, jeje
Piedad, ponme un chocolatito calentito para relajarme y dormir de un tirón. ¡Gracias!
Un abrazo para todas
Conchi
Buenas noches;
Conchi,tomate con calma las tareas caseras y, descansa de las merecidas vacaciones.
Piedad, a la vez que sirves a Conchi un chocolate, a mi una tisana porfa, que sienta de maravilla.
A todas os deseo que paséis una feliz semana Santa, yo seguiré con la familia.
Abrazos.
Rosa.
Conchi ten cuidado, que no hay que abusar de nada, y del trabajo en casa, tampoco, jaja. Desde luego que es de lo más desagradecido. Cuando acabas lo ves todo tan limpito y te sientes a gusto con ese "espejismo" porque a la mañana siguiente ya no sabes si fue real o un sueño, porque de nuevo anda todo manga por hombro, jeje. ¿Al final te has atrevido con la pintura?
Es buena idea refrescar el relato, sobre todo para las que todavía nos queda jugar, porque la cosa se complica y hay que tener más cosas en mente.
Gloria, no se me ocurre nada, también es que mi hija está de vacaciones y he pasado todo el día con ella y no me ha dado tiempo para pensar. A ver si mañana si no lo adivina nadie.
Piedad,no te comas todo,que te dará una indigestión, jaja. Mejor reparte, ponme un chocolate antes de irme a dormir.
Yo no salgo fuera esta vez. Seguramente los días de fiesta hagamos alguna excursión con la cámara en mano, claro, así me traigo material :). Las que vayáis de vacaciones que lo paséis en grande.
Besos a todas
Hola Conchi. Hola a toda la plaza. Sigo el relato por partes y entero. Es una buena idea publicarlo todo porque parece que uno no pierde tanto el hilo. Me está enganchando y aunque no participe me siento unida al desarrollo. El trabajo de la casa nos domina por momentos y si uno se deja llevar parece interminable. Espero que estas vacaciones sirvan de relax y para adquirir nuevas fuerzas. Por mi parte lo intentaré. Y espero que Piedad me ponga un chocolatito calentito sobre todo para las madrugadas frías de la Semana Santa. Un abrazo fuerte.
¡Buenas noches a todas!
Ya tengo el chocolate a punto junto con las infusiones....
Conchi, hija, ¿Todavía estás limpiando....? Así no me extraña que cuando llegas a la plaza vengas tan casada... Anda, siéntate y cuentanos alguna cosita... Después vuelvo....
¡Buenas noches!
Ay, Piedad, es que mi casa no la veo nunca a punto, ya sabes que esto no se acaba, sólo que de vez en cuando una se toma sus descansos dejando otras cosas, pero en fin, qué le vamos a hacer.
Esta tarde empezó a llover aquí, así que otras procesiones que no salieron a la calle.
Yo tenía muchos planes para esta semana, entre ellos estaba el descansar y coger fuerzas, como dice Tanci, pero hasta ahora lo que estoy haciendo es perderlas, jeje.
Margarita, la pintura la he dejado para otra ocasión. He terminado muy cansada del cole, así no tenía ganas y como había otros tajos... Lo que sí he vuelto a pintar es el cielo y el mar de mi mural exterior. Ya sabes que esos dos elementos cambian de color cada día y según las horas, así que ahora está de otra manera, jaja.
Gloria, no tengo ni idea de tu adivinanza. la traigo para ver si alguien la sabe pues se quedó en la anterior entrada, pero digo yo que la que lava es el agua, así que tendrá que ser algo relacionado...
"Adivina quién soy, cuanto más lavo más sucia voy."
¿Quién lo sabe???
Bueno, espero que estéis pasando unos días buenos y tranquilos. Aprovechando para pasear y hacer lo que os guste.
Ahhh, mañana quiero hacer torrijas. A ver cómo me salen! Ya traeré algunas a la plaza para que las probéis. Ya sabéis que lo que aquí comemos no engorda!
Un abrazo grande para todas
Conchi
Bueno, ya estoy aquí de vuelta y ya está también el caza-comentarios porque acabo de perderlo...
Te decía, Conchi, que cuando llegas a la plaza llegas cansada, y no casada, porque de casada ya sé yo que lo estás, vengas o no vengas a la plaza, jejejeje, pero me llamaban al teléfono y eso tiene las prisas...
Os dejo un abrazo y que disfrutéis de la semana Santa...
Conchi, estábamos escribiendo las dos a la vez, o mejor dicho, yo estaba buscando el comentario que el duende me ha quitado jajaja.
Mañana vengo a por las torrijas que con el chocolate también estarán buenas...
Otro abrazo
Piedad, a mí también se me desaparecen los comentarios pero ya siempre los copio antes de darle a publicar, pues sé que da mucha rabia. Lo sientooooo.
Y sí vengo cansada y casada! así que prontito a la cama, que mañana será otro día.
