domingo, 2 de septiembre de 2012

"EL TREN DE LOS SUEÑOS" (14 y último)


Viajando en el tren…


14

Los dos matrimonios gitanos rodeados de un montón de churumbeles se subieron en el penúltimo vagón del tren. Iban cargados con cestas y bultos atados con telas anudadas, así como varios animales. No pudieron sentarse todos juntos, puesto que en el vagón ya viajaban otros pasajeros, por lo que unos se acomodaron en la parte delantera y los otros tuvieron que irse a la trasera.

Cada matrimonio tenía cinco o seis niños. La edad de los mayores sería de unos diez u once años y la de los pequeños solo meses ya que iban en brazos de sus madres o de los otros hermanos.

Desde que se subieron al tren, niños y niñas, a los que les colgaban los mocos y tenían que sorber para hablar, repetían una y otra vez llorando:

-Papa, tengo hambre, quiero pan.

-Papa, quiero agua.

-Mama, tengo sueño.

Poco a poco se fueron amontonando en el suelo, unos encima de los otros, chupándose el dedo a falta de pan, hasta quedarse dormidos.


Llevarían una media hora en el tren cuando entró la pareja de la guardia civil al vagón. Iban buscando algo pues miraban a un lado y a otro con caras de pocos amigos.

El primer gitano, que se llamaba José pero todos lo conocían por el “Bizco”, hombre viejo y con experiencia, se puso de pie y se dirigió al guardia.

-Buenas tardes, señoría.

-Buenas tardes -contestó el guardia.

-Trae usted mala cara, ¿ha pasao argo?

-Pues sí. En la estación nos han comunicado que han robado en el pueblo y que los ladrones pueden ir en este tren.

-¿Y qué han robao?

-Pavos. ¿Tú sabes algo?

-Yo no sé ná ni he visto ná. Y allí atrás va mi compadre y seguro que tampoco sabe ná.

-Ya veremos –contesta el guardia.

El gitano rápido como el viento, se da la vuelta y le da una voz a su compadre.

-“Tápala”, ¿llevas una pava?

A lo que el otro contesta:

-“Ta tapá”, no llevo ná.

-Ve usted. Nosotros somos gitanos pero no somos ladrones.


El gitano que viajaba al final del vagón se llamaba Quevedo y, antes de que los guardias llegaran a donde ellos se encontraban, hizo una señal a los niños para que se colocaran encima de los bultos como si estuvieran dormidos.

Todos los viajeros llevaban mucho equipaje repartido por el suelo y por los asientos. La pareja de la guardia civil no quiso mirar dentro de los bártulos, sino que siguieron haciendo la ronda por lo que los gitanos respiraron, de momento…


Pasaron al vagón donde viajaban Jesusa, Jesús, Francisca y Francisco buscando algún indicio que les llevara a encontrar a los ladrones que habían robado los pavos. Pero los tiempos eran difíciles y la gente se las ingeniaba para poder engañar a las autoridades, lo mismo que hizo la señora que escondió los paquetes de café de contrabando.

Jesusa se encontraba ya un poco cansada del traqueteo del tren. Intentaba dormir apoyando su cabeza en el hombro de su marido pero aquello era imposible. Llevaba los ojos a medio cerrar por lo que al ver al guardia pensó que era el revisor y sin pensárselo le preguntó:

-Oiga, ¿falta mucho para llegar a nuestra estación?. Es que me duelen todos los huesos de mi cuerpo.

-¿Cuál es su estación, señora? –preguntó el guardia.

-Pues cuál va a ser, la de Barquillas, el pueblo que tiene las playas más bonitas del mundo, según me han dicho porque yo nunca he estado en la playa, ¿sabe usted?

-Perdone, señora, pero no podemos pararnos a charlar con usted. Aún le queda un rato. Su estación es la tercera que viene. La próxima es la de Ciudad del Rey.

-Muchas gracias, señor revisor –respondió educadamente Jesusa.

Su marido le dio un buen codazo y Francisca y Francisco no pudieron reprimir una carcajada a lo que el guardia respondió con una mirada que les hizo enmudecer.


Los estudiantes seguían cantando en el vagón donde viajaban Patricia, Lucía y Enrique mientras don Efrén concretaba con el maestro dónde tenían que llevar los padres a la niña para que él la visitara. Maribel era una de las seguidoras del grupo estudiantil ya que le habían hecho sonreír en el momento en que se encontraba muy triste. Además, se había dado cuenta que el chico que cantaba los solos, el que entonaba las jotas como nadie, la miraba mucho y le guiñaba un ojo de vez en cuando. Ella no quería mirarlo mucho porque le daba vergüenza pero es que era guapísimo y tenía un rostro tan alegre y simpático que no podía reprimirse.

