Viajando en el tren…
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La gente entra corriendo a la estación de Viña Grande. Una gran granizada, acompañada de fuertes vientos, está cayendo sobre la ciudad. Son viajeros que esperarán la llegada del tren que les debe llevar a sus destinos.
Los hay que se han podido resguardar del granizo con sus paraguas pero otros les cogió por sorpresa y están empapados. Los niños son los que se lo pasan mejor, para ellos esto es un motivo de juegos ya que no es frecuente ver cómo las nubes dejan caer aquellos trozos de hielo.
Sentados en los bancos, los viajeros esperan la llegada del tren. Todos se ponen de pie al oír el ruido que hace el frenar de la locomotora. Sigue granizando y lloviendo con fuerza. Los pasajeros buscan un vagón que no vaya muy lleno.
-Niños, aquí, al cuarto vagón que va poca gente y estaremos más anchos -llaman los padres a sus tres chiquillos que alegres corren contentos.
Todos van subiendo acomodándose lo mejor posible sacudiéndose el agua y granizo que les ha caído encima.
Andrés vuelve al primer vagón donde lo espera su familia y, aunque cruza el andén corriendo, se pone también chorreando.
El tren arranca poco a poco. Los viajeros se presentan y comentan las incidencias del mal tiempo.
-Uff, qué horror de granizada -dice una señora mayor que ha dicho llamarse Manuela-, suerte que llevo siempre el paraguas, si llueve me protege si no, también porque lo hago servir de bastón para apoyarme al andar.
-¡Mujer previsora vale por dos! -le dice un caballero que responde al nombre de Ginés-. En cambio ya me ve a mí ¡chorreando voy! y el daño que hace el granizo, menos mal que no estaba lejos de la estación. Y ¿usted, señora? Debe de venir de lejos ya que está bien mojada.
-Sí, caballero, vengo de la parte alta de la ciudad, del hospital militar.
La que habla es Lola, una señora delgada con cara de preocupación.
-Mi hijo hace la mili en el cuartel de Urbi, se ha puesto enfermo y lo han traído al hospital. He pasado toda la noche en la entrada hasta que me han permitido verlo. Tiene pulmonía. No me dejan quedarme más tiempo y como en casa tengo tres hijos más que me necesitan tenía que coger el tren. Por miedo a perderlo he salido con toda la granizada y sin paraguas. No hay transporte, una hora he tardado en bajar. Iba parando debajo de algún balcón para protegerme un poco pero mire, estoy empapada hasta los huesos. Suerte que siempre encuentras personas buenas que se desviven para ayudar a los demás. Este señor, que venía en la misma dirección, me ha ofrecido su brazo para que no resbalase y aquí estamos. Deje que le dé de nuevo las gracias, señor Juan.
-De nada, mujer. Hoy por ti y mañana por mí, ¿no le parece?. Espero que su hijo se ponga pronto bien y que usted no pille un resfriado.
Felicidad, es otra pasajera que lleva una maleta, parece que va de vacaciones, pero su cara no refleja alegría. Mirando a Lola con el vestido tan mojado le dice:
-Señora, tiene que cambiarse de ropa, si no cogerá usted también una pulmonía como su hijo. Llevo prendas de sobra. Métase en el lavabo y quítese su traje mientras le busco algo en mi maleta. Esta falda y esta blusa le quedarán bien.
-Muchas gracias, pero después ¿cómo haremos para devolvérselas?
-No se preocupe, Lola, lo que importa es que pueda quitarse esta ropa mojada.
Mientras las dos mujeres van a los lavabos la gente comenta el buen corazón de Felicidad. En estos tiempos tan duros ¡lo importante que es la solidaridad!
Lola, con la vestimenta seca que le ha dado Felicidad, se une con los demás. Ya hace otra cara.
Es hora de comer. El matrimonio saca pan con chorizo para los niños que lo devoran con entusiasmo. Ginés lleva una cacerolita con unas tajadas de carne. Manuela lleva unos trozos de pollo guisado que hace un olor delicioso. Lola saca de su cesto una cazuela con conejo rustido que su hijo no ha querido comerse porque, como le ha dicho, en el hospital dan de comer bien y ella tiene muchas horas de viaje y necesita comer
Todos están pendientes de Felicidad que no levanta los ojos de su falda.
-Felicidad, hija, ¿no tienes hambre?
-No… bueno… no llevo nada..
-Hija mía, toma, aquí hay para las dos. ¡No faltaba más! Mira y agua.
Lola le acerca la cazuela y un trozo de pan.
-Nos esperan horas de viaje y hay que pasarlo lo mejor posible.
El tren sigue corriendo a su ritmo con pausado traqueteo. Sus pasajeros se sienten unidos unos a otros. Hablan de sus problemas, de sus inquietudes, de sus deseos, hasta que poco a poco se van adormeciendo.
El tren va recorriendo el camino y sus pasajeros van en busca de sus sueños
Roser, 9-08-12

12 comentarios:
¡Buenas noches!
Ayyyy, se nos presentó una tormenta de verano, de esas que no avisan, y anda que no han caído granizos. Eran como piedras!!!!
(Esto es lo que nos cuenta Roser en su fragmento, jeje, que por aquí no llueve,que es por Galicia!)
Roser, me ha gustado mucho tu parte. Gracias por pararte a escribirla a pesar de tener poco tiempo.
