Había una vez tres niños llamados Martín, Gabriel y Bernardo,
aunque a este último todos le llamaban Bernardino. Vivían con sus padres en una
pequeña aldea, un poco apartada de la ciudad situada al otro lado de la montaña
que separaba a ambas localidades. Los tres eran de la misma edad y eran muy
amigos por lo que siempre estaban juntos jugando con la pelota o cualquier otro
entretenimiento que fuera de su agrado. Por las tardes, al ponerse el sol, les
gustaba jugar al escondite en el campo que había frente al bosquecillo y cantar
una canción que decía así:
“Jugando al escondite
en el bosque anocheció,
el cuco cantaba
y el miedo nos quitó.”
Luego preguntaban con voz fuerte y segura:
-Cuco, ¿estás?
Y el cuco volvía a cantar, mientras los niños continuaban cantando.
Un día, cuando acababan de empezar sus juegos, algo hizo que
estos no llegaran a su fin, como era de costumbre.
“Jugando al escondite...”
Un destello de luz iluminó el lugar donde se encontraban y el
bosque pareció un jardín multicolor bajo aquel brillante resplandor. Los niños,
sorprendidos, callaron y miraron al cielo para ver de dónde venía aquel rayo de
luz. Entonces vieron una estrella gigante como jamás habían visto que se movía
lentamente. Los tres pequeños, con la mirada en alto, fueron caminando por el
sendero que ascendía a la cima alumbrado por el astro.
Cuando llegaron a lo alto de la colina vieron que al otro
lado de la misma había una gran ciudad iluminada por miles y miles de bombillas
de colores. Atraídos por aquella maravilla, la cual desconocían porque sus
padres nunca le habían hablado de tal belleza, decidieron llegar hasta ella
para contemplar de cerca el paisaje que tenían frente a ellos.
El descenso de la montaña fue fácil y rápido por lo que en
pocos minutos estuvieron en el centro de la ciudad, el cual estaba formado por
un gran círculo de donde salían todas sus calles dibujando un sol.
Un gran rótulo iluminado decía:
“Bienvenidos a la Plaza de la Amistad”.
La plaza, redonda, era muy grande e igual que las calles
estaba adornada con estrellas, campanas y otros dibujos hechos con luces de
colores que anunciaban la
Navidad. Las calles brillantes por su alumbrado, parecían los
rayos del sol así como los abetos parecían torres iluminadas. En el centro se
podía contemplar un Belén con figuras de tamaño natural donde la gente se
paraba para adorar al niño Jesús.
Los niños pasearon tranquilamente fijándose en todos los
detalles desconocidos para ellos, ya que en su aldea no se estilaba
celebraciones tan lujosas. Llegaron al otro extremo de la plaza y observaron a tres
niñas que, sentadas en un banco frente a un quiosco en el que vendían
golosinas, chocolate con churros y otras cosas, jugaban a ser princesas.
Los niños, parados a sus espaldas, escuchaban la
conversación de las pequeñas:
-¿Jugamos a princesas? -dijo una de ellas.
-Yo nunca podré ser princesa -contestó la que había sentada
en el centro.
-¿Por qué? -preguntó la tercera.
-Ya lo sabes, ¿por qué preguntas? -contestó la segunda.
-Lo dices porque no puedes andar -añadió la primera-, las princesas también están
enfermas o tienen alguna discapacidad pero como tienen criados les hacen todas
las cosas y las llevan de paseo.
-Sí, pero yo no tengo criados ni tengo príncipe y, además,
no puedo andar...
Los niños se miraron y con un gesto de complicidad rodearon
el banco colocándose frente a las tres niñas que, enrojecidas por la inesperada
presencia, enmudecieron.
-Somos los tres príncipes del bosque y venimos en son de
paz, ¿queréis ser nuestras princesas?
Las niñas contestaron con una sonrisa pues no se atrevían a
hablar.
-¿Cómo os llamáis, princesitas? -preguntaron los niños.
-Beatriz -dijo la primera-, pero todos me llaman Bea.
-Yo me llamo Bernardo pero todos me llaman Bernardino, así que
si quieres que sea tu príncipe, con mucho gusto andaré el camino.
-Jajaja -rió la niña simpática.
-Yo me llamo Gabriela -dijo la tercera.