Estaban todos los viajeros aplaudiendo a los chicos cuando asomaron los guardias civiles por la puerta. Automáticamente todos enmudecieron. El silencio era brutal.

-¿Qué pasa? –preguntó Patricia.

-Psss, calla, no hables, que vienen los guardias –le respondió Lucía en voz muy baja.

Todos se fueron apartando, apretándose unos contra otros, para dejar el pasillo libre. Casualmente el chico que cantaba los solos quedó pegadito a Maribel. A ella se le iba a salir el corazón del pecho cuando sintió su respiración tan cerca.

-Hola, ¿cómo te llamas? –le susurró él sin mirarla.

-Maribel –respondió ella sin apartar los ojos de sus padres y de su abuela.

-Yo me llamo Pablo –dijo él-. Eres muy guapa.

Ella no podía despegar los labios para emitir ni un sonido. Temía que los latidos de su corazón fueran escuchados por los que la apretujaban.

La pareja de la guardia civil pasó lentamente, mirando a todos y cada uno de los que se encontraban en el vagón y, cuando llegaron al final, dijeron con voz autoritaria:

-Vuelvan a sus asientos y tengamos el viaje en paz.

Todos empezaron a moverse y Pablo aprovechó para preguntarle a Maribel:

-¿A dónde vas?

-A Ciudad del Rey, es la próxima estación.

-Yo también me bajo ahí. Quiero volver a verte.

-No sé…

-Te buscaré –le soltó con una bonita sonrisa y un guiño.


Muchos de los viajeros empezaron a prepararse porque se estaban acercando a la estación de Ciudad del Rey y aquel era su destino. Entre otros la familia Martínez Vallejo, el grupo de estudiantes, Patricia, el maestro y su madre, don Efrén y sus mellizos y bastantes más.

Enrique le dijo a su padre que quería darse una vuelta por el tren antes de bajar, ya que no sabía cuándo volvería a subirse en uno como aquel. Llevaban casi veinte horas viajando y él había recorrido los vagones, arriba y abajo, un montón de veces.

Andrés le permitió que lo hiciera una vez más porque aún tardaría un rato en parar el tren. Como Maribel estaba hablando con el estudiante, Lucía seguía conversando con Patricia sobre la muñeca y lo que veían y no veían, la abuela Mercedes se despedía de todas las personas que habían viajado con ellos, Andrés no quiso dejar pasar un minuto más sin hablar con Isabel, su mujer y contarle su secreto.

-Isabel, tengo que decirte algo muy delicado.

-Ay, Andrés, no me asustes. ¿Ocurre algo?

-Isabel, ¿me quieres?

-Qué preguntas haces. Cómo no te voy a querer si eres mi vida. ¿Es que tú ya has dejado de hacerlo?

-No, eso nunca, con lo guapa y buena que eres tú.

-¿Entonces?

-Verás... es que yo... Bueno, hace años...antes de casarnos... en una fiesta...

-Andrés, ve al grano, por favor.

-Cariño, no te lo tomes a mal, pero hace años, en una fiesta de cumpleaños conocí a una muchacha que...

-¿A Pilar?

-¿Cómo lo sabes?

-Pues porque también hace años que la conocí. Diecisiete exactamente. Maribel tenía apenas unos meses cuando Pilar vino al cortijo con un niño pequeño que tendría tres o cuatro años.

-¿Cómo? ¿Pilar fue al cortijo? -preguntó Andrés sorprendido.

-Así es. Quería verte pero fue un día que tú estabas segando trigo en la cañada grande.

-¿Por qué no me lo dijiste?

-Porque ella me pidió que no lo hiciera. Cuando supo que yo era tu mujer me rogó que callara y nunca te hablara de ella. También me dijo que tú me querías mucho y que no te tuviera en cuenta lo que pasó aquella noche.

-¿Y has podido callar todos estos años sin el menor rencor?

-Eso fue antes de casarme contigo, ¿no? Qué otra cosa podía hacer si para mí tú eres lo más importante.

-Qué buena eres. ¿Sabes? Pilar está enferma del corazón y su madre está ciega.

-Sí, la pobre ha tenido mala suerte.

-¿Supiste cómo llegó a la casa?

-Al parecer preguntó en el pueblo y alguien la acompañó en un coche, pero no supe quién era porque se quedó en el carril.

-Dios quiera que se mejore. Con tu apoyo se lo contaré a nuestros hijos y también a Vicente.

-Sí, es lo mejor.


Quevedo y el Bizco iban de pie, charlando de sus cosas y tomando unos tragos de vino de la bota que este último siempre llevaba consigo, cuando ambos empezaron a quejarse de dolores de barriga.

-Tío, no sé qué me pasa que me está entrando una gana de cagar terrible.