Un abrazoooooooooo
Conchi
Ah, si veis a María por ahí decidle que escriba algooooo para continuar el relato!
(Ahora lo copio)
Otra vez nos hemos tropezado, Piedaddddd, jaja. Pues sí que estamos buenas.
Mañana traigo las torrijas. ¿A ti te gustan con miel o con azúcar?
Buenas noches;
Conchi, ánimo que ya te falta menos para terminar de limpiar, aunque no se acaba nunca, es lo que tiene la casa.
Margarita, tu ya sabes de que va, ahora que terminaste de pintar tu casa, esta Semana Santa a descansar.
Piedad, una vez más me pido una tisana, por la noche es lo mejor, al menos para mi.
Tanci, Puedes tomar todo el chocolate que te apetezca, que el de Piedad no engorda, ja, ja, jaaa..
Gloria, haber si mañana nos das la solución de la adivinanza.
A tod@s una buena Semana Santa.
Abrazos.
Rosa.
¡Buenas noches!, espero que os llegue mi saludo y Conchi voy a dejarle a María un comentario en su blog es el único medio que tengo en estas fechas para contactar con ella.
Rosa, bueno lo voy a decir, si todavía es la que vi yo, la adivinanza de Gloria ¿será el agua?.
Antes de que venga el caza comentarios os mando un montón de abrazos y hasta otro rato.
Buenos diaaas... Que bien Conchi!!! torrijas, a mi me gustan con miel porfa.
Referente a la adivinanza la ha acertado Sabela, es EL AGUA. Ya sabes doble ración de torrijas para ti,jajaja...
Por estos lares parece que nos salvamos de la lluvia. Es una lástima que llueva en Semana Santa con lo bonitos que son los pasos.
Chicas,no tanto trabajar y más descansar...jejeje...
Bueno os dejo otra adivinanza:
- La habrás oído nombrar. Piensa, medita, recuerda, ¿qué instrumento musical no tiene mas que una cuerda?
Esta es facilita eh?
Me quedo un ratito en la plaza con Piedad tomando un cortadito.
Hasta mañana.
Abrazos para tod@s
Gloria
Ya estoy aquí con las torrijas!!! Recien hechas, aún calentitas, pero frías están mejor, jeje.
Piedaddddd, prepara el chocolate, el café, o lo que cada una quiera!
Me has salido buenísimas. Unas con miel y otras con azúcar y canela. La verdad es que yo las he hecho muy pocas veces pero creo que son unos dulces tan agradecidos que no importa que las manos sean inexpertas para que estén buenísimas. En Córdoba se hacen mucho en semana santa, las hay en todas las cafeterías y pastelerías.
También he hecho un bizcocho de limón, pero ese lo dejaremos para mañana, nos vayamos a empachar! jaja.
Sabela, acertaste la adivinanza de Gloria! Y ahora nos dejó otro, que según ella es fácil, pero así de pronto no se me ocurre nada con una cuerda!
No te preocupes por María, ella es responsable y seguro que escribe su parte en cuanto pueda.
Bueno, la tarde está desapacible, pero con el calor de las amigas en la plaza todo se sobrelleva.
Un abrazo grande
Conchi
(Ahora copio el comentario antes de darle a Publicar)
Cuando di a Piblicar me salió un mensaje diciendo:
Lo sentimos pero no hemos podido publicar su mensaje.
Vale, pues nada, cierro, abro otra vez los comentarios y como lo tenía copiado, le doy a pegar. Doy a Publicar y ya entra!
Ahora hago lo mismo con éste. Lo copio, por si acaso.
Y ahora entró a la primera. Creo que cuando son muy largos o tardamos en darle a publicar es cuando falla. No sé...
Abrazosssssssss.
Nada Conchi que el teclas nos está tomando un poco el pelo, pero no sabe que tu varita mágica todo lo soluciona.
Buenas tardes para tod@s, un chocolatito para mí y unas torrijas si puede ser sin miel y sin azúcar, es así como me gustan...
Gracias Gloria por la doble ración..., pensaré en una sola cuerda...
Abrazos.
(lo tengo copiado por si las moscas...)
¡Buenas noches!
Gloria, no tengo ni idea de lo que puede ser con una sola cuerda... ¡Últimamente no doy una!
¡Que buenas las torrijas, Conchi! Ahora mismo preparo el chocolate, el cortado, café, manzanilla y todo lo que sea necesario para tomar con vuestra compañía y con las que aún tienen que llegar.
¿Qué tal, Sabela? Me alegro encontrarte por aquí, pues ya sabes, cuando tardas en venir te encontramos en falta, así que no nos falles, jajaja.
Copio por si las moscas....
Abrazos.
Buenas noches;
Hace un rato perdí un comentario, espero tener más suerte esta vez.