-Yo Gabriel, si quieres ser mi princesa, todos los días te
vendré a ver.
Las tres niñas reían cada vez menos tímidas. Por último se
presentó la del centro un poco cohibida.
-Yo soy María.
-Y yo Martín, para servir a Dios y a ti. Una estrella del
cielo me ha iluminado el camino, me ha traído a tu encuentro porque quiere que
sea tu amigo.
Estas palabras en forma de verso, a María le hicieron dar
confianza en aquella amistad que acababa de encontrar. Una sonrisa fue su
respuesta que Martín interpretó como positiva. Entonces, los niños chocaron sus
manos con las de ellas diciendo:
-Tres príncipes para tres princesas. Ellas asintieron con la
cabeza y repitieron:
-Tres princesas para tres príncipes.
-Ahora nos tenemos que ir porque nuestros padres no saben dónde
estamos, pero mañana volveremos a esta plaza y jugaremos -propuso Martín.
María se apresuró a contestar:
-Yo no puedo andar...
Martín preguntó:
-¿Cómo has venido aquí?
-Cuando quiero venir con mis amigas me trae mi padre y luego
viene a por mí.
-No te preocupes, jugaremos sentados y si no puedes andar,
mis pies serán tuyos también. Mañana nos vemos, adiós.
Los tres niños salieron corriendo y en unos segundos desaparecieron
del lugar pero, tal como había anunciado Martín, las visitas a la plaza se
repetían un día tras otro y los juegos con las niñas cada vez eran más
agradables y armoniosos. Martín cogía a María por la cintura poniéndole los
pies sobre los suyos y, abrazados los dos, el niño paseaba por la plaza
haciendo que las piernas de la niña se movieran al compás de las suyas.
Llegaban hasta donde estaba el Belén y, frente al niño Jesús, oraban cantando.
Jesús, María y José,
Aquí venimos a orar
Con amor y buena fe
Para que María pueda andar.
De esta manera, los tres niños y las tres niñas se hicieron
inseparables. Su amistad era cada vez más grande y profunda hasta el punto que
ya no podían pasar los unos sin los otros, pero lo más bonito fue que un día,
después de acabadas las fiestas, cuando los encargados de retirar las figuras del
Belén lo estaban guardando, sucedió algo inesperado y maravilloso. María se soltó
de la cintura de Martín y empezó a andar ella sola. Todos gritaron a una sola
voz:
-¡María anda! ¡Un milagro! ¡María anda! ¡Nuestras oraciones
han llegado al niño Jesús!
¡Viva el niño Dios!
La gente que había en la plaza se acercaron apresuradamente
felicitando a la niña y a Martín por su insistencia de pasearla sobre sus pies
cada día.
Piedad Martos.
17 comentarios:
Buenas noches, queridas amigas de esta plaza tan especial. Os traigo otro cuento, el que escribió Piedad para compartirlo con todas.
Como todos los suyos es muy bonito y está lleno de amor, esperanza y fe. Valores todos positivos y que yo, personalmente, le agrafezco que nos los recuerde, pues con unas cosas y otras vamos perdiendo hasta esto.
Como el chocolate de nuestro chiringuito ninguno y como mis rocos, pocos, jaja, pero qué buenos están!!!! Y cuando quedan menos, más ricos.
Iremos alternando cuentos y recetas de cocina hasta que pasemos estos días, vale? Luego podemos volver a hacer otra feria, por si alguna necesita algo para los reyes, jeje.
Mañana, lunes, como decía Piedad. Vuelta a la rutina y al cole.
Que tengamos todas una feliz semana.
Un abrazo grande
Conchi
Veo que no ha pasado nadie por la plaza desde que puse el cuento. Bueno, venía a deciros que acabo de poner en Sueños unas cajitas redondas que he hecho con los canutillos. Me gustaría que pasarais a verlas y me digáis qué os parecen. A mí me han gustado mucho y ya las tengo regaladas, jeje. Ahora voy a hacer unas canastillas para regalarlas también.
Abrazos y hasta mañana!!!
Conchi
¡buenas noches!
Conchi, que ricos estaban los roscos, menos mal que pude probarlos!!!!
El cuento de Piedad me ha encantado, que bien si pudiéramos recuperar tantos valores perdidos,y el mundo estuviese lleno de amor por los demás, sería maravilloso. Felicidades Piedad.
