CAPÍTULO I
Andrea llegó al aeropuerto a las cinco y media de la madrugada, el avión partiría a las seis cuarenta y cinco y siempre decían que era aconsejable estar allí un par de horas antes.
A pesar de ser tan temprano había
bastante gente; unos estaban tumbados en los bancos, otros en el suelo, algunos
paseaban y los más previsores empezaban a ponerse en fila ante la ventanilla
correspondiente para ocupar los primeros lugares en las colas.
CAPÍTULO II
Salió un poco aturdida del baño, no estaba acostumbrada
a tanto ajetreo. Aturdida y nerviosa ya que jamás se había visto en semejante
fregado y, lo peor, es que ya no había marcha atrás.
No perdía ojo a la maleta, en ella llevaba cuanto
necesitaba para el evento al que tenía que asistir. La boda era la de una
antigua compañera de trabajo a la que hacía mucho que no veía. El solo
hecho de pensar que unos años atrás se quiso liar con su novio le hizo pensar
que tal vez no tenía que haber aceptado la invitación pero, por otra parte,
aquello era ya agua pasada.
Se centró de nuevo en el grupo de mujeres que al
parecer iban de excursión y, al pasar éstas cerca de donde estaba ella haciendo
fila, apreció el comentario de dos mujeres del grupo. Al escucharlas quedó
horrorizada, pues al parecer la “excursión” no era sino una excusa para ocultar
su destino. Disimulando, pero con el oído muy afilado en la conversación de las
dos mujeres, Andrea no podía creer lo que acaba de escuchar, la “excursión”,
como ellas la llamaban, era mucho más que eso. Según intuyó, era una especie de
caravana de mujeres para satisfacer los deseos a los mozos solteros y viudos de
un pueblo de los Alpes, donde las mujeres escaseaban debido a la falta de
trabajo y al clima de dicho pueblo.
Entonces, pensó, ¿para qué tantas maletas? ¿Qué
llevarán en este caso en ellas? La incógnita seguía de nuevo en sus
pensamientos. ¿Será corsetería sexi o tal vez algo más? ¿Pero qué
guardaban con tanto misterio y con tantas risas como les provoca el encuentro
que en pocas horas esperaban? Ejem, ejem!!! ¿Qué será?, pensó ella con la
mosca detrás de la oreja.
El grupo de mujeres empezó a desaparecer poco a poco;
el avión que las llevaría a su destino estaba a punto de despegar y ellas, una
a una, se dirigieron a embarcar las maletas entre risas y complicidades y, en
aquel preciso momento, el misterio quedó solo en eso, ¡un misterio!
Andrea seguía pendiente de no extraviar su equipaje,
cuando se fijó que algo extraño destacaba en su maleta pues, aunque había sido comprada
hacía unos años aún estaba por estrenar, no la había usado antes, así que le chocó
mucho el desgaste que tenía en el asa, pero no quiso darle más importancia. Siguió
a la espera de que le tocara el turno a su vuelo y poder embarcar también la
suya.
Por un momento se olvidó de sus nervios y de tantas
incógnitas y fijó la vista en un grupo de personas, entre las que había niños,
pidiendo para poder comer. Los más mayores intentaban ayudar a los viajeros con
las maletas y así ganarse unos euros. Estaban acostumbrados a que la gente que
estaban de paso en el aeropuerto no les hicieran caso, pero aun así, ellos lo
intentaban una y otra vez.
Desde la fila que esperaba y, más hacia la izquierda,
pudo ver a un grupo de jóvenes músicos, cada uno de ellos con sus respectivos
instrumentos. Desenfundaron y se dispusieron a ofrecer a los allí asistentes su
música. Concentrada en estos jóvenes y prestando atención a cómo tocaban algunas
melodías, casi no escuchó la voz que, por el altavoz, anunciaba que el vuelo
con destino a ... estaba a punto de despegar.
(Rosa, 4-07-14)
(Rosa le pasa el turno a Sabela)

8 comentarios:
Mientras yo estaba con este nuevo capítulo, la autora del mismo está tomándose un helado con Piedad, jeje. ¡Genial!