-Pos a mí me pasa lo mismo. ¿Qué le has echao a la bota?

-No te metas con mi vino, que es de la mejor calidad. Serán los garbanzos que nos comimos en el pueblo antes de subirnos al tren.

-Pues yo tengo que cagar ya.

-Y yo también.

Se dirigen corriendo para el retrete pero estaba ocupado. El Bizco, sin pensárselo dos veces, se agachó en un rincón y dijo:

-Yo lo hago aquí mismo.

Quevedo se alejó atravesando el vagón como un zeppelín, buscando otro sitio donde hacer sus necesidades.

Estaba el Bizco subiéndose los pantalones, ya con el vientre más ligero, cuando vio aparecer en la puerta a un muchacho. Rápidamente se quitó el sombrero y tapó el “pastel”. Enrique, que iba despidiéndose de todos los vagones, no pudo dejar de preguntarle al gitano con intriga:

-¿Qué hay debajo del sombrero?

-Un pajarito que ha entrao por la ventana. Es mu bonito y lo he tapao para que no se escape.

-¿Y qué va a hacer usted con él?

-Pos voy a meterlo en una jaula para que me cante por las mañanas. Mira, harme un favor, sujeta el sombrero mientras voy a por una caja de galletas pa meterlo.

Enrique accedió encantado y se agachó para poner sus dos manos encima del sombrero.

El Bizco fue rápido a donde estaba su familia y a una señal suya todos se pusieron de pie y se dirigieron a la puerta para ser los primeros en bajarse del tren cuando este se detuviera.


La velocidad era cada vez menor y ya se divisaban las primeras casas del barrio donde se encontraba la estación.

Quevedo, que no podía aguantar más el dolor de barriga, decidió sacar su trasero por la ventanilla y hacer sus necesidades. Pero ocurrió que en el andén había una señora muy “fina” que al ver las posaderas del hombre exclamó con un grito:

-¡Qué vedo!

El gitano, al oír a la mujer, pegó un salto diciendo:

-¡Zipote, hasta por el culo me conocen!- mientras corría en busca de su familia para bajarse por una puerta donde no se encontrara con aquella mujer.


Enrique, viendo que el Bizco no volvía y que el tren ya estaba frenando, decidió sacar el pajarito de debajo del sombrero. Levantó con mucho cuidado un lado e introdujo la mano. Tanteó y notó “algo” blandito. Imaginándose lo que había pasado, se lamentó:

-Pobrecito, el pajarito. Tanto lo he apretujao que lo he espachurrao-. Y salió corriendo hacia el vagón donde estaba su familia, limpiándose la mano en el pantalón para que no le riñera su madre.


El silbato de la locomotora sonaba cada vez con más intensidad anunciando que se acercaban a la ciudad más importante de toda la comarca. Después de la capital, donde había subido Patricia con su maestro, estaba Ciudad del Rey por el número de habitantes y por la cantidad de servicios que tenía.

Enrique llegó a donde estaban sus padres preparando los paquetes para no dejarse ninguno.

-Toma, Enrique, tu bolsa -le alargó Isabel-. ¿De qué te has manchado los pantalones?

-No, de nada.

-¿De nada? Pues tiene pinta de ser mierda.

-Es un pajarito que tenía el gitano debajo del sombrero y me ha dicho que lo aguantara mientras él iba a buscar una caja para meterlo.

-¿Un pajarito? ¡qué ignorante eres, hijo!


El tren llegó por fin y los gitanos fueron los primeros en bajar del vagón con toda la tropa de churumbeles y bártulos entre los que escondían los pavos robados. La pareja de la guardia civil, con cara de pocos amigos, les cerró el paso y en ese momento el pavo se puso a aletear porque quería escapar.

-Con que tápala no había visto el pavo, ¿no? ¿Me podéis decir entonces qué es lo que lleváis ahí?

-Perdone usted, señor guardia, no sé de qué manera ha llegao aquí. Le juro por la salud de mi abuelo que no lo había visto-respondió Quevedo.

-Con que esas tenemos. No jures tanto y, mira, esta vez va a pasar así, pero la próxima vez vais derechos a la cárcel. ¡Mucho cuidadito con lo que hacéis! Marchaos de aquí donde yo no os vea más. Los pavos se quedan con nosotros porque hay que devolvérselos a su amo.


El maestro cogía fuerte la mano de Patricia y al otro lado iba su madre. Todavía le quedaban algunas horas para llegar a su destino, ya que aún tenían que coger un autobús que los trasladarían al pueblo y desde allí a la aldea en la que vivían sus padres, a los cuales les aguardaba la inesperada sorpresa.


Andrés ayudó a Mercedes a bajar los peldaños de madera.