Abrazos.
Rosa.
Holaaaa!! Me siento ampliamente extasiada despues de haber leído el maravilloso cuento de Piedad.
Tan solo un corazón lleno de AMOR como el suyo, es capaz de escribir algo que parece tan simple, pero en cambio lleva entre sus líneas un extraordinario mensaje. ¡Todo tan inter-relacionado! Con nuestra Plaza, con las fechas que ya se nos vienen encima, con la ternura y candidez de los niños, y especialmente con la FÉ....Como dice Conchi: Que en éstos tiempos tan revueltos, las mejores cosas se van perdiendo...¡¡¡GRACIAS PIEDAD!! Es hermoso lo que trasmites....
Muchos cariños y un fuerte abrazo para tod@s.....
Susana.........
¡Buenas tardes!
Gracias, amigas por vuestros elogios... Eso ayuda mucho a seguir escribiendo, jajaja.
Cuando me puse a escribir este cuento, me puse en blanco, pues por mucho que me esforzara no tenía texto y pensé en los reyes Magos, por eso los nombres de las niñas y los niños... busqué las iniciales que fueran lo mismo, por aquello del destino. Luego, cuando empecé el relato, en vez de ser reyes fueron príncipes... bueno, el caso es que salió así y no me pareció mal del todo. Nunca he estado tan bloqueada como lo he estado en esta ocasión, quizá sea porque tengo muchas cosas en la cabeza, jaja. La verdad es que siempre intento transmitir valores que en ocasiones parecen haber desaparecido.
Os dejo el chocolate preparado para que lo tomeis mientras leeis...
abrazos.
Ni tiempo da a tomar el chocolate, hay que saborear bien este cuento que es precioso, por supuesto que escribes muy bien Piedad y te salen unas narraciones muy bonitas, ¡a seguir adelante...!.
Conchi los roscos desde luego que están riquísimos, pero me entra una curiosidad, verás en los ingredientes pones 12 gaseosas ¿está bien? pueden ser gaseosas pequeñas, de todas formas son muchas ¿no?, quizás sean 12 cascarones de gaseosa...
Esta receta no la conocía, lo que hago son las rosquillas de anís.
Yo si que estoy bloqueada no se me ocurre nada.
Os veo en La Plaza...
Abrazos.
Buenas noches! Piedad, felicidades por el cuento es muy bonito y eso que dices que estas bloqueada ja ja que harás cuando no lo estés! Me gusta como escribes siempre sabes imprimir valores en todos tus cuentos.
Rosa, de verdad que encontramos a faltar muchos valores que antes nos eran (para mi siguen siendo) importantisimos.
Sabelaaa, me parece que eso de las gaseosas son unos sobres como la levadura. Aunque Conchi, son 12 sobres?.
Susana, cuanto me alegra verte por aquí, hacia días que no te paseabas por la plaza. ¿Como estas?.
Conchi, las cajitas de que has puesto en el otro blog son preciosas, desde luego tienes unas manos...
Chicas a todas una feliz semana. Abrazos.
Roser
¡Buenas noches!
Aquí que me he venido a estar un poco con las amigas. Y he visto que había un cuento de Piedad y le he pedido un chocalito caliente y he cogido unos roscos de vino (mis favoritos) de los que ha hecho Conchi, con su hermana y su hija, ¡están buenísimos!
Piedad, es un cuento muy hermoso y navideño. A veces nos pasa esto, y los personajes deciden, no querían ser reyes, fíjate, jaja. Te ha quedado muy bien.
En la plaza del ayuntamiento de mi pueblo ponen un nacimiento a tamaño real, es muy bonito, mira qué casualidad. Este tiene el espíritu navideño, al final la niña sana. Pienso igual que Conchi, que son valores que no parecen estar muy de moda. Debería ser todos los días Navidad. Aunque últimamente es más comercial, así que tu cuento nos recuerda el verdadero espíritu de la Navidad.
Bueno, a ver si me da tiempo de escribir uno, eso espero! si quieren venir las musas, claro. Sabela, vamos a tener que llamarlasss, jajaja.
Os mando un abrazo a todas,
Margarita
Hola, tanto el escrito de Blanca como el de Piedad me han gustado mucho, diferentes pero muy navideños.