Susana ha estado habñando conmigo esta tarde. Está bien!!! (aunque los problemas y preocupaciones nunca faltan, ni aquí ni allí).
Os dejo un fuerte abrazo a todas.
Conchi
¡Buenas noches!
Roser, me ha gustado mucho tu parte del fragmento, a pesar de estar en el campo, has tenido tiempo para escribir y, además muy bien, cada vez el tren va cogiendo nuevos pasajeros, con historias diferentes pero todas interesantes.
Conchi, ojala lloviera un poco, parece que por Lugo ya lo esta haciendo según dice Sabela.
Margarita ¿todo a punto? disfruta de estos días con tu marido, tengo la suerte de conocer Cantabria y es todo muy bonito, ya nos contaras.
Abrazos.
Rosa.
¡Buenas noches!
Vengo del chiringuito de estar con Sabela, y acabo de cerrarlo pero me ha pillado la tormenta y me he refujiado en este vagón con Lola, jaja.
Qué bueno encontrar personas tan solidarias prestando ropa...
Roser, te felicito por este fragmento con el que nos recuerdas que otras veces, la gente era más comprensiba... bueno, simplemente eran otros tiempos...
Abrazos.
Ya estamos en A Coruña, salimos con viento y estamos con viento, pero hay más sol que nubes.
Hoy está de onomástica Asun, así que desde la Plaza nuestra felicitación para ella.
Margarita ¿ya tienes la maleta preparada? pasarlo muy bien y haz muchas fotos que a tod@s nos gusta verlas.
Abrazos.
¡Buenas noches!
Roser, me gustó mucho tu parte. Resultó refrescante con la lluvia, con este calor que tenemos... Hasta enviadia me dio,jaja.
Conchi, sí, allí debe hacer más fresquito que por aquí. Pues ya os enseñaré las fotos a la vuelta. La quemadura va mejor, no me molesta.
Rosa, eso me han dicho que Cantabria es preciosa.
Piedad, gracias, eso pienso, disfrutar todo lo que pueda.
Sabela, sí, ya tengo las maletas listas, y he aprovechado un rato para entrar a la plaza y despedirme de todas.
Si puedo os leo y os escribo desde el móvil.
Un abrazo grande a todas,
Margarita
Margarita, que os lo paséis muy bien!!! Te esperamos en nuestra plaza y en nuestro tren.
Sabela, hoy amaneció aquí nublado y con mucho bochorno, pero de llover nada de nada. Ya empezaron a subir las temperaturas esta noche.
Piedad y Rosa, menos mal que nos hemos mojado virtualmente aunque las plantas piden agua de verdad.
El fragmento de Roser es precioso y muestra la solidaridad que se tenía en aquellos tiempos compartiendo lo que se tenía: ropa y comida. Este viaje nos está recordando la existencia de muchos valores que teniamos medio olvidados.
Ya tengo el fragmento de Susana, así que ahora esperaremos a que Chus se asome por aquí y a que vuelva Blanca de sus viajes. Las demás podemos ir escribiendo más anécdotas, que todas caben en nuestro relato.
Un abrazo grande
Conchi
De nuevo vuelvo a despistarme... ¿serán los años? con lo que me gustó el relato de Roser y no le puse nada ¡perdóname Roser! además fue curioso cuando lo estaba leyendo llovía que daba gusto y acompañando al viento se oía el bajar del agua por las cañerías y me dije, estamos metidos en la tormenta que dice Roser...
Abrazos.
Sabela, manda un poquito de agua para acá! Creo que mañana va a hacer buen tiempo ahí, así que sacad el bañador, jeje. Nosotros no lo guardamos aún.
Piedaddddd, ¿te queda un heladito a estas horas? Es para refrescarme a ver si duermo.
Un abrazo a todas las que andamos por aquí!!! (algunas están disfrutando en otros lugares, jeje)
Hasta mañana
Conchi
¡Yo también quiero aguaaaa!
Que llueva,
que llueva
la virgen de la cueva.
Los pajarillos cantan,
las nubes se levantan...
Buenos días.
Sí, Conchi, por suerte todavía me quedan helados, ¡yo también me tomo uuno para acompañarte que tengo mucho calor!
Las que están de vacaciones seguro que se lo están pasando en grande, sobre todo si están en la playa... bueno, yo también estoy bien encerrada en casa, por lo menos aquí no me da el sol, jajaja.
Estoy preparando una entrada con dibujo incluido que publicaré el domingo. No falteis a la cita, jejeje.
Abrazos para todas allá donde os encontreis.
Mi felicitacion por esta nueva experiencia compartida
Feliz verano, amiga
¡Buenas noches!
Piedad, aunque cantemos la lluvia no quiere acompañarnos este verano, seguiremos cantado por si acaso, que falta hace.
Conchi ¿como lleváis la calor por Córdoba? por Cataluña es insoportable.
Me quedo un rato en la plaza tomándome una helado con Piedad mientras llegan las amigas, aunque parece que muchas están de vacaciones.
Abrazos.
Rosa.
Buenas noches! sí, Jeje algunas estamos de vacaciones pero os tengo muy presente. escribo desde el móvil y el teclado es muy listo pero hace sus cosas raras, va por libre, Jaja.
bueno, esto es precioso y muy tranquilo. lo estoy pasando en grande. pero me he venido a la plaza a tomar un helado y charlas con las amigas.
Abrazos,
Margarita
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