
Lucia era una niña que vivía en un pequeño pueblo rodeado de árboles. Hoy había tenido un día muy ajetreado intentando encontrar a su gato de color blanco llamado Ram y que había desaparecido la noche anterior. Aunque apenas había podido dormir, se levantó muy temprano con el corazón encogido, pero con la esperanza de ver a Ram junto a su cama como solía hacer, pero no fue así. Después de llamarlo a gritos por todos los rincones de su casa se decidió a salir y recorrer algunos caminos cercanos pero fue en vano. Ram no daba señales de vida.
Ya no podía más y agotada se dejó caer en la cama. De repente posó su mirada en una caja grande de cartón que había encima del armario acordándose de un juguete que había guardado allí hacía tiempo. Precipitadamente cogió una silla y se subió a ella para alcanzar la caja. Entre otros juguetes viejos allí estaba Peluso el ratón sabio. Nada más abrirla, Peluso, de un salto, salió de la caja y dijo:
- Hola, Lucía, qué ganas tenía de estirar mis huesos y respirar aire, ya era hora de que me liberaras de este encierro.
- Lo siento, Peluso, tuve que hacerlo porque tú y Ram siempre andabais a la greña.
Entre sollozos Lucía continuó:
- Necesito tu ayuda, Peluso. Ram ha desaparecido. La última vez que lo vi fue ayer paseando por el camino de las encinas. Creo que se ha perdido.
- Está bien, está bien, no te pongas así, Lucia, vamos a encontrar a Ram, te ayudaré a buscarlo. Los ojos a veces no ven y hay que buscar con el corazón. Ya sabes que a Ram siempre le ha gustado vagabundear por los tejados, así que empecemos ya – dijo Peluso-
- Hola, Lucía, qué ganas tenía de estirar mis huesos y respirar aire, ya era hora de que me liberaras de este encierro.
- Lo siento, Peluso, tuve que hacerlo porque tú y Ram siempre andabais a la greña.
Entre sollozos Lucía continuó:
- Necesito tu ayuda, Peluso. Ram ha desaparecido. La última vez que lo vi fue ayer paseando por el camino de las encinas. Creo que se ha perdido.
- Está bien, está bien, no te pongas así, Lucia, vamos a encontrar a Ram, te ayudaré a buscarlo. Los ojos a veces no ven y hay que buscar con el corazón. Ya sabes que a Ram siempre le ha gustado vagabundear por los tejados, así que empecemos ya – dijo Peluso-
Lucia corrió a coger una escalera para subir al tejado pero la escalera era tan pequeña que apenas alcanzaba la primera ventana. Algo decepcionados miraron a su alrededor para ver cómo podían alcanzar el tejado, en ese momento Lucia miró el cielo salpicado de algunas nubes y un grito de sorpresa salió de su boca:
- Oh!! No!!.. ¡Peluso, mira! ¡mira aquella nube, es Ram!!, ¡mira Peluso, es Ram!!.
- ¿Ram una nube? –dijo Peluso mirando al cielo- tienes razón Lucía, ¿cómo habrá llegado hasta allí?
- No lo sé, siempre le han gustado las alturas y cuando veía las estrellas se ponía muy contento – dijo Lucía- Tenemos que hacer algo, Peluso. Tú eres un ratón sabio y algo se te ocurrirá.
- Tengo una idea – dijo Peluso- ven conmigo hasta la casa del sol que quema, allí hay un árbol mágico que para dar sombra a los habitantes del pueblo, crece y crece hasta el cielo durante el día y cuando llega la noche se hace otra vez pequeño. Tenemos que apresurarnos.
- Oh!! No!!.. ¡Peluso, mira! ¡mira aquella nube, es Ram!!, ¡mira Peluso, es Ram!!.
- ¿Ram una nube? –dijo Peluso mirando al cielo- tienes razón Lucía, ¿cómo habrá llegado hasta allí?
- No lo sé, siempre le han gustado las alturas y cuando veía las estrellas se ponía muy contento – dijo Lucía- Tenemos que hacer algo, Peluso. Tú eres un ratón sabio y algo se te ocurrirá.
- Tengo una idea – dijo Peluso- ven conmigo hasta la casa del sol que quema, allí hay un árbol mágico que para dar sombra a los habitantes del pueblo, crece y crece hasta el cielo durante el día y cuando llega la noche se hace otra vez pequeño. Tenemos que apresurarnos.

Corrieron sin parar hasta llegar al árbol mágico que ya había empezado a crecer pero llegando a tiempo de trepar por el tronco hasta alcanzar una de sus ramas más altas. El árbol seguía y seguía creciendo adueñándose del espacio y dando sombra a casi todo el planeta.
Al cabo de un rato las nubes estaban muy cerca y cuando Ram pudo ver a Lucía y Peluso en la copa del árbol se puso a saltar de alegría. Los tres se abrazaron jubilosamente y Ram no paraba de decir que había pasado mucho miedo. Él también había llegado hasta allí subido al árbol mágico, pero estaba tan entretenido saltando en las nubes que apenas se dio cuenta que llegaba la noche y el árbol mágico había desaparecido.
Después de esta aventura Lucía se sintió más feliz que nunca al ver que Ram y Peluso se habían hecho muy amigos, aprendió que la adversidad puede servir para unir a las personas, y también aprendió que contemplar las distintas formas de las nubes con imaginación, puede traerte lo que te falta.
Entreluces, 08-08-08
10 comentarios:
Entreluces, tu cuento me encantó desde el primer momento que lo leí. Pienso que con él consigues trasladar a los niños a ese mundo de fantasía que tanto les gusta.
Espero que te guste a ti la foto que le puse. El árbol está en un camino no lejos de donde yo vivo y el cielo también es fotografiado por nosotros.
Gracias por participar y por tu tiempo.
Un abrazo.
Conchi
Nos llenaste de magia con este cuento, bravo. Bicos.
¡Fantástico! si se tiene fantasía puedes dibujar en tu mente los paisajes más bellos y todo aquello que quierasy nunca visto.
besos.
No sé que decir, si uno es bonito el otro más, éste lleno de magia que nos hace "flotar" y "saltar" de nube en nube, nosotros aquí que tenemos tantas... será cuestión de practicar.
Abrazos.
Enteluces o la imaginación al poder.
Me he quedado con la boca abierta y el corazón en un puño hasta el final.¡Ufffff, menos mal que todo salió bien ! ya veia yo al final el gato comiendose al ratón. Menos mal que no fue asi.
Pido permiso a Entreluces para leerles a mis niños su cuento. Son unos chavales muy inquietos y este cuento creo que les encantará. Y a la maestra también :))
Gracias a todas por vuestros comentarios, especialmente a Conchi por todo su esfuerzo. Las ilustraciones te han quedado que ni pintadas.... genial!!
Driada, por supuesto un halago que el cuento lo leas a tus niños pensando en ellos se escribió...
Un abrazo a tod@s
Cuanta fantasia derrocha este cuento.
Me gustó mucho.
Besos
Cuando la imaginación se desborda, surge la fantasía que es lo más bonito de las personas.
Muy bueno tu cuento.
Felicidades.
Este cuento me encanta, jaja.
Otra vez los estoy releyendo, ayyyy.
Y cuando miro las fotos ilustrativas, con lo de prisa que se desarrolló todo, veo que están preciosas, jaja.
Creo que el duende del cuento de Kety, o la meiga, amiga de Sabela, o la magia del cuento de Entreluces, hicieron que todo esto fuera posible.
Un abrazo.
Conchi
Adoro mirar las nubes.... aunque hace años que no lo hago... Ahora me lo has recordado
¡Gracias!
Natacha.
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