También me han gustado las rosquillas de Conchi, que ya me quedé con la receta para hacerlas y mojarlas en el chocolate tan bueno que hace Piedad.
Un abrazo grande a todas.
Buenas noches.
La receta que dejé ya os dije que era de mi madre, así hacía ella los roscos y la verdad es que están riquísimos. Las gaseosas son unos sobres que vienen dobles, antes se llamaban el Tigre, no sé si os acordáis. Ahora los hay de otras marcas. Se le echa uno por huevo: doce huevos, doce gaseosas.
Bueno, espero que hagáis los roscos!!
Ah, también se les puede echar zumo de naranja en lugar de vino y también están muy ricos.
Gracias por vuestros comentarios tanto aquí como en Sueños. Ya veis que yo sigo con los canutos!!!
Os dejo un fuerte abrazo
Conchi
Holaaa!!
Piedad, me ha gustado mucho tu cuento ,tiene un final feliz y unos personajes buenos y entrañables, algo que no es normal en estos tiempos...Se agradece muchísimo este soplo de esperanza.
Felicidades,Piedad!!!
Un abrazo fuerte para todas.
¡Cuidaros mucho!
Bss
Buenas tardes !!
Ante todo felicitarte con retraso Conchi, no cogi la agenda y no pude llamarte des de Planoles. Deseo que tanto tú como Inma,pasarais un feliz día.
Roser, Sabela, siento lo de vuestra amiga, que en Paz descanse.
Piedaaad...!! que cuento tan bonito!! me ha encantado.
En cuanto a mi, por Planoles a menos 5 grados de temperatura, pero bien.Llegue ayer por la noche.
Bueno queridas todas espero y deseo que eteis todas estupendas.
Os mando un abrazo des de Cervelló.
Gloria.
Ay !! Conchi los roscos, se ven riquísimos!!! Nunca los he hecho, ahora comerlos sí,besitos.
En medio de tanto canutillo, roscos y cuentos me encuentro desfasada, pero sabeis que casi todos los días entro aqui aunque sea de pasada.
Como todos tuscuentos este está lleno de ternura y es un canto a la amistad, la perseverancia y la fe, valores todos ellos que cada día estan- por desgracia- más perdidos.
Conchi ya eres una profesinal de los canutillos.¡Preciosos!
Abrazos. Loli
Buenas noches, vengo a dar un garbeo por la plaza y a tomar una infusión en chiringuito de Piedad. Aquí os espero.
Conchi, dices que a las cajitas les diste unas capas de latex, ¿que es barniz u otro producto?
Abrazos!!
Roser
Yo también me tomo un chocolatito, bueno y antes de nada ¡buenas noches! que están fresquitas.
Ya me parecía Conchi que las 12 gaseosas (pensaba en botellas de un l.) que era mucha gaseosa, desconozco los sobres y el otro que nombraste también, bueno con gaseosa o no lo cierto es que los roscos tenían una pinta extraordinaria.
Abrazos.
¡Buenas noches!
Os acompaño a tomar algo juntas, yo tomare una tisana, el chocolate lo dejo para el desayuno.
Da gusto ver a las amigas que han estado de puente, y rápidamente pasan por la plaza para nuestro encuentro virtual. Gloria, que frío a -5 grados, ¿al final tuviste que poner las cadenas al coche por la nieve???? que valiente que eres!!!!
Margarita, me alegro verte por la plaza eso quiere decir que estas mejor ¿no?.
A todas un abrazo muy fuerte.
Rosa.
Buenas noches.
Yo también me alegro de veros a todas por aquí. Gloria, no te preocupes porque me llegó tu felicitación gracias a una amiga común. También yo me acordé de ti este fin de semana escuchando lo de las bajas temperaturas de esa zona. ¡Qué frío!
Sabela, ya imaginé que pensaste en las gaseosas de litro, jaja. Pues no hubiera tenido cacharro para hacer tanta masa! No sé de qué otra manera se pueden llamar porque por ahí tiene que haberlas también.
Roser, el látex es como la cola blanca, la de carpintero, pero que es estupendo para el acabado de las manualidades y las pinturas. Yo compré una tarrina en el Leroy, se mezcla con agua y cunde bastante.
Bueno, os dejo un abrazo y ya hasta mañana, que os traeré otro cuento y despuñes más recetas!
Conchi
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