-¡Qué barbaridad, estoy tullida! Tantas horas sentada en esa madera se le ponen a una el trasero y las piernas que ahora no soy capaz de dar un paso.

-Tranquila, mujer, que no hay prisa –le dijo el yerno amablemente.

Isabel y sus hijas se quedaron dentro del vagón y por la ventanilla alargaban los bultos a Andrés y a Enrique. Pablo, el estudiante, se hizo el remolón y esperó a que bajara Maribel.

Isabel, con Lucía de la mano, se reunió con el resto de la familia, menos la muchacha que se retrasó unos pasos de los demás para despedirse de Pablo, pero Isabel, inquieta por encontrarse entre tanto barullo de gente, -los que bajan, los que suben, los familiares que van a despedir a los que parten de viaje y los que van a recibir a los que llegan- estaba pendiente de la hija mayor.

-Maribel, hija, no te despistes que nos podemos perder. Esto es muy grande y no lo conocemos.

Pero la joven se había quedado con el estudiante que, tan dicharachero, había conquistado su corazón.

-Mañana por la tarde cuando salga de la Universidad te espero aquí, en este mismo lugar. Te enseñaré la ciudad –le dijo Pablo con una gran sonrisa.


Una gitana, vendedora de peines, que se percata de la pareja se acerca a ellos con intención de hacer su venta.

-Niña, cómprame un peine. Anda, guapa, que Dios te dará mucha salud si lo haces.

-Lo siento, no tengo ni una peseta. Me robaron el monedero en el tren.

-Pos déjame que te lea la mano –dice la gitana-.

Y antes de que Maribel pudiera retirarla le empezó a relatar:

-Vas a ser muy dichosa. Te vas a casar con un hombre mu guapo y vas a tener cinco churumbeles que van a ser una bendición…

-¡Ay, mujer, déjenos! –exclamó Maribel pensando en la regañina que le iba a caer de parte de su madre.

-Anda, guapo, regálale un peine a esta linda morenaza. Te advierto que es lo mejor para conquistar...

Pablo no oía nada más que la tímida voz de la muchacha y no veía nada más que el brillo de sus ojos negros. Sin dejar de mirar a la chica introdujo una mano en el bolsillo, sacó una peseta y se la dio a la gitana, le hizo un gesto para que se alejara y empezó a recitar:

Son tus ojos dos luceros

que chocaron con los míos,

de mi boca brota un te quiero,

en la tuya, un clavel llevas prendío.

Si el caudal de tu boca

calmara la sed

que al verte a mí me provoca

de ella querer beber,

de la mía brotarían

palabras de amor,

que yo te cantaría

como letra de una canción...


-¡Maribeeeeel, venga, vamos!

-Me tengo que ir, Pablo. Mi madre me llama.

-Hasta mañana a las seis de la tarde. No faltes.


Poco a poco la estación se fue desalojando de gente y el tren volvió a emitir el conocido pitido que anunciaba su partida. Otros pasajeros viajarían en él en busca de sus sueños y él, con su cha -ca- chá, los llevaría a sus destinos.


Conchi y Piedad



FIN




26 comentarios:

Conchi dijo...

¡Buenas noches!
Con un poco de miedo he publicado el último capítulo de nuestro relato compartido. Piedad y yo hemos intentado escribirlo aclarando algunos temas y dándole un poquito de humor. Las dos sabemos que ha quedado un poquiiiiiito largo, pero es que no podíamos cortarle nada, jeje. Esperamos que lo leáis con tranquilidad y que os guste.

No me queda nada más que daros las gracias una vez más por hacer posible que este proyecto se haya hecho realidad.
Seguiremos encontrándonos en la plaza o en el tren particular, el de los sueños, ese que nunca se detiene.

Os mando un abrazo muy grande. Ya os contaré cómo empiezo el curso.
¡Se acabó lo bueno!

Conchi

Ay, si hay algún error en la redacción de este capítulo, decídmelo, por favor, porque con el cruce de correos que hemos tenido puedehaberse escapado algo!!!

rosa mis vivencias dijo...

¡Buenas noches!
Conchi, Piedad, habéis escrito un final del relato compartido y, nunca mejor dicho, muy bonito no podía se de otra manera, las dos os habéis compaginado estupendamente y el resultado es muy emotivo, creo que habéis sabido dar una salida a las familias y, en general a los pasajeros estupendamente; El secreto que guardaba Mercedes a su marido desde hacia años, le ha dado un respiro y, Maribel con el tuno creo que pueden hacer muy buenas migas...jajaja.
Lo de los gitanos ha sido muy bueno, pobrecillos, la barriga se les soltó y acabaron como acabaron!!! jajaja.
Patricia, por fin pudo llegar a su casa y dar una gran sorpresa a su familia, y, así fue!!!!