Conchi, que ricas están las torrijas, y el bizcocho de limón, las tomaremos con una taza de chocolate del que hace piedad, en casa por estas fechas acostumbramos hacer leche frita, tortos con y sin bacalao y arroz con leche, además del típico potaje del viernes Santo, con garbanzos y bacalao, esta buenisimo.
Gloria, creo que esta adivinanza si que la se ¿es la campana? solo tiene una cuerda ¿no?.
Sabela, seguro que estos días estas con Juan, como están de vacaciones los abuelas tenemos que estar con ellos; La adivinanza del agua no tenia ni idea.
Abrazos.
Rosa.
Pues debe ser que la semana santa incita a cosas que no son agradables , yo también ando de limpieza a fondo y mañana me toca la cocina, aunque me pese , hay que hacerlo y si ¡hay que ver como se ensucia!
Un abrazo Conchi y no te canses mucho
Hola guapaaasss....
...Y la acertante de la adivinanza es...Rosaaaa...En efecto el instrumento de una sola cuerda es la CAMPANA. Torrijas doble para ti tambien.
Conchi riquisimas las torrijas y el bizcocho. Piedad me tomaré no se...quizas un vinito dulce moscatel para las torrijas tienes?
Ahora otra adivinanza para mañana y esta si que es facil, facil:
Todo el mundo lo lleva, todo el mundo lo tiene, porque a todos le dan uno en cuanto al mundo viene.
Chicas no limpieis tanto que me da complejo, pues no tengo ganas de hacer nada y de limpiar menos,jejeje...
Hasta mañana.
Abrazos para todas.
Gloria
( tambien copio por si...)
¡Buenas tardes!
¡Marchando uno de moscatel para gloria!
¡Aquí hay de todo, menos dinero, jajaja!
Gloria, digo yo, ¿Será el nombre? Pues todos lo tenemos desde que nacemos....
Conchi, qué bueno el bizcocho de limón... Me he comido un buen trozo.
Como se nota que estamos en fiestas y la gente está viendo las procesiones... Habrá que hacer algo e ir nosotras también. Me parece que voy a cerrar el quiosco y me voy yo también... Ya, ya sé, pero no os preocupéis que os dejaré todo preparado para la que se quede, que tenga suministro y pueda tomar lo que le apetezca.... Luego os cuento.
Abrazos.
¡Buenas tardes!
Lo de buenas es un decir pues aquí está diluviando y hace un momento se levantó tanto viento que ha partido uno de nuestros árboles por la mitad. ¡Ay, qué dolor! con lo bonito que estaba.
Así que al mal tiempo, buena cara. Vamos a tomarnos una copita de anís con unas torrijas y un trozo de bizcocho. ¿A que sabe bastantito a limón y está rico?
No me habléis de la limpieza, que ahora mismo tengo los cristales de las ventanas para llorar, con lo limpitos que los dejé!!!
Esta tarde no hay procesiones, así que a descansar se ha dicho.
Bueno, ya veo que Piedad acertó la adivinanza de Gloria, sí que sois listas!!!
Un abrazo grande y hasta luego.
Conchi
(Selecciono y copio el comentario,jeje)
¡Hola a todas/os!
Me paso para avisar de que porrr fin he escrito mi parte.
Conchi me ha dicho que elija a alguien al azar para seguir con la historia; y así lo he hecho. Al "pito, pito, gorgorito" ha salido (redoble de tambores!):
¡Margarita!
Espero que os guste la forma que le he dado a la historia y que no os suponga un problema.
Besos!
Buena tardes Que huelooo ¡torrijas!!!¿me habéis guardado?. Conchi, estas son las buenas y ecológicas ¡no engordan!! Tomo asiento y a comerlas con un poquito de vino dulce de Piedad umm deliciosas.
Sabela, Rosa y todas las que tengáis a los nietos tranquilas que mañana ya tendrán fiesta los papis y....los encontrareis a faltar. los míos ya se han invitado a comer mañana.
Gloria, la ultima adivinanza la sabia, las otras no, esperamos la proxima.
Adeuuu, hasta otro ratito. Abrazos
Mmmmmmm ¡Torrijas! ¡Qué rico!
Hola a todos/as, salíó primero mi alma de gorda ¡No lo puedo evitar!
Bueno les deseo a los integrante y visitante de la Plaza
¡¡MUY FELICES PASCUAS!!
Y a esperar la parte de María.
Besos para todas........
Susana..................
Pensando en las torrijas, me he comido las sssss...Buehhhhh
Hola Conchi!! acá estoy. Esta semana estuve con muchas cosas y no pude ni siquiera pasar a visitar los blogs. Qué linda está quedando nuestra novela, qué interesante está. Sinceramente felicito a todos los escritores cómo han llevado la cosa y qué linda está quedando. Realmente me enorgullece ser parte de esto que está quedando hermoso. Mis felicitaciones.
Y claro que no me molestaría volver a escribir en una nueva vuelta.
Felices Pascuas para todos.
Un beso enorme.
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