Bueno, Rosa, ya te lo he dicho pero te lo vuelvo a repetir, me ha encantado tu parte y te has atenido a lo que propuse: describir lo que le pasa a la protagonista en un tiempo limitado, es decir, mientras espera en la cola de su puerta de embarque.
Ahora Sabela tiene que seguir. Y lo primero que nos tiene que desvelar es el destino. ¿A dónde va Andrea? ¡Qué intriga!
Y no digamos la dichosa maleta, jeje.
Os dejo un fuerte abrazo a todas.
Conchi
Conchi, ya me termine de comer el helado estaba muy rico, hay que hacer gasto en el chiringuito de Piedad, si no a este paso tendrá que cerrar jajaja!!!!
Bueno he hecho lo que he podido, por lo menos lo he intentado, seguro que Sabela sabrá muy bien como continuar este relato y nos sorprenderá, estoy convencida.
Abrazos.
Rosa.
¡Buenos días!
Gracias, Rosa por pararte en mi quiosco a tomar un helado, jeje.
Yo digo como Conchi, me gusta como has seguido la trama del relato, ¡menuda imaginación la tuya!
Creo que la maleta va a dar mucho de sí...
Ahora sólo nos queda esperar la parte de Sabela, que estoy segura que también le pondrá ese punto de suspense...
Conchi, ¿cómo llevais la calor? Aquí, esta mañana nos ha caido una tormenta y parece ser que va a refrescar un poco.
Os dejo besos y abrazos.
Holaaa.Rosa, que bien te ha quedado tu parte. ¿Tu eres la que tienes tanto miedo de escribir? ¡Te felicito!!
Sabela ánimo, seguro que también te saldrá fenomenal.
No me alargo más, mi pierna no me lo permiteeee.
Abrazos para todas.
Roser
Andrea, cuyo nombre se le puede atribuir a un ciclón o un terremoto, entra arrasando, como lo haría cualquiera de los dos elementos de la naturaleza antes mencionados. Creo que puede dar mucho jugo porque tiene varios frentes para elegir opciones. De momento felicito Conchi y Rosa por su magistral aportación que me parece magnífica.
Sabela sabrá -sin duda- estar a su altura.
Besos a todas. Loli
Buenas tardesss.YA ESTOY LIBRE de apretadas vendas. La verdad que tengo todavía mucho dolor ya que me dijo ayer el medico que están los ligamentos inflamados. Uff espero que me pase pronto.
Digo como Loli, Andrea va a dar mucho juego y divertido. Espero que cuando me toque este a la altura y es que ponéis el listón muy altooo.Seguro que Sabela lo hará super bien
Conchi, espero que disfrutes de las vacaciones.
Abrazos para todassss
Roser
Buenas noches.
Después de dos días y una noche haciendo de canguro, paso a saludaros y, a tomarme un heladito, aunque no se si Piedad tendrá abierto el chiringuito, creo que no.
Sabela, seguro que nos sorprende con su aportación a nuestro relato, estoy deseando leer tu parte.
Loli, me alegra verte por nuestra plaza; Como todas las abuelas debes estar de canguro, pero se hace con mucho gusto verdad?
Roser, sigue cuidándote la rodilla, ya ves lo que cuesta recuperarse.
Conchi, hace mucha calor por tierras andaluzas?????
Abrazos.
Rosa.
¡Buenas noches!
Rosa, ¿te has tomado el helado? Está todo preparado para que tomais lo que os apetezca, pero yo no os puedo servir.
Conchi, y todas las demás, ahora no paso por la plaza porque estoy en el hospital con Rafael y creo que tendré para días. Ha mejorado un poco pero todavía no se aguanta de pie y su mente cada vez está más perdida. Así que paso un momentito a saludaros y desearos feliz fin de semana. Allí me paso el día aburrida sin hacer nada pero como no puedo venir a la plaza... me acuerdo mucho pero no podemos hablar.
Abrazos para todas.
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