FELICIDADES, a las dos por la imaginación que tenéis y sobre todo por el buen rato que nos habéis echo pasar leyendo este último capitulo. Ha sido un final precioso

GRACIAS, por el tiempo que dedicáis para que todas nos sintamos muy bien en nuestra plaza.
Abrazos.
Rosa.

Blanca dijo...

Plas,plas,plas!!!!¡Bravoooooo!
Muchas felicidades!!
Piedad, Conchi habéis bordado el final!!!!
Me ha encantado como habéis atado los cabos de las distintas historias y el sentido del humor que le habéis puesto.
Muchas gracias a todos los participantes por los buenos ratos que me habéis dado con vuestros textos, hasta el calor de este mes de agosto lo he sobrellevado mejor con la ilusión de leer un nuevo capítulo del tren de los sueños ja,ja.
Si es que no se nos pone nada por delante...!!! también es verdad,Conchi, que sin tu coordinación, tu entrega y tu buen hacer, todo hubiera sido más difícil, así que ¡¡GRACIAS!!!!
Bueno, aunque ahora tengamos menos tiempo, habrá que pensar en alguna otra actividad ¿no?
Os mando un abrazo muy fuerte a todas, nos seguimos viendo en la plaza.
Bss

Piedad dijo...

Buenos días!
Conchi, hay que reconocer que por ser el último capítulo nos ha quedado bastante gracioso, claro, que si no se llegan a subir en el tren las familias gitanas, no hubiera sido lo mismo, jajajaja.
Ahora me he dado cuenta después de leerlo un montón de veces, que yo he repetido una palabra que tú ya habías puesto aunque están bastante lejos una de la otra y es que como la guardia civil tiene cara de pocos amigos... pues me puse nerviosa y me salió igual, jejeje.

Rosa y Blanca, me alegro que os haya gustado. Esperemos que a las demás también le guste.
Y como dice Blanca, habrá que pensar en la próxima actividad, ¿no os parece?

Bueno, para todas las que comenzáis a trabajar hoy que tengáis un buen principio y no os canséis.
Sabela, supongo que Juan ya estará en Coruña, así que intenta distraerte en la plaza. Te sirvo un chocolate ya que te gusta mucho, ¡y es que tengo una mano para ello... inmejorable!

Feliz semana para todas y algún todo, yo también empiezo mis actividades.

Abrazos.

Piedad dijo...

Ah, Isabel, no la de Andrés, sino mi amiga de la infancia,espero que también te guste a ti el final ya que el otro día decías que a ver si nos enterábamos de lo que pasaría con el soldado y la chica. Pues ya ves, ¡El mundo es un pañuelo! ¡quién le iba a decir a ella que se iba a encontrar en el tren con un hermano nuevo, jajaja.
Un abrazo para ti.

Sabela dijo...

¡Buenos días! Piedad me acabo de tomar el chocolate y... ¡buenísimo! como buenísimo es este fin de relato que habéis escrito Conchi y tú, formáis muy buen equipo, felicidades a las dos. Una vez más, esta entrega, sirvió para ahogar mis tristezas, como bien dices Piedad, Juan ayer se quedó en A Coruña y la morriña se adueñó de mi por eso al leeros me sentí unida a todas vosotras y pasé un rato muy divertido.
Dime Conchi ¿pondrás el relato todo seguido? bueno algún enlace para poderlo pasar a papel.
Tienes razón Rosa el final no podía ser de otra manera y yo añad ni escrito por otras personas.
Y yo también digo como Blanca que hay que pensar en otra actividad e igualmente le doy las gracias a Cochi por todo lo que hace, sin ella esta unión y coordinación no existiría.
Un saludo para tod@s l@s que os acerquéis por la plaza.
Me abruma el silencio tan grande que tengo en casa, echo de menos a Juan, asi que me quedo un rato en La Plaza, sentada a la sombra... y ¡sueño!.
Abrazos.

reser dijo...

Bravo, bravo!!! que bien que ha terminado, fenomenal y además muy divertido. Es que sois buenísimas. Felicidades a las dos por vuestra entrega.
Conchi también te doy las gracias por tu tiempo por estar siempre pendiente de nosotras y por tú amistad. Como dicen las demás amigas, abra que ir pensando en otra actividad. cuando puedas, que ahora tendrás menos tiempo.
Piedad, brindemos por "El tren de los sueños" ¡Que estos no falten nunca!!.
Adeu a todas. Abrazosss
Roser

reser dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Margarita dijo...

¡Buenas tardes!

Pues ya hemos llegado al final del trayecto. Y, vaya tela, jajaa, con lo que esconde el sombrero. Con los ojos como platos me habéis dejado. Felicidades, Conchi y Piedad.

Solo vi una cosilla en este diálogo,"No te metas con mi vino, que es de la mejor calidad. Serán los garbanzos que nos comimos en el pueblo antes me subirnos al tren." Al final, donde dice "antes me subirnos", creo que debería ir "antes de subirnos".

Conchi, ¿qué tal el primer día de la vuelta al cole? Espero que te haya sido liviano.

Sabela, sí, me queda visitar más Lugo. Pero de todos los sitios donde he estado hay dos a los que quiero volver, a Cantabria, y a Galicia, así que en la próxima tendré oportunidad de verla a fondo. Bueno, ánimate, que seguro que pronto vuelves a ver a Juan. Ahora que voy a ser abuela me hago a la idea.

Hoy estuve con mi hija en la matrona, siempre la ha acompañado mi yerno, pero esta vez no pudo y ¡he escuchado el corazón de mi nietoooo! ¡Qué emoción! Ahora ando con poco tiempo, claro. Todavía no he podido arreglar todas las fotos,vaya ni la mitad, jeje, pero a ver si puedo subir una hoy. Cuando las tenga os paso por mail algunas para que las veaís. También escribí un cuento, después de tanto tiempooo, me falta corregirlo un poco. Estoy adelantando faena para cuando nazca mi nieto, jajaja. Me parece que él va a ocupar la mayoría de mi tiempo. Me había propuesto empezar el curso poniéndome las pilas, después de tanto tiempo de descanso.

Gracias a todas por vuestras palabras de cariño, sois estupendas y esta plaza es un lugar de encuentro que es un trozito de oasis, y ahora tenemos hasta estación de tren :).

Os dejo un gran abrazo,

Margarita

Piedad dijo...

¡Buenas noches!
Margarita, qué ilusión debe dar oír el corazón de Nil, ¿Verdad?

Referente al relato y la palabra "antes me subirnos", yo lo tomé como una expresión natural de los gitanos, ¿no es así, conchi? corrígeme si estoy equivocada.

Sabela, ya sabes, esta plaza levanta la moral y lo digo en serio... es el mejor lugar donde podemos ir.
Roser, Rosa, Blanca... y todas las demás, os espero en el chiringuito para hablar un rato... ¿Sabéis algo de Marimer? No sé si nos leerá o no, pero si lo hace quiero mandarle un saludo y decirle que me acuerdo de ella y de su nieto.

Driada, Isabel, Gloria, Tomi, Susana, Keti, saludos también para vosotras... os esperamos...
Abrazos.

Conchi dijo...

¡Buenas noches!
Ayyy, me habéis hecho reir con los comentarios también. Antes de nada deciros que me alegro mucho que os haya gustado el último capítulo. Con las prisas se me escaparon algunas letras, jaja. Piedad, lo de "antes me subirnos", no lo puse a propósito, ni lo de "charlas", que ya me lo corrigió Sabela. Ahora mismo lo corrijo todo.
Los diálogos con los gitanos sí que los escribí con lenguaje más o menos andaluz. Os aclaro que están basados en chistes populares que a mí me contaban cuando era chica y que se me quedaron en la cabeza pues me hacían mucha gracia. El Bizco Pardal era un señor que nació en Écija, un pueblo de Sevilla, y hasta le pusieron su nombre a una calle. Los chistes de él eran muy conocidos antiguamente.

Quiero hacer un solo documento con todos los capítulos seguidos, con una portada con la pintura de Gloria y una contraportada con una foto de Antiqva que generosamente nos ha dejado que la utilicemos. Cuando lo tenga os lo enviaré al correo.

Margarita, adelanta el trabajo que luego no tendrás tiempo de nada!!!! Ay, me emociono de pensar en esos niños recien nacidos. Me encantan.
Una que pronto estará igual que tú es Loli, que por cierto, no sé si sabéis algo de ella porque yo no, lo mismo de que Marimer que tampoco sé nada. Esperemos que estén bien de salud, que eso es lo más importante.

Sabeliñaaaaaaaaaaa, imagino cómo debes de haber estado hoy sin ese compañero de verano que tanta marcha te ha dado. Ánimo, amiga, no te nos vengas abajo que este mes es así.

Yo pasé mi primer día de cole. Mañana vamos a por el segundo. Ya os contaré.
Os dejo un fuerte abrazo
Conchi

Conchi dijo...

Ay, Margarita se me olvidó preguntarte para cuándo os ha dicho la doctora que nacerá el niño. Como se iba a adelantar...
Avísanos cunado publiques el cuento, mujer, que andamos un poco despistadas...

Un abrazo

Kety dijo...

Conchi, ¡¡¡falto unos días, y habéis acabado el libro!!!
Pasaré más tarde con más tranquilidad para leerlo.

Un abrazo

Felicidades y un abrazo a las escritoras de la plaza

Piedad dijo...

Jajajajaja, ¡qué bueno, Conchi, y yo pensando que era el lenguaje de los gitanos!
"antes "me" subirnos al tren", yo me di cuenta pero no te comenté nada críada en lo que ya he comentado... ¡osú, qué grasia tiene esto, es que no se puee aguantar!
Una anécdota para nuestra plaza, jejeje.

Bueno, chicas, ahora a esperar otra cosa nueva, a ver qué se le ocurre a nuestra directora.

Abrazos para todas y todos.

Piedad dijo...

¡No os digo yo...! Si es que estoy como una babra, jajaja, porque no estoy "críada"... (bueno, críada sí que lo estoy)sino, "creída"...
Más abrazos...
Ah, Keti, me ha hecho gracia verte por aquí y por mi blog ya que anoche me acordé de ti y te nombré., parece que tengamos telepatía...

reser dijo...

Hola, que divertidas estamos en la plaza! Eso es bueno.
Margarita,estoy deseando ver las fotos de Cantabria.Sentir el corazón de Nil te abra parecido un milagro ¿verdad? y tan emocionante.
Kety,¡cuantos días si leerte! ¿has estado de viaje?.
Yo también encuentro a faltar a varias amigas, supongo que todavía estarán de vacaciones.
conchi, Sabela, Piedad y a todas las que vayáis llegando a la plaza abrazos.
Roser

ISABEL TEJERA CARRETERO dijo...

Hola a todas
Hola Conchi.
Ahora que tengo un ratillo bajo a la estación para ver pasar el tren y me encuentro con que como todo ha llegado a su fin pero seguro que no vais a tardar en crear algo nuevo, eso no lo dudo.
Conchi! de nuevo al cole, espero que con muchas ganas para emprender el camino con los nuevos alumnos .Te deseo mucha fuerza, aunque sé que tu la tienes.
Un abrazo

Sabela dijo...

¡¡¡¡Aissss!!!! Sabeliñaaaaa está triste, por todos los lados oigo la voz de Juan a pesar de que la casa está en silencio..., los viajeros llegaron a destino y el nieto lo mismo, ahora a esperar al viernes para pasar con él el fin de semana, mientras sentadita en la plaza de tertulia.
Abrazosssssssssssss.

rosa mis vivencias dijo...

¡Buenas noches!
Paso a saludaros y a tomarme algo con vosotras, Piedad si puede ser una tisana porfa!!!!veo que nos acompañan amigas que hacia días no pasaban por plaza, me alegro mucho veros por muestra plaza.

Margarita, imagino la ilusión de oír latir el corazón de Nil, ya nos contaras cuando lo tengas en brazos, hoy se me caía a mi la baba con mi nieto pequeño Gerard, cuando ha llegado a comer a casa y me ha visto me dice !hola yaya guapa! me lo hubiese comido a besos, solo tiene dos añitos, uff!!! cuanto se quieren!!!¿verdad Sabela, Roser, bueno y, algunas mas que también sois abuelas, jajaja..

Abrazos.
Rosa.

Gloria dijo...

Olé y olé la grasia...!!!
Felicidades Piedad y Conchi!!!
Queridas amigas, ya estoy en casa, celebro saberos tan activas.
Margarita!! que ilusión otro nieto...En lo que a mi respecta me he llevado por una temporada a mi madre a Cervelló, con lo cual distracción no me faltara,jeje..
Bueno a ver si me pongo a tono y vengo más a menudo.
Besos y abrazos para todas en general.
Gloria

Conchi dijo...

¡Buenas noches!
Yo también paso a saludaros y a deciros que me alegro mucho de encontraros por aquí, sobre todo a Gloria, ¡que ya te echábamos de menos!!!
Menos mal que se ha ido un poco la calor, ¿verdad?

Sabelaaaaaaaaaaa, ¿todo bien? Ya mismo es fin de semana y podrás estar con Juan.

Rosa, ¿y tu nieto, lloró menos hoy?

Driada, ya ves, nos hemos bajado todas a la vez del tren, pero este no se ha parado, él sigue su marcha. Cualquier día nos volvemos a subir.

Kety, aquí somos máquinas, jaja, pero tú tampoco te quedas atrás escribiendo libros!!

Roser, Piedad y todas las demás, un abrazo muy grande y hasta mañana.
Conchi

Anónimo dijo...

¡Hola, amigas contertulianas!Me doy cuenta de que la curiosidad me puede,y aunque no terminé de leer todo lo sucedido en este tren viajero
(voy por el 5º episodio) tampoco leí el final, ya que no quiero hacerlo antes de tiempo, pero sí quise saber quien ponía el punto y final a este último trabajo y ya enterada no me cabe la menor duda de que, como dicen los anales populares, "será la guinda que adorne el pavo".
Poco a poco me iré poniendo al día pues fui leyendo a salto de mata, y con lo único que me quedé es con la preocupación de Reser por su hermano. Supongo que ya sabrán algo más concreto y que sea para bien.
Posiblemente ya estemos todas de regreso de las vacaciones,ya nos pondremos al día de como hemos invertido nuestro tiempo de ocio.
Margarita, te recordé mucho, ya nos dirás como lo pasaste por Cantabria, seguro que tienes una buena cartelera de fotos.
Bueno la verdad os recordé a todas, pero como adelantamos el viaje un par de días me olvidé de pasar vuestros teléfonos de la agenda al móvil para daros alguna llamadita que confirmara lo que estoy diciendo. Besos. Loli

reser dijo...

Buenooo, como se nota que se nos va el verano, ya van llegando a la plaza algunas amigas regazadas. Gloria, Kety, Loli y Driada, me alegro de encontraros. Ahora falta que llegue Marimer, haber si aparece pronto.
Sabela, que el fin de semana llega pronto y volverás a ver a Juan. Ánimo!!.
Loli, mi hermano va mejor.
Conchi, ¿Que tal el trabajo? guarda la energía para la semana que viene que llegaran los chiquillos je je.
Piedad, un helado por favor, que sea de limónnn.
Abrazos para todas.
Roser

Margarita dijo...

¡Buenas noches!

Disculparme os leído por encima, pero es que es tarde y estoy rendida. Sí, Loli, ya iré subiendo fotos de Cantabria. Me lo he pasado genial, ya iré contando más cosas. Me alegro de verte de nuevo por la plaza y a Gloria, también que hacía tiempo que no os veíamos.

Entro en la plaza con una botella de cava en la mano para brindar, ¡ya soy abuelaaa! Nil nació anoche a las once de la noche, 5 de septiembre. Mi cumpleaños también es el 5, pero de octubre. Joel nació el 3 de septiembre y mi hermana el 3 de octubre, jaja, en esta familia solo se nace en 3 o 5, parece.

Mi hija y mi nieto están bien, pero la pobre mía ha tenido un parto bastante complicado, al final le tuvieron que sacar al niño con forceps y ha estado a un pelo de hacerle una cesária. Pero gracias a Dios están bien. Es un niño hermoso, y no porque yo sea su abuela, jaja, qué voy a decir. Morenito, con mucho pelo, parece un muñeco. Ya os mandaré una foto, amigas. Faltaba tres semanas para finalizar el embarazo, pero el niño ha pesado 3,075 kgr y ha medido 47 cm. Las abuelas saben de qué hablo, porque de lo primero que hablamos es del peso y medida de nuestros niños, jaja. Teníais razón las que ya sois abuelas, es una experiencia increíble, preciosa. Bueno, apenas he parado por casa y hace un rato que llegué y he querido pasarme por la plaza para celebrarlo con las amigas. Piedad, saca las copassss!

Os mando un gran abrazo, Conchi, Sabela, Rosa, Piedad, Roser, Gloria, Loli, Kety, Blanca, Driada.

Margarita

sabela dijo...

¡Felicidades Margarita! Un abrazo fuerte para todos y ahora a disfrutar de ese bebé al máximo que bien te lo tienes merecido.
Yo ya espero para brindar...
Que pasemos todo el grupo un buen fin de semana.
Bienvenidas Gloria y Loli. Me acordé mucho de ti Loli, pues seguro que estarías por aquí ¿verdad? y muchas veces me decía y ¡si la encuentro!, pues pienso que te reconocería.
Conchi de acuerdo con la rectificación del título de nuestro relato, ¡eres extraordinaria! estás en todo.
Abrazos.

isam dijo...

Un relato precioso no sé como podeis tener esa imaginación el final me ha encantado, me ha echo gracia lo que ha dicho Conchi de ¡el bizco pardal! porque eso se lo había oído decir a mi madre muchas veces.

Henhora buena a Margarita por su nieto, yo tengo uno y se quieren muchisimo.

Ya me iré pasando de vez en cuando por la plaza a ver si os veo.

Un beso para todas

Isabel

"Cuando soñamos solos, sólo es un sueño. Pero, cuando soñamos juntos, el sueño se puede convertir en realidad" (Cora Weiss)

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Cumpleaños de las Amigas de La Plaza

1 de enero: Susana

18 de enero: Conchi

22 de enero: Rosa

26 de enero: Tomi

20 de febrero: Sabela

2 de marzo: Loli

22 de marzo: Chus

24 de marzo: Blanca

14 de junio: Roser

15 de julio: Gloria

19 de agosto: Piedad

5 de octubre: Margarita

18 de diciembre